miércoles, 16 de agosto de 2017

Valerian

Crítica publica el día 9 de agosto en el periódico El Sol de Mazatlán y el día 11 en ADN Morelos. 

“Valérian y Laureline”, es una historieta francesa de ciencia ficción creada por Pierre Christin y Jean- Claude, la cual fue publicada en 1967 y tiene más de 40 años de existencia. Es de las más conocidas en su país natal, de donde es el realizador Luc Besson, quien ha dirigido películas como Léon: The Professional (1994), The Fifth Element (1997), Lucy (2014), por mencionar algunas. El gran logro de Besson es hacer que el publico se interese más en la obra original: 1) Para conocer la historia 2) Quedarse con mejor sabor de boca y 3) Terminar más rápido de leer que de ver el film.

En el siglo XXVIII, Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevingne) son un equipo de agentes espaciales encargados de mantener el orden en todos los territorios humanos. Bajo la asignación del Ministro de Defensa, se embarcan en una misión hacia la asombrosa ciudad de Alpha, una metrópolis en constante expansión, donde especies de todo el universo han convergido durante siglos para compartir conocimientos, inteligencia y culturas. Pero hay un misterio en el centro de Alpha, una fuerza oscura amenaza la paz en la Ciudad de los Mil Planetas. Valerian y Laureline deben luchar para identificar la amenaza y salvaguardar el futuro, no sólo el Alfa, sino del universo.



Algo que siempre ha caracterizado al director galo y hay que reconocerle también aquí, es su gran imaginación y el manejo de los mundos. Valerian en cuestión visual e ingenio es un agradable espectáculo, sus colores atraen, su manejo del espacio adentra. De hecho, su introducción es muy buena, invita a esperar una buena historia, lastima de resultado.

Las personalidades coinciden con la descripción de los personajes, pero no ayuda en nada la nula química entre DeHaan, quien sí es buen actor, y Delevingne, quien no actúa y por quien los estudios deberían dejar de “arriesgarse” o “apostar” y así echar a perder producciones (eso sí, físicamente es bella).



Otro factor es, una historieta se lee rápido por su corta longitud, en el cine tienen que alargar la trama, lo cual representa un reto mayor, y en cuestión de duración a Valerian le sobran unos 20 minutos, se vuelve tediosa y los asientos resultan hasta incomodos, no ayuda la edición tan lineal y poco cuidada para intentar darle mayor dinamismo, sobre todo con las escenas de acción.


No es un total desperdicio, hay que resaltar lo visual y por ello vale la pena las dos horas, así como algunos momentos de risa o llenos de imaginación, también algunos personajes. Eso sí, salvo que sea admirador del director o de los protagonistas, es muy probable que al pasar los años ni se acuerde que la vio.

martes, 8 de agosto de 2017

Dunkerque

Crítica publicada el día 2 de agosto en El Sol de Mazatlán y el 3 de agosto en ADN Morelos. 

Nadie debe negar que Christopher Nolan se ha convertido en un referente cinematográfico moderno. Desde sus primeras propuestas como Memento (2000), hasta la nueva trilogía de Batman y la grandísima Inception (2010). Todas dan muestra de un estilo, el cual creó bastante expectativa con Interstellar (2014), ahí muchos nos dimos cuenta que no es todopoderoso y que, como cada humano, tiene su desliz. Recientemente se pronunció en contra de Netflix (como aquellos en su tiempo con el sonido y Tecnicolor) por su manera de distribuir – parece olvidarse del problema que se enfrentan los nuevos cineastas en dicha cuestión cuando nadie quiere mostrar sus trabajos – , el muy obstinado director inglés aprecia el romance entre pantalla grande, sala y publico, ello lo demuestra con su nueva cinta, la cual es toda una experiencia.   

Año 1940, en plena II Guerra Mundial. En las playas de Dunkerque, cientos de miles de soldados de las tropas británicas y francesas se encuentran rodeadas por el avance del ejército alemán, que ha invadido Francia. Atrapados en la playa, con el mar cortándoles el paso, las tropas se enfrentan a una situación angustiosa que empeora a medida que el enemigo se acerca. 



Ya dependerá del tiempo pronunciar si es la obra maestra de Nolan, pero en lo que va del año es una de las mejores cintas, y si no hay mayores opciones – o que iguale – en los siguientes meses (normalmente sí las hay) es firme candidata para premios.

Mucho se ha hablado y escrito sobre Dunkerque, que no hay sangre en las escenas siendo una película de guerra; que los Franceses son mal representados; que no tiene una historia en si. Todos son puntos validos y exactos. Pero parece que a algunos colegas se les olvida que lo que se va a disfrutar al cine es la visión de un tercero, y no a todos dará gusto o coincidirán con él.

