domingo, 2 de octubre de 2016

Sing Street

Crítica publicada el día 28 y 29 de Septiembre en El Sol de Mazatlán y ADN Morelos

John Carney realizó el largometraje Once en el 2007 (actualmente se puede encontrar en Netflix) la cual ganó una estatuilla Oscar a mejor canción original por “Falling Slowly”; en el 2013 obtuvo otra nominación por la canción “Lost Stars” por Begin Again protagonizada por Mark Ruffallo y Keira Knightley. Las dos son cintas que se mueven por la música y Carney se desplaza diestramente en dicho mundo, él mismo fue bajista de una banda alrededor de sus veintes y dicha experiencia le sirvió para la realización de esta memorable obra.

Connor (Ferdia Walsh – Peelo) es un chico de 15 años que crece en el Dublín de los años 80, nace en él la intención de huir de su complicado hogar. Un día, a la salida de su escuela conoce a Raphina (Lucy Boynton) y queda enamorado de ella. Para captar su atención, forma una banda y comienzan a componer canciones, a la vez, se vuelve una forma de lucha, juntos realizan peculiares vídeos musicales.



Estamos ante uno de los mejores filmes del año, Sing Street entrega un potente manuscrito cargado de nostalgia, animo, inocencia, sueños, originalidad y autenticidad. En pantalla nos presentan luchas en la familia, aspectos sociales, en la escuela, decisiones en la vida, con el amor, en fin, batallas que se vencen, momentánea y aparentemente, con canciones de tres minutos, pero que va más allá, pues a través de este ejercicio se desarrolla la amistad, el amor fraternal, el talento y una especie de victoria ante las circunstancias. Cada escena es una descarga de emoción (y para algunos, de recuerdos), por ejemplo (y lo hago saber para que se haga notar): cuando los chicos se sientan a escribir (o a crear sonidos), la conmoción y pasión cuando se platica de música o de grupos, la admiración hacia ellos, imitarlos en genero e imagen, cuando practican o tocan, o cuando crean los hilarantes videos musicales; en cada escena hay emoción de juventud, de querer y poder hacer lo que se quiera, porque dirán algunos (o dijimos muchos) “estamos jóvenes, hay talento y una aventura por empezar o proseguir”. El mensaje en si es ese, pero no espere algo triste o dramático, por el contrario,  por muchas peleas entre padres o conflictos diversos que se muestren nunca es mayor al animo y a la inocencia mostrada, es alegre e inspiracional, llena de humor, simpatía, con un ambiente ochentero, de referencias a la época y con un soundtrack increíble por parte de Motörhead, Duran Duran, The Cure entre otros, y por supuesto las creadas por la banda Sing Street como “The Riddle of The Model”, “Up”, “Dirve It Like You Stole It” o la canción final a cargo de Adam Levine, “Go Now”

Carney cuenta que quería regresar a filmar con actores desconocidos, explorar y ser curioso, el resultado es magnifico, los susodichos saben tocar instrumentos y se ve algo fidedigno en pantalla, tienen carisma especial y ello se conjuga a su buen desarrollo e intromisión sobre sus personajes en los que figuran el romántico y soñador; el amigo talentoso y amante de los conejos; el manager/ productor/asistente, entre otros. A su alrededor les acompañan actores que no pertenecen a la A-list Hollywoodense pero que han sido vistos y conocidos por su trabajo como el caso de Aidan Gillen y Jack Reynor.


Un potente trabajo que sin duda pasará a formar parte de un hito fanático a futuro, y que al salir del cine le producirá un par de efectos tales como hablar de la película, recordar su adolescencia y buscar el soundtrack de Sing Street y quizás el de su vida. En conclusión, es una chulada.






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