sábado, 27 de agosto de 2016

Me estás matando, Susana

Crítica publicada el día 24 y 25 de agosto en El Sol de Mazatlán y ADN Morelos, respectivamente. 

¿Quién no ha tenido problemas de pareja?  Si no es así, no son raros, al contrario ¡que bien! pero y si es así ¿Quién no ha sentido que por más que amas a una persona se necesita un tiempo en solitario? ¿Qué pasa cuando una persona no reconoce tus triunfos o cuando no se comprenden en sus aspectos profesionales? ¿Qué pasa cuando hay que encontrarse y buscar el porqué amas a tú pareja o porqué la amabas? ¿Qué pasa cuando se toma muy literal el “necesito espacio”, separarse por un tiempo, lejos de uno y del otro? Basada en la novela de Ciudades Desiertas del escritor de la Literatura de la Onda, José Agustín y dirigida por Roberto Sneider (Arráncame la Vida, 2008), la cinta es protagonizada por Gael García Bernal y Verónica Echegui .

Eligio, un carismático y mediocre actor de 28 años, vive en la fiesta. Un buen día llega a su casa para descubrir que su esposa Susana se ha ido sin explicación o advertencia. Eligio la busca por todas partes y al hablar con la gente va cayendo en cuenta de que entre ellos las cosas no andaban tan bien como él pensaba. Después de un tiempo, Eligio descubre que Susana ha ido a una universidad en una pequeña ciudad del centro de los Estados Unidos. Eligio malbarata su auto y se lanza furioso a buscarla.



No puedo decir que la cinta es fiel a la novela pues no la he leído, pero a partir de este momento salgo a adquirirla, sin embargo, en la últimas horas antes de este escrito he buscado detalles en Internet y por lo que leo está bastante apegada en trama, diálogos (se le agrega el “Porque te quiero, pendeja”). La obra es pequeña en longitud, ello involucra un guion audaz, ágil y de conocimientos del tema para mantenerse fiel al argumento y a la vez que convenga a lo que se expone; Me estás matando, Susana lo tiene, es entretenida, cuando la intención lo amerita es divertida y en las partes dramáticas atrapa fuerte. La cinta en parte es Gael, muestra una vena cómica agradable, desalienta en ocasiones, causa compunción e incluso resulta procaz. Por otra parte, en un rol importante pero no tan protagónico como es el de García Bernal se encuentra la española Echegui, lo hace bien y tiene muy buen entendimiento con el mexicano, pero no hay una explosión mayor en su interpretación, si sólo fuera por su participación el publico nunca entendería porqué decidió el camino que tomó, es el personaje de Eligio – y Gael – el encargado de llevar sobre la marcha las conclusiones del publico. Por otra parte, es la ambientación un elemento fundamental y de gran importancia tanto en la CDMX y en Iowa; son esos rincones de casa, en el cuarto universitario, en un bar, los que logran mayor intimidad entre la pareja, así como el circulo de amigos y las circunstancias y choques culturales que los rodean. El encargado de ello es el ganador del Oscar, Eugenio Caballero.



Ahora bien, podría hacerse un análisis profundo de la transposición bien lograda de la novela a la pantalla grande; de la relación que se muestra y que habla mucho de una pareja (no sé si esto está bien o mal, en la sala muchos se sintieron identificados), sobre todo del muy sonado aforismo sexista  denominado “Macho Mexicano” que mas que ello – al menos en pantalla – es un hombre enamorado y apasionado e incluso desesperado por encontrar qué hizo mal para que Susana lo abandone. Ergo, se encuentra ella, quien actúa de una forma a veces infantil y en su mayoría sensata con procederes provenientes del meollo creado por su existencia profesional y personal que produjo la falta de comunicación y empatía entre ambos (uno no ponía atención a los logros profesionales y otra no hacia saber el cariño que sentía por su pareja); o, del encuentro y choque de culturas entre México y E.E.U.U, pues hay varios elementos aproximados a varias vivencias personales, o cosas que se gustarían decir o hacer, ello va desde la llegada, recibimiento, comida, tratos, clima y más. No, el interés de esta crítica es hacerle saber lo que se puede encontrar, seguro ya habrá a futuro un amplio análisis de lo que se menciona en este párrafo. 

Me estás matando, Susana es una cinta de producción mediana y bien hecha, nihilista en ocasiones, intima, con la que es fácil identificarse –¡ay!– divertida y una agradable sorpresa en cartelera.


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