lunes, 3 de julio de 2017

La Hijas de Abril



Crítica publicada el día 28 de Junio en El Sol de Mazatlán y el 29 de Junio en ADN Morelos. 

Exactamente hace un mes Michel Franco recibía el galardón Una Cierta Mirada en el Festival de Cannes. Sorprendentemente, su estreno llega un mes después (algo raro, es casi imposible conseguir una distribución amplia a películas mexicanas no comerciales, además, no muchas ganadoras de Cannes gozan de ese tema, el mismo director lo sabe). Franco es conocido (y de los consentidos) en el festival Galo gracias a obras como “Daniel y Ana” (2009), “Después de Lucia” (2012) y “Chronic” (2015). Pues bien, aprovechemos esta situación, asistan a disfrutar de este film que le dio un premio más a México en el más prestigioso festival de cine en el mundo.

Valeria tiene 17 años y está embarazada. Vive en Puerto Vallarta con Clara, su media hermana. Valeria no ha querido que Abril  -la madre que lleva mucho tiempo ausente-se entere del embarazo, sin embargo, Clara ante la presión económica y las responsabilidades que implica tener un bebé en casa, decide llamarla. Abril llega con disposición de ayudar a sus hijas, pero pronto entenderemos por que Valeria prefería mantenerla lejos.



La idea le vino a Michel Franco observando a una chavita embarazada, de ahí le llegó la otra idea la cual es el giro de tuerca en la cinta y provoca varias reacciones.  Sí, el guion tiene sus problemas, pero la concepción es interesante y sus formas son positivas y bien hechas, es dinámica y no se siente pesada – un sentir común en la filmografía pasada del director, ejemplo: “Después de Lucia”.

Sin embargo, gracias al guion, el último acto se siente desbalagado, contrario a los primeros los cuales sumergen. Es un tanto contradictorio, la historia catapulta a “Las Hijas de Abril” pero al mismo tiempo se siente un melodrama.  Por un lado nos muestran la historia de unos niños apunto de ser padres lo cual les parece muy sencillo, ergo, ello se dificulta ¿Acaso ya vivieron lo suficiente para saber qué es el amor y la convivencia como pareja? ¿Podrán sobrevivir a las asperezas de la vida? Por otra parte, no solo la llegada del bebe cambia su vida, Abril tiene sus propios intereses y un móvil.



Quizás algunos se sientan inconformes, incomodos, asombrados o indiferentes con lo propuesto, y es que el común denominador en los personajes de Franco es que el humano es imperfecto, bueno y malo, o al menos vil en algunas acciones. Cada quien puede juzgar y denominar a Abril según sus conclusiones, en la trama no hay una parte clara (con toda intención) de su pasado y mucho menos de su futuro. Ella apareció, dañó y se fue. Pero en su presentación, en sus viajes a Guadalajara se entrevé algo: quiere competir contra su ex esposo, decirle “si tu puedes, yo igual”, pero a expensas de su hija.

Emma Suarez sobresale (como era de esperarse), aunque Franco le baje importancia y no la concluya al final; el elenco secundario se mueve medianamente (le respetamos que va acorde a la personalidad de sus personajes), quien al final despunta es Ana Valeria Becerril (como Valeria), el impulso de su personaje en los últimos fotogramas es amplio.

Michel Franco hace varios homenajes en esta película, la más reconocible es una escena – y un tópico – de alta resonancia a El Graduado (1967) de Mike Nichols (por la que muchos en la sala donde me encontraba se quedaron intrigados. No es difícil entender a Valeria llena de ímpetu y aguerrida, tras los hechos que vivió, hay que ponerse en su lugar, sentir como ella y su resolución ante una hermana morosa, un novio zoquete y una madre desequilibrada. Eso si, tampoco es que sepa qué hacer, hay incertidumbre pero también determinación).



A pesar de tener fallas, Las Hijas de Abril es la obra más visible y quizás, la mejor del cineasta Mexicano. Es más ¿han visto esas listas que se hacen los días 10 de mayo para designar de buenas a malas madres en el celuloide? Abril podría aparecer, y eso es cultura Pop, y es ganancia.

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