lunes, 26 de diciembre de 2016

Rogue One: Una Historia de Star Wars

Crítica publicada el día 15 de Diciembre en ADN Morelos

Es muy importante comprender que por un periodo largo de tiempo el universo de Star Wars estará por aquí. Aquellos que no han visto las películas no se aflijan, basta con abrir Netflix y checarlas, sean seducidos a ellas; el año pasado Episodio VII: The Force Awakens emocionó y nos dijo que las aventuras de los Skywalker están de regreso. A raíz de la venta a Disney Company se vislumbraba lo que muchos habíamos esperado, al ser riquísimo el universo de Las Guerras de las Galaxia podría darse para Spin- Off. Rogue One es el primero de, cuando menos, dos confirmados. Tras verla, la era de estos proyectos inicia muy bien (Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos es otra mención que hacer).



Al inicio de Episodio IV: Una Nueva Esperanza, como es costumbre en todos los episodios (excepto en Rogue One) hay una explicación de lo sucedido que sirve de sinopsis sobre lo que trata la cinta: “…naves espaciales  rebeldes atacando, han logrado su primera victoria contra el malvado Imperio Galáctico. Durante la batalla, los espías rebeldes han conseguido apoderarse de los planos secretos del arma total y definitiva del Imperio, la Estrella de la Muerte, una estación espacial acorazada…”



Eso es todo, y sin embargo, nunca más se volverá a leer ese texto igual a partir de este momento. Rogue One: Una Historia de Star Wars es madura, real, es un film bélico (en el espacio), no es fantasía galáctica como a la que estamos acostumbrados y nos gusta (bueno, a algunos), es rebelión universal. Personas comunes deciden poner un alto a un sistema obsoleto y autoritario. En la causa (como en todas o como en la vida) hay hartazgo rebelde, cansancio hacia el imperio, rendición, sacrificio, ambición, absolución. El director, Gareth Edwards - queda perdonado de la espantosa Godzilla (2014) - ha dado y llevado a una nueva dirección dicho universo por esa clase de sentimientos; por reunir a un reparto multicultural debido a que el mundo y hasta la galaxia (al menos en la ficticia) está lleno de culturas y razas deseando vivir en paz, armonía y cooperación; por dar a un nuevo personaje femenino la evolución, fortaleza e inteligencia necesaria para llevar las riendas de una misión; por hacer sentir que hay equidad e importancia entre todos los individuos en pantalla. Contrario a  J.J Abrams, Edwards homenajea a su modo creando un legado e historia con un pequeñísimo marco de referencia (siendo justos, los escritores merecen mucho crédito: Chris Weitz, Tony Gilroy, John Knoll, Gary Whitta).



Se quiere, tiene y debe hablar del papel de Diego Luna como el Capitán Cassian Andor, personaje que sí tiene su potencia en la historia, pero su principal función es acompañar a Jyn Erso, y es ahí donde entra el análisis. Andor ha estado en la rebelión desde muy pequeño, comenta que ha hecho cosas de las cuales no se enorgullece, es el ejemplo de cómo se crece sin libertad, de cómo abrazan las circunstancias, cómo pesa y aflige la falta de esperanza, cansado de la lucha que no parece tener fin pero dispuesto a dar todo por lo que cree, por un sueño y por la luz que se visualiza. Luna hace un buen desempeño. De hecho, todo el elenco está muy bien (el robot K-2SO con voz de Alan Tudyk se gana su crédito con risas, sarcasmo y corazón). Felicity Jones no crea un personaje guerrero, sino a una mujer real, consciente y entregada a su destino, el cual hasta este momento había sido anónimo y ahora es (re)conocido. 



Hay más elementos que comentar, en producción es inigualable, está ubicada en la misma época de la trilogía original y el vestuario es similar. Al igual que “The Force Awakens” deciden usar locaciones, atrezzo, a la vieja escuela pues, y eso se agradece. Michael Giacchino es un excelente compositor y aunque tiene algunas piezas memorables, John Williams hubiera estado fenomenal para esta nueva visión. Por otra parte, habrá un momento en el que el CGI de un personaje parecerá inconcluso, pero es entendible, quizás no había material suficiente del mencionado, eso sí, hay más uso de esta forma de creación que no se detecta y está excelente. Y, lo esperado, el momento de Darth Vader es lo más grande en cuestión de acción que se ha visto en el cine en el último año.



Contiene frases, cameos, detalles (muchísimos); tiene un planteamiento particular  y no usual en este mundo (e incluso para Disney) y un final meritorio. Rogue One: Una Historia de Star Wars se pone entre las favoritas dentro de la franquicia. A pesar de los tiempos difíciles, es buena era para ser Geek (y fanático de la creación de George Lucas), sobretodo si hay obras que sirven de metáforas sobre nuestro mundo actual y entusiasman por su buena manufactura.


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