jueves, 19 de enero de 2017

Estación Zombi

Crítica publicada el día 11 y 12 de Enero en El Sol de Mazatlán y ADN Morelos

Corea del Sur nos ha dado los autos Kia, el K-Pop, el Taekwondo, y hasta Psy (aunque, esto último no creo que sea para enorgullecerse), por mencionar algunos aspectos. Y ahora, Estación Zombi (Train to Busan en inglés y Bu-San - Haeng en coreano). La cinematografía de aquel país pasó por una temporada difícil en los ochentas (tal como en México) cuando se menguó el discurso sobre libertad de expresión. Es a través de festivales de cine la manera en la que se ha dado a conocer en los últimos años la propuesta de ese país. Y precisamente, en el más importante del mundo, Cannes, se presentó la película de la cual aquí se habla. El tema son Zombis, pero analógicamente se muestra el comportamiento de las personas. El resultado ha sido un éxito comercial en todo lugar en el que se presenta.

Un desastroso virus se expande por Corea del Sur, provocando importantes altercados. Los pasajeros de uno de los trenes KTX que viaja de Seúl a Busan tendrán que luchar por su supervivencia.

Yeon Sang-ho es el director de esta obra que puede ser considerada como una de las mejores dentro del genero, y ya de culto; Sang-ho ha hecho una carrera en el cine animado, inclusive tiene una especie de precuela sobre Estación Zombi, dicha cinta de noventa minutos se denomina “Seoul Station” (2016). Estación Zombi es su primer live action, en el film, el director concede un gran ritmo que nunca para y una excelente narrativa, aspectos que son acompañados por grandes momentos cinematográficos: por ejemplo, cuando un tren avanza a ritmo lento y una centena de infectados van tras él; o al final, en un túnel, un cantó de tristeza y a la vez de homenaje. También, posee una buena fotografía, buenas actuaciones en las que destaca un regio Gong Yoo; la pequeña, sorprendente y natural, Kim Su-an; así como Ma Dong- seok, Jung Yu-mi y Ahn So-hee por mencionar algunos. Hay comicidad, terror, emoción, sangre, saltos, nervios, tensión, y un espacio que no nos habían presentado en el genero: un tren.
Estas características la hacen una buena película de terror y de zombis, no se quedará decepcionado si es lo que se busca. Pero hay algo más que la hace buena en general.

Los zombis se han popularizado a raíz de cintas como la franquicia Resident Evil (2002), REC (2007), Dead Snow (2009), 28 Days Later (2002), o por el programa televisivo, The Walking Dead (2010). En algunas obras lo único que se muestra es sobrevivir, ayudar o matar, está bien si el único objetivo es entretener. En la serie mencionada ya es repetitivo y cansino,  eso si, hay que concederle el crédito por mostrar al ser humano sacar sus peores sinsabores y formas ante la adversidad y supervivencia. Uno de los mejores ejemplos de lo que se menciona es “The Night of the Living Dead” (1968) de George A. Romero, donde se muestra al ser humano desesperanzado y con varias reacciones. Estación Zombi posee y muestra este detalle, expone las relaciones humanas con personajes egoístas, temerosos, valientes, rencorosos, cambiantes, los que son capaces de dar todo por sus seres queridos o todo por aquellos que no conocen.


Estación Zombi es una hipótesis de lo que podría ocurrir ante una plaga, una guerra o una circunstancia aparatosa en la sociedad. Lamentablemente, su conclusión no es nada esperanzadora, hay varias ideas similares alrededor del mundo esparcidas e insertadas mediáticamente, es decir, que la humanidad actuará de forma deplorable. Tanto aquí como allá se detecta que la sociedad va en picada, eso sí, hay algunas exhalaciones de luz en unos.


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