martes, 28 de marzo de 2017

La Bella y la Bestia

Crítica publicada el día 22 de Marzo en el periódico El Sol de Mazatlán y el día 23 en ADN Morelos

El clásico cuento de Gabrielle- Suzanne Barbot de Villeneuve en 1740, versionado de otra manera por Jeanne- Marie Leprince de Beaumont en 1756 y con muchas variantes a lo largo de los tiempos llega en una nueva versión de Disney Company. Se trata de la adaptación live action de la cinta animada de 1991. Disney ha comenzado una nueva era en donde muchas de sus creaciones serán renovadas, ya sucedió con Maléfica (2014), La Cenicienta (2015), El Libro de la Selva (2016) las cuales, a pesar de gozar de un gran éxito, no se comparan con los records que lleva La Bella y la Bestia protagonizada por Emma Watson, 350 millones a nivel global en su primer fin de semana, convirtiéndola en uno de los mejores estrenos.

Dirigida por Bill Condon, cuenta la historia de una joven llamada Bella (Emma Watson) que, para salvar a su padre (Kevin Kline), decide acudir a un castillo y quedar prisionera de una bestia hechizada (Dan Stevens). 

Podría ser innecesaria pero, a quién se engaña, La Bella y la Bestia es uno de los clásicos favoritos de todos y una versión más se agradece. También, hay que tener en cuenta que, aunque sea la adaptación de la película nominada al Oscar en 1991, no es un copy paste como se había comentado, por el contrario, tiene muchos pros y es una brillante reinterpretación con risas, música, acción, tristeza y romance.

Profundiza en el enamoramiento de Bella y Bestia, el porqué congeniaron, detalles de los dos hacia el otro. Alan Menken, creó la música para la obra animada (junto a Howard Ashman) y vuelve a tomar la batuta, a la par, agrega nuevo repertorio musical con tres maravillosas composiciones que abundan más en el sentir de los personajes: Days in the Sun, How Does a Moment Last Forever y Evermore (una pieza muy hermosa), también modificó Gastón y The Mob Song ligeramente (la canción cuando la muchedumbre se dirige a atacar el castillo). En esta arista, si la escena de Be Our Guest en la primera cinta es agradable, en esta ocasión brindan un espectáculo musical y de entretenimiento inmaculado. El diseño de decoración es magistral, las transiciones y desplazamientos son de gran calibre y no provocan un desprendimiento del publico en la trama mas si un descanso para luego sumergirse de nuevo.



La película elimina plot holes de la animada, esas preguntas que muchos se hicieron por años: por qué el príncipe estaba sólo, dónde estaba su familia, cuántos años tenía cuando fue hechizado, por qué con la Bestia sí pasan los años y al cumplir veintiuno permanecería con dicho aspecto, sin embargo, la tacita Chip continua siendo un niño.  

En cuanto a las actuaciones, Emma Watson no sólo sorprende en su desenvolvimiento actoral donde da el mensaje de amar a la persona por lo que es internamente y agrega una actitud de independencia a la protagonista, a ello se añade que la actriz británica tomó clases de canto para prepararse y el resultado es bueno. Luke Evans, Kevin Kline, Josh Gad, Hattie Morahan se muestran acorde y con gracia, en ocasiones a veces se sienten un poco teatrales pero no le resta al film. Por otra parte, quienes tienen doble trabajo detrás de micrófonos y frente a cámaras son Ian McKellen, Emma Thompson, Nathan Mack, Ewan McGregor y Dan Stevens, a ellos los escuchamos más de lo que los vemos, pero en los dos procesos hacen un buen labor (por cierto, la voz de la bestia pareciera que es generada por computador y si acaso puede estar un poco arreglada, pero Dan Stevens se encargó de trabajar con su diafragma para lograr lo que oímos).


Si se ve doblada, la traducción de las canciones es la misma, y no hay nada que reprocharle, por el contrario, palmas por invitar a Francisco Colmenero (originalmente él comenzaba la narración de la caricatura de 1991, ahora es el personaje de Dindon).


La Bella y la Bestia se ha convertido en un hit mundial, quizás aspiraba a ello, pero a como se siente, Disney quería abundar más y modificar a su modo la historia que data de 1700, ahora ya tiene dos versiones. Aquí no se trata de invitar al publico a decidir cuál es mejor, o con cuál se quedan, es dar una muestra que el arte y el logro puede darse en muchas variantes y que mejor si el publico es el favorecido en ello.

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