Así pues, Nolan da un gran espectáculo, una experiencia, gracias a: la inmersión de la música compuesta por Hans Zimmer, al gran elenco adulto (el adecuado Mark Rylance, Tom Hardy y Kenneth Branagh) guía al cast juvenil bien seleccionado (ello incluye al ex One Direction, Harry Styles), por su sonido (según los sobrevivientes reales dicen es más ruidosa que el acontecimiento), la elegante estética, su edición, y la decisión de mostrar con gran dinamismo la historia en fragmentos, de forma no lineal, es decir, el espectador tendrá que armar un rompecabezas.



En cuanto a la historia, es fácil detectar, algunos dicen que no posee ¡Claro que la tiene! Es mostrar la evacuación de los soldados en un ambiente de supervivencia individual, colectiva, humana y egoísta. El director, quien también escribió el guion, rodó con pocos diálogos y dejó que las imágenes y las expresiones hablasen por si solas – en conjunto a la partitura musical – logra un gran resultado que emula a filmes mudos o de arte. El gran “pero”, es la extraña vena patriota (poco común que la deje visible) que se hace presente y contradice de mal forma el objetivo general (igual, si se busca, se encuentra el significado connotativo y metafórico). 


El cine comenzó mostrando imágenes en movimiento, exponiendo una situación, mostrando, sin historia de por medio. Nolan entrega las dos. Gracias por ello, Christopher.

viernes, 14 de julio de 2017

Okja

Crítica publicada el 4 y 5 de Julio en El Sol de Mazatlán y ADN Morelos. 

El director surcoreano, Joon-ho Bong, se enfrascó en dos temas: el primero sucedió durante Cannes 2017, su nueva cinta se presentaría en el festival pero la distribución sería a través de la plataforma Netflix. Tras ello, el festival anunció – en un sorpresivo giro empresarial y conservador – que este año sería el último en el que aceptarían films que no tuvieran presente proyectar en salas francesas. Después de un acalorado debate que dará para mucho en el presente y futuro, llegó el día de su estreno. El segundo tema, es una crítica clara contra las grandes corporaciones, los alimentos que ingerimos, y los consumidores, la cual nos hace cuestionarnos sobre el modo de vida, el jugar a ser dioses y nuestra calidad humana.


Durante 10 idílicos años, la pequeña Mija (An Seo Hyun) ha sido la cuidadora y compañera de Okja, un gigantesco animal y una gran amiga, en su casa de las montañas en Corea del Sur. Pero todo cambiará cuando la gran multinacional familiar Mirando Corporation se lleve a Okja para trasladarla a Nueva York, donde la narcisista y egocéntrica CEO Lucy Mirando (Tilda Swinton) tiene grandes planes para la mejor amiga de Mija. Sin ningún plan pero con un claro objetivo en mente, Mija viaja a Estados Unidos y emprende una peligrosa misión de rescate que se complicará aún más cuando se tope con diversos grupos de capitalistas, manifestantes y consumidores que también luchan por controlar el destino de Okja.

Okja nos he presentada a través de CGI, a simple vista es una cerdita, pero también puede que sea de la familia mamífera de los hipopótamos. Es transgénica, y tiene sentimientos. Cada espectador podrá tener sus conclusiones y tocarle una fibra emocional. El film en cuestión no quiere prohibir el consumo de carne, pero sí hacer saber a los consumidores qué es lo que se come, cómo se obtiene y todo lo que está detrás de las grandes organizaciones de producción alimenticia- o más bien, en general. Okja invita a la reflexión como ser vivo ante otro ser vivo (es normal si alguno, al terminar de verla, tiene un trago amargo y considere dejar de comer alimento proveniente de animales), incluso hacia el lado extremo – hay un Veggie anarquista que no quiere consumir vegetales – ¿Suena a puro drama, verdad? Podría ser, pero tiene y se goza de un sentido de humor negro y sarcástico el cual es factor para la dinámica narrativa, los diálogos y personajes.

En cuanto a las actuaciones, el director se rodea de un potente elenco, la mayoría proveniente del cine independiente o en todo caso, actores a quienes no les da miedo explorar y trabajar en otros lugares, bajo otras ordenes. Es An Seo Hyun como Mija la que posee el mayor tiempo en pantalla y tiene el carisma, la potencia y destreza para interactuar con Okja. Un punto interesante es que se traspasa la barrera del idioma, escuchamos inglés y coreano de lo más normal (detalle faltante que muchos reprueban en producciones con idioma inglés).

En ocasiones parece una fabula para niños (quizás lo sea, al final ellos heredarán la tierra) una bien armada, editada, entretenida, con buenos efectos, buena producción de arte y atractivos escenarios, con tintes enternecedores, tristes y blandos muy marcados, acompañados de un final que puede no ser feliz pero que también brinda una pequeñísima victoria.


