lunes, 6 de marzo de 2017

Cincuenta sombras más oscuras

Crítica publicada el día 15 de febrero en ADN Morelos y en el periódico El Sol de Mazatlán

Adaptación de la novela homónima de E.L James y segunda parte de la trilogía. En el 2015 se estrenó la primera parte Fifty Shades ofGrey, fue un hit taquillero, en crítica no le fue bien, no tuvieron piedad de ella ¿pero a quién le interesa cuando logras el primer gran estreno de ese año con 500 millones de dólares a nivel mundial? A pesar de eso, hubo cambios: la guionista Kelly Marcel fue reemplazada por Niall Leonard (esposo de la Sra. James) y en dirección, la artística Sam Taylor-Johnson decidió alejarse para no tener problemas con la autora, su lugar lo tomó James Foley, director de algunos capítulos de la aclamada serie House of Cards, y de películas como Reckless (1984) y Fear (1996) por mencionar algunas ¿El resultado? En historia es peor que la pasada (a causa del libro) pero es atinadamente más divertida, romántica y entretenida para pasar dos horas de la vida.

Tras su ruptura con Christian (Jamie Dornan), Anastasia (Dakota Johnson) aceptará un trabajo en una editorial de Seattle. Allí conocerá a Jack Hyde (Eric Johnson), su jefe, que poco a poco se irá encaprichando con ella e intentará seducirla a toda costa. Por su parte, Christian lucha contra sus propios demonios del pasado para poder estar con Ana. A la vez, ambos tratan de continuar con una relación más normal y enfrentarán la ira y envidia que provocan  a las mujeres que precedieron a Ana como amante de Grey.  



Cincuenta sombras más oscuras está pensada para complacer a los fanáticos y a los que se añadieron a la lista tras el primer film. Captar la atención de críticos o complacerlos no es su intención, mucho menos busca volverse The Secretary (2002) o The Image (1976), de hecho, el BDSM quedó (un poco) fuera; no es mas que una chick flick con tits, una cinta romántica pero con el sexo que se tiene en privado con la pareja, muestra a dos personas que se gustan y están dando lo mejor de si para que su relación funcione porque se aman, es una especie de “cuento de hadas” moderno.

Contiene escenas innecesarias, por ejemplo, la de un helicóptero (será explicado en la tercera parte pero aquí los que no conocen la trama no entenderán qué sucedió); escenas melodramáticas como una que involucra a la mamá de Grey y la mujer que lo sucumbió al sadomasoquismo (interpretada casi en cameo por Kim Basinger); escenas bien logradas como el baile de mascaras; escenas divertidas donde Rita Ora y Dakota Johnson se llevan las risas; homenaje departe de la protagonista a su mamá, Melanie Griffith, cuando se repite un dialogo de “Working Girl” (1988); lamentablemente no hay escenas muy buenas (hay que respetarle eso a la pasada, tuvo un par de secuencias muy bien hechas  y buena fotografía). En cuanto a las escenas de sexo, las de este film son menos graficas que la anterior (para no comprometer la clasificación) y Hollywood sigue sin aprobar el desnudo masculino pues solo muestran el torso de Dornan, y muchas veces los pechos de Dakota Johnson, lo cual puede ser muy injusto y hasta objeto de estudio misógino. Se nota que perdió la perspectiva femenina y artística de la primera y todo lo sensual cae en Dakota. Eso no significa que no estén bien logradas y coordinadas esas escenas y hay una cosa que agregar a éstas: hay mayor química, muchísima más.



Y ahí recae gran parte del film. Es decir, lo ganado en la anterior se perdió, lo que había sido olvidado o relegado en esa fue rescatado aquí, una por otras. Pero lo que creció es la química de Dakota Johnson y Jamie Dornan, no es que no existiera, pero se notaban tensos (puede justificarse por la inexperiencia de Anastasia y la personalidad enigmática de Christian), ahora se sienten llenos de confianza y empatía. Lamentablemente, en aspecto individual no es lo mismo, Dornan posee más charming, se nota cómodo en su papel, con más musculo, ya no se siente cohibido, pero no puede encontrar el enfoque de Grey, en la pasada se mostrada perturbado, en esta se supone que debe mostrar un lado vulnerable y solo se ve su lado romántico. Por otro lado, la que camina sobre las aguas tumultuosas sin problema una vez más es Dakota Johnson, de nueva cuenta hace muestra de naturalidad al actuar, ingenuidad en ocasiones requeridas, exploración sexual y un temple femenino fuerte. Johnson le construyó una personalidad atrayente a Anastasia que ha crecido, a pesar de las carencias, de una cinta a otra y se ha convertido en la atracción sobresaliente.



De los aspectos técnicos a destacar es la decoración, ahora nos muestran un ambiente romántico, sensual, inocente y elegante en contraste con Cincuenta sombras de Grey cuyo tono era más frío. Otro punto es la música, tanto el score de Danny Elfman como las canciones elegidas para acompañar las escenas proveen de mayor énfasis los sentimientos, destacan Sia con “Helium” el cover de Corinne Bailey Rae de “The Sciencist”, un gran descubrimiento llamado Toulouse con “No Running From Me”, “Pray” de JRY y “Code Blue” de The- Dream. Lo que aún continúan sin arreglar es la edición, se nota que cortaron escenas, no hay continuidad y eso hace que se pierda el contexto.


Ya no hay tanta efusividad alrededor de ella, pero tampoco  ha caído el animo a su alrededor, hasta el momento lleva 140 millones ganados globalmente (y apenas ayer se estreno en toda Europa). Ojala se pudiera creer que es porque los hombres y algunas mujeres han entendido que todos merecen fantasear con algo, pero no es así, simplemente se dieron cuenta que era una cinta romántica comercial como todas las que llegan a la gran pantalla ¡Ja! si fuera de otro genero no la estrenarían en cines, es mas, ni fuera conocida.

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