viernes, 14 de julio de 2017

Okja

Crítica publicada el 4 y 5 de Julio en El Sol de Mazatlán y ADN Morelos. 

El director surcoreano, Joon-ho Bong, se enfrascó en dos temas: el primero sucedió durante Cannes 2017, su nueva cinta se presentaría en el festival pero la distribución sería a través de la plataforma Netflix. Tras ello, el festival anunció – en un sorpresivo giro empresarial y conservador – que este año sería el último en el que aceptarían films que no tuvieran presente proyectar en salas francesas. Después de un acalorado debate que dará para mucho en el presente y futuro, llegó el día de su estreno. El segundo tema, es una crítica clara contra las grandes corporaciones, los alimentos que ingerimos, y los consumidores, la cual nos hace cuestionarnos sobre el modo de vida, el jugar a ser dioses y nuestra calidad humana.


Durante 10 idílicos años, la pequeña Mija (An Seo Hyun) ha sido la cuidadora y compañera de Okja, un gigantesco animal y una gran amiga, en su casa de las montañas en Corea del Sur. Pero todo cambiará cuando la gran multinacional familiar Mirando Corporation se lleve a Okja para trasladarla a Nueva York, donde la narcisista y egocéntrica CEO Lucy Mirando (Tilda Swinton) tiene grandes planes para la mejor amiga de Mija. Sin ningún plan pero con un claro objetivo en mente, Mija viaja a Estados Unidos y emprende una peligrosa misión de rescate que se complicará aún más cuando se tope con diversos grupos de capitalistas, manifestantes y consumidores que también luchan por controlar el destino de Okja.

Okja nos he presentada a través de CGI, a simple vista es una cerdita, pero también puede que sea de la familia mamífera de los hipopótamos. Es transgénica, y tiene sentimientos. Cada espectador podrá tener sus conclusiones y tocarle una fibra emocional. El film en cuestión no quiere prohibir el consumo de carne, pero sí hacer saber a los consumidores qué es lo que se come, cómo se obtiene y todo lo que está detrás de las grandes organizaciones de producción alimenticia- o más bien, en general. Okja invita a la reflexión como ser vivo ante otro ser vivo (es normal si alguno, al terminar de verla, tiene un trago amargo y considere dejar de comer alimento proveniente de animales), incluso hacia el lado extremo – hay un Veggie anarquista que no quiere consumir vegetales – ¿Suena a puro drama, verdad? Podría ser, pero tiene y se goza de un sentido de humor negro y sarcástico el cual es factor para la dinámica narrativa, los diálogos y personajes.

En cuanto a las actuaciones, el director se rodea de un potente elenco, la mayoría proveniente del cine independiente o en todo caso, actores a quienes no les da miedo explorar y trabajar en otros lugares, bajo otras ordenes. Es An Seo Hyun como Mija la que posee el mayor tiempo en pantalla y tiene el carisma, la potencia y destreza para interactuar con Okja. Un punto interesante es que se traspasa la barrera del idioma, escuchamos inglés y coreano de lo más normal (detalle faltante que muchos reprueban en producciones con idioma inglés).

En ocasiones parece una fabula para niños (quizás lo sea, al final ellos heredarán la tierra) una bien armada, editada, entretenida, con buenos efectos, buena producción de arte y atractivos escenarios, con tintes enternecedores, tristes y blandos muy marcados, acompañados de un final que puede no ser feliz pero que también brinda una pequeñísima victoria.


Misma victoria que se traduce hacia los reacios defensores anticuados de la proyección y experiencia cinematográfica (LA CUAL ES HERMOSA). No siempre se puede ir a los complejos de cine, hace apenas un año aún se rentaba un video para ver la película en la sala de casa o habitación. Si nos vamos a una idea básica, el cine nació silente, el cambio llegó, se objetó pero se dio. Si una obra no encuentra distribución amplia para ser vista a nivel mundial, tiene todo el derecho de querer y buscar ser vista por otros medios, como es el caso de “Beast of No Nation” y “Okja”. El cine es cine, no importa el formato, y los espectadores queremos ser extasiados por el, no importa dónde.


lunes, 3 de julio de 2017

La Hijas de Abril



Crítica publicada el día 28 de Junio en El Sol de Mazatlán y el 29 de Junio en ADN Morelos. 

