lunes, 21 de noviembre de 2016

La Delgada Línea Amarilla

Crítica publicada en El Sol de Mazatlán el día 16 de Noviembre.

Quizás la sorpresa más grande sobre esta cinta, aquí en Mazatlán, es que sin ser completamente comedia (como las que están abundando en la cinematografía nacional) la sala en domingo se llenó.  La nominada al Ariel a Mejor Película ha llegado al puerto. Aunque no es una obra profunda (como quiere serlo) es un agradable film que sirve de metáfora sobre el camino individual que de vez en cuando es mejor si se va acompañado.

Dirigida por Celso García. Es el viaje de cinco hombres que son contratados para pintar la línea divisoria de una carretera que conecta dos pueblos de México. A bordo de una vieja camioneta, inician el trabajo de más de doscientos kilómetros de asfalto y pintura amarilla que deberán completar en menos de quince días. Cinco solitarios que, por azares del destino, se unen con el único propósito de ganar unos pesos, pero sin buscarlo, este viaje cambiará su manera de ver y entender la vida.

La idea es muy buena, se agradece un aire fresco y novedoso y es que, últimamente en las exitosas comedias hemos visto casi siempre ciudades metropolitanas (lo cual, también está bien). Sin embargo, La Delgada Línea Amarilla demuestra que se pueden tomar temas de provincia o externos para contar diferentes historias.  El asunto es que, pretende con todas sus entrañas ser inspiradora, no está mal, pero es muy notorio que su interés es causar emotividad para que el espectador sienta empatía o lastima por un personaje.

Lo anterior, realmente no era necesario si se hubiera confiado en el marco de referencia creado a cada personaje que de entrada se notan legítimos y reales. Por su parte, los actores trabajan con lo que tienen y sus interpretaciones son potentes y fuertes, sobre todo por la gran química que poseen, la cual es fundamental y la mayor fortaleza conforme avanza la película. Los interpretes son: Damián Alcázar, Joaquín Cosío, Gustavo Sánchez Parra, Silverio Palacios y Américo Hollander.

Otro de los grandes detalles a destacar es su muy buena manufactura (aunque en ocasiones parece que estamos viendo un comercial). Grabar en carretera (en este caso San Luis Potosí) es complicado (implica cierre, cuidados con automóviles, “scouting” de diversas locaciones y más), pero la producción hizo un trabajo impecable que se trasmite en cada fotograma, en cada encuadre, en la continuidad.


Lo que resta decir es que, así como tiene sus bajones, también tiene sus grandes instantes, es una historia muy liviana y agradable de digerir, con detalles de la vida con los que muchos se sentirán identificados, platicas con desconocidos que pueden quedar ahí o volverse cómplices por unas horas o días; confianza a terceros; lealtad; pequeños aspectos que uno no toma en cuenta pero que a otros les toma trabajo y tiempo; esperanza; viajes en carretera; amistades inesperadas; situaciones personales y más.


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