Misma victoria que se traduce hacia los reacios defensores anticuados de la proyección y experiencia cinematográfica (LA CUAL ES HERMOSA). No siempre se puede ir a los complejos de cine, hace apenas un año aún se rentaba un video para ver la película en la sala de casa o habitación. Si nos vamos a una idea básica, el cine nació silente, el cambio llegó, se objetó pero se dio. Si una obra no encuentra distribución amplia para ser vista a nivel mundial, tiene todo el derecho de querer y buscar ser vista por otros medios, como es el caso de “Beast of No Nation” y “Okja”. El cine es cine, no importa el formato, y los espectadores queremos ser extasiados por el, no importa dónde.


lunes, 3 de julio de 2017

La Hijas de Abril



Crítica publicada el día 28 de Junio en El Sol de Mazatlán y el 29 de Junio en ADN Morelos. 

Exactamente hace un mes Michel Franco recibía el galardón Una Cierta Mirada en el Festival de Cannes. Sorprendentemente, su estreno llega un mes después (algo raro, es casi imposible conseguir una distribución amplia a películas mexicanas no comerciales, además, no muchas ganadoras de Cannes gozan de ese tema, el mismo director lo sabe). Franco es conocido (y de los consentidos) en el festival Galo gracias a obras como “Daniel y Ana” (2009), “Después de Lucia” (2012) y “Chronic” (2015). Pues bien, aprovechemos esta situación, asistan a disfrutar de este film que le dio un premio más a México en el más prestigioso festival de cine en el mundo.

Valeria tiene 17 años y está embarazada. Vive en Puerto Vallarta con Clara, su media hermana. Valeria no ha querido que Abril  -la madre que lleva mucho tiempo ausente-se entere del embarazo, sin embargo, Clara ante la presión económica y las responsabilidades que implica tener un bebé en casa, decide llamarla. Abril llega con disposición de ayudar a sus hijas, pero pronto entenderemos por que Valeria prefería mantenerla lejos.



La idea le vino a Michel Franco observando a una chavita embarazada, de ahí le llegó la otra idea la cual es el giro de tuerca en la cinta y provoca varias reacciones.  Sí, el guion tiene sus problemas, pero la concepción es interesante y sus formas son positivas y bien hechas, es dinámica y no se siente pesada – un sentir común en la filmografía pasada del director, ejemplo: “Después de Lucia”.

Sin embargo, gracias al guion, el último acto se siente desbalagado, contrario a los primeros los cuales sumergen. Es un tanto contradictorio, la historia catapulta a “Las Hijas de Abril” pero al mismo tiempo se siente un melodrama.  Por un lado nos muestran la historia de unos niños apunto de ser padres lo cual les parece muy sencillo, ergo, ello se dificulta ¿Acaso ya vivieron lo suficiente para saber qué es el amor y la convivencia como pareja? ¿Podrán sobrevivir a las asperezas de la vida? Por otra parte, no solo la llegada del bebe cambia su vida, Abril tiene sus propios intereses y un móvil.



Quizás algunos se sientan inconformes, incomodos, asombrados o indiferentes con lo propuesto, y es que el común denominador en los personajes de Franco es que el humano es imperfecto, bueno y malo, o al menos vil en algunas acciones. Cada quien puede juzgar y denominar a Abril según sus conclusiones, en la trama no hay una parte clara (con toda intención) de su pasado y mucho menos de su futuro. Ella apareció, dañó y se fue. Pero en su presentación, en sus viajes a Guadalajara se entrevé algo: quiere competir contra su ex esposo, decirle “si tu puedes, yo igual”, pero a expensas de su hija.

Emma Suarez sobresale (como era de esperarse), aunque Franco le baje importancia y no la concluya al final; el elenco secundario se mueve medianamente (le respetamos que va acorde a la personalidad de sus personajes), quien al final despunta es Ana Valeria Becerril (como Valeria), el impulso de su personaje en los últimos fotogramas es amplio.

Michel Franco hace varios homenajes en esta película, la más reconocible es una escena – y un tópico – de alta resonancia a El Graduado (1967) de Mike Nichols (por la que muchos en la sala donde me encontraba se quedaron intrigados. No es difícil entender a Valeria llena de ímpetu y aguerrida, tras los hechos que vivió, hay que ponerse en su lugar, sentir como ella y su resolución ante una hermana morosa, un novio zoquete y una madre desequilibrada. Eso si, tampoco es que sepa qué hacer, hay incertidumbre pero también determinación).



A pesar de tener fallas, Las Hijas de Abril es la obra más visible y quizás, la mejor del cineasta Mexicano. Es más ¿han visto esas listas que se hacen los días 10 de mayo para designar de buenas a malas madres en el celuloide? Abril podría aparecer, y eso es cultura Pop, y es ganancia.