Exactamente hace un mes Michel Franco recibía el galardón Una Cierta Mirada en el Festival de Cannes. Sorprendentemente, su estreno llega un mes después (algo raro, es casi imposible conseguir una distribución amplia a películas mexicanas no comerciales, además, no muchas ganadoras de Cannes gozan de ese tema, el mismo director lo sabe). Franco es conocido (y de los consentidos) en el festival Galo gracias a obras como “Daniel y Ana” (2009), “Después de Lucia” (2012) y “Chronic” (2015). Pues bien, aprovechemos esta situación, asistan a disfrutar de este film que le dio un premio más a México en el más prestigioso festival de cine en el mundo.

Valeria tiene 17 años y está embarazada. Vive en Puerto Vallarta con Clara, su media hermana. Valeria no ha querido que Abril  -la madre que lleva mucho tiempo ausente-se entere del embarazo, sin embargo, Clara ante la presión económica y las responsabilidades que implica tener un bebé en casa, decide llamarla. Abril llega con disposición de ayudar a sus hijas, pero pronto entenderemos por que Valeria prefería mantenerla lejos.



La idea le vino a Michel Franco observando a una chavita embarazada, de ahí le llegó la otra idea la cual es el giro de tuerca en la cinta y provoca varias reacciones.  Sí, el guion tiene sus problemas, pero la concepción es interesante y sus formas son positivas y bien hechas, es dinámica y no se siente pesada – un sentir común en la filmografía pasada del director, ejemplo: “Después de Lucia”.

Sin embargo, gracias al guion, el último acto se siente desbalagado, contrario a los primeros los cuales sumergen. Es un tanto contradictorio, la historia catapulta a “Las Hijas de Abril” pero al mismo tiempo se siente un melodrama.  Por un lado nos muestran la historia de unos niños apunto de ser padres lo cual les parece muy sencillo, ergo, ello se dificulta ¿Acaso ya vivieron lo suficiente para saber qué es el amor y la convivencia como pareja? ¿Podrán sobrevivir a las asperezas de la vida? Por otra parte, no solo la llegada del bebe cambia su vida, Abril tiene sus propios intereses y un móvil.



Quizás algunos se sientan inconformes, incomodos, asombrados o indiferentes con lo propuesto, y es que el común denominador en los personajes de Franco es que el humano es imperfecto, bueno y malo, o al menos vil en algunas acciones. Cada quien puede juzgar y denominar a Abril según sus conclusiones, en la trama no hay una parte clara (con toda intención) de su pasado y mucho menos de su futuro. Ella apareció, dañó y se fue. Pero en su presentación, en sus viajes a Guadalajara se entrevé algo: quiere competir contra su ex esposo, decirle “si tu puedes, yo igual”, pero a expensas de su hija.

Emma Suarez sobresale (como era de esperarse), aunque Franco le baje importancia y no la concluya al final; el elenco secundario se mueve medianamente (le respetamos que va acorde a la personalidad de sus personajes), quien al final despunta es Ana Valeria Becerril (como Valeria), el impulso de su personaje en los últimos fotogramas es amplio.

Michel Franco hace varios homenajes en esta película, la más reconocible es una escena – y un tópico – de alta resonancia a El Graduado (1967) de Mike Nichols (por la que muchos en la sala donde me encontraba se quedaron intrigados. No es difícil entender a Valeria llena de ímpetu y aguerrida, tras los hechos que vivió, hay que ponerse en su lugar, sentir como ella y su resolución ante una hermana morosa, un novio zoquete y una madre desequilibrada. Eso si, tampoco es que sepa qué hacer, hay incertidumbre pero también determinación).



A pesar de tener fallas, Las Hijas de Abril es la obra más visible y quizás, la mejor del cineasta Mexicano. Es más ¿han visto esas listas que se hacen los días 10 de mayo para designar de buenas a malas madres en el celuloide? Abril podría aparecer, y eso es cultura Pop, y es ganancia.