martes, 25 de abril de 2017

El Cliente

Crítica publicada el día 12 de Abril en el periódico El Sol de Mazatlán. 

El director Iraní, Asghar Farhadi, es experto en retratar relaciones matrimoniales. Su cinta “A Separation” obtuvo el Oscar a Mejor Película Extranjera en el año 2011, acto que se repitió este año con “El Cliente”, muchos creen que la prohibición del presidente Donald Trump para pisar suelo Estadounidense a personas provenientes de algunos países de Medio Oriente como Irán, fue impulso para ganar el galardón (el director no asistió a la gala en protesta). Nadie duda que pudo ser un potente impulso para que muchos votantes vieran o voltearan a verla, pero no hay que restarle merito, por si sola se mantiene alta en todo momento. 

Emad (Shahab Hosseini, Mejor Actor en Cannes) y Rana (Taraneh Alidoosti) deben dejar su piso en el centro de Teherán, Irán a causa de los trabajos que se están efectuando y que amenazan el edificio. Se instalan en otro lugar, pero un incidente relacionado con el anterior inquilino cambiará dramáticamente la vida de la joven pareja.



Las experiencias poco convencionales pueden dejar a una persona con traumas por horas, días, semanas, meses o años, depende de cada persona y hasta de cultura. En dos películas del año pasado (aplaudidas por la crítica y premiadas a nivel mundial) muestran dos lados de la moneda pero cuyo sentimiento más alto es uno: venganza, de un modo u otro. Por un lado tenemos a Isabelle Huppert con Elle (Paul Verhoeven, Francia) que al ser violada se levanta (literal) y sigue con su vida normal y quitada de la pena (pero trama algo). En el film Iraní, tenemos a Rana, cuya crianza, tradiciones, religión la disponen a utilizar un poco más de ropa a modo de fe y respeto a Dios, dejar ver más de lo normal dispone una humillación grande para si, así pues, un altercado con un extraño supone un golpe anímico y mental. Eso sí, sea cual sea la cultura, país, idioma, raza de una mujer, ser ultrajada de alguna manera contra su voluntad es algo que ningún ser vivo debe de padecer, es algo inaudito.

El joven matrimonio se enfrenta a una situación complicada de la cual se puede salir con terapia y cariño. Pero Farhadi explora más allá del amor, explora la interacción social tras el incidente, costumbres, rezagos en el trabajo, consecuencias, y una idea que no se va, avanza, se construye y tiene resultados dolorosos para la joven pareja. Aunque no sabemos qué pasará con ella, es obvio que el hecho que desencadena no pasará de largo entre ellos.  

“El Cliente” nos presenta a dos personajes invisibles pero constantes en la vida de los protagonistas. A un personaje (la inquilina) que nunca vemos, y a El Cliente, al cual  vemos hasta casi terminar, en esos 25 minutos finales que son de adrenalina, ansiedad, moral, inmersión, en donde primero se está de parteado de unos pero tu empatía o humanidad te invitan a pensar: “¿Era necesario llegar a eso?”, “¿Cómo es posible que tenga este sentir por dicho personaje?”. Al final, lo único seguro es que el chiste entre un estudiante y Emad en algún momento durante el metraje es real: “¿Cómo se convierte un hombre en vaca?”  “Gradualmente” responde el profesor. 


En un espacio corto, con estética casi minimalista, buen montaje y potentes actuaciones, Farhadi brinda otra propuesta brillante de arte cinematográfico, un drama que, al salir de la sala, se queda en ti.


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