domingo, 21 de agosto de 2016

El Buen Amigo Gigante

Crítica publicada el día miércoles 17 de Agosto en El Sol de Mazatlán 

Una nueva adaptación de los clásicos de Roald Dahl se une a obras como “Las Brujas”, “Matilda”, “James y el Durazno Mágico”, “Fantástico Mr. Fox” y a las dos cintas de la Fabrica de Chocolates, entre otras. Es raro pensar que Steven Spielberg, director de la obra de la cual aquí se habla, y Disney Company nunca se habían unido para realizar un proyecto, pues bien, el tiempo llego y he aquí el resultado.

Una niña de nombre Sophie que se alía con la Reina de Inglaterra y con un gigante bonachón para impedir una invasión de malvados gigantes que se preparan para comerse a todos los niños del país.

La película destaca por dos cosas, primeramente los mensajes los cuales son el soñar, creer que se pueden lograr los sueños y la amistad que se forma a pesar de las diferencias físicas, idiomas, tamaño o incluso de pensamiento. Ese es el principal mecanismo de función del film que no tiene nada que ver con lo entregado en Puente de Espías donde dio muestra de su mejor visión como un maduro narrador. Pues bien, quizás sea el contexto y el estilo del cual quiso dotar a El Buen Amigo Gigante pero no se nota su cosecha y personalidad (parece que se retrocedió a los años de War Horse) e incluso produce rareza que la continuidad sea irregular.


El segundo elemento a destacar es la interacción entre el ganador del Oscar Mark Rylance (galardón que recibió al ser dirigido por Spielberg) convertido en gigante gracias a un decente Motion Capture y la debutante Rubi Barnhill; hay química entre ambos y gracias a ello nos entregan momentos de ternura, lealtad, compasión, amistad y de diversión.

A la par, posee otros aspectos interesantes como la escena inicial y otras como cuando se “preparan los sueños” o cuando se “capturan”, aparte, hay un jocundo placer al escuchar al Buen Amigo Gigante hablar.


Quizás esperábamos una obra espectacular por parte del realizador tras su pasada producción o algo prodigioso por colaborar con la mayor casa de entretenimiento mundial, no fue así.  Aunque, podría ser que debido a nuestra incapacidad de sentir inocencia, o de creer en nuestros sueños, de pensar en una obra que habla y muestra amistades imposibles asunto que hoy en día