domingo, 13 de noviembre de 2016

Un Cadáver para Sobrevivir (Swiss Army Man)

Crítica publicada el día 10 de noviembre en ADN Morelos 

Confieso: Hay mucho hype a su alrededor. Tanto que uno va y ve predispuesto la cinta y queda confuso al finalizar. Sí, conceptualmente es original, pero realmente es una obra con tema existencial.

Tras una larga temporada aislado en una isla desierta, Hank (Paul Dano) encuentra compañía en el flatulento cadáver de un joven que el agua ha traído hasta la orilla. Poco a poco, el náufrago y el fiambre llamado Manny (Daniel Radcliffe) desarrollan una hermosa amistad.

Dirigida por los Daniels (Dan Kwan y Daniel Scheinert) – interesante juego de palabras entre directores y protagonistas – ciertamente es un largometraje de manufactura sencilla pero que da a varias interpretaciones individuales. Es ambigua, rara, artística, con actitud contestataria, con toques de realismo mágico, y utiliza la exageración de la realidad. El grave problema es que uno intenta entenderla y encontrarle significado consiente a lo que vemos en pantalla para tratar de conectar con nuestro cerebro o empatía. La mejor forma de seguirla es pensar en un momento triste, desesperante o en el amor silente. Quizás en un amigo imaginario, o en una persona real que de repente se convierte en cómplice y te acompaña en el trayecto de exploración, inestabilidad, reconocimiento y autoconocimiento, eso sí, no de la vida adulta sino de la etapa juvenil o quizás del paso previo a abrazar la madurez o la “cordura establecida” de un adulto. Si se ve el film de esta manera, quizás se goce mejor, sin darle muchas vueltas a la trama.



Una de las escenas que merecerá su admiración si se es cinéfilo o nostálgico es la de las proyecciones de películas. Esa secuencia es una de las mejores en el año. 

Por otra parte, las actuaciones son fundamentales. Paul Dano con su característico y agradable nihilismo actoral – There Will Be Blood sigue siendo uno de los papeles más demandantes en su carrera– se funde adecuadamente con su personaje en  inseguridad, tristeza y melancolía. Por otra parte, Daniel Radcliffe, da su mejor interpretación en su trayectoria dentro del cine, interpretando a un cadáver con distintos matices. La química ente Dano y Radcliffe es sustancial. Por cierto, y aunque sea por poco tiempo, siempre es bueno ver en pantalla a Mary Elizabeth Winstead.



Por su parte, hay una adherencia que se le une a la fotografía, los acabados, el arte, y la química en pantalla entre los actores: la música. Compuesta por Andy Hull (de Manchester Orchestra) con performance de los actores principales. Es y se vuelve fundamental y afectiva dentro de la trama “History of the Universe”, “Talk to Her”, “Finale”, “Montage” son los push dentro de la musicalización (pero, cómo olvidar el “cover” de Jurassic Park, que solo recordarlo hace sonreír).


Es el final el que no termina por cuajar, quizás merecía ser de otra forma, o no lo comprendemos, quizás por que nos vuelve a la realidad y es que, quizás nuestros pensamientos, fantasías e imaginación, son más entretenidas que lo real. La cinta lo demuestra.

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