jueves, 15 de diciembre de 2016

Sully

Crítica publicada el día 7 y 8 de Diciembre en El Sol de Mazatlán y ADN Morelos

Hace unos días un suceso aéreo consternó al mundo. Un avión con un equipo de futbol brasileño, el Chapecoense, cayó cerca de Medellin, Colombia y fallecieron setenta y un personas (deportistas, equipo técnico, directivos, periodistas, familiares y tripulación). Sólo seis personas se salvaron. De estos casos, lamentablemente hay varios (no podemos decir muchos, el avión es el medio de transporte más seguro que existe, sin embargo, a veces hay situaciones inesperadas) pero también hay otras buenas noticias. Una de ellas ocurrió en el 2009 en el Rio Hudson de Nueva York. Tom Hanks, bajo la dirección de Clint Eastwood, se encargan de contarlo para la gran pantalla.

El 15 de enero de 2009 el mundo entero fue testigo del vuelo 1549 de US Airways, un accidente que podía haber acabado en tragedia de no ser por el piloto norteamericano Chesley Burnett "Sully" Sullenberger (Tom Hanks). Este hombre logró realizar una peligrosa maniobra con éxito: aterrizar de emergencia un Airbus A320 en las heladas aguas del río Hudson, después de que una bandada de gansos chocara contra los motores. Tras esta asombrosa hazaña sin precedentes, se convertiría en un héroe nacional. Sin embargo, posteriormente se desencadenaría un drama que afectó a su reputación. Así, Sullenberger tuvo que hacer frente a multitud de entrevistas y juicios para esclarecer lo ocurrido, que marcaron su vida tanto personal como profesional. 

Con producción impecable, Sully es sencilla pero efectiva, no se mete en muchas complicaciones, su formula tampoco es revolucionaría. Es un film de planteamiento agradable que expone de manera atractiva, a través de Flashbacks, el amerizaje y momentos importantes en la vida profesional de “Sully” que sirvieron o lo formaron para lograr lo que hizo.

Algo que se detecta es que, si bien Hanks está admirable en el papel del piloto bonachón, en si es el suceso el aspecto protagónico ¿Qué ocurrió? ¿Cómo? ¿Quiénes eran los pasajeros? No es a modo documental como a veces ocurre, aquí no presentan cómo se despiertan en dicho día, ni las vidas de los pasajeros (aunque sí hay algunas anécdotas de lo que sucedería al bajarse del avión, a dónde se dirigían y con quién, este es un factor clave para empatizar con los viajeros: cada uno tenía una vida que podía perder y personas que los esperaban). Eastwood retrata con responsabilidad, respeto, espacio y tiempo el llamado “Milagro del Hudson” así como la exposición del aeronauta. Otra buena elección en el reparto es Aaron Eckhart, consigue buena mancuerna con Hanks.

La edición forma parte vital para la emoción de los espectadores, sabemos cómo terminó y aún así logra causar conmoción. Sin duda, el resultado da una de las mejores películas sobre aviación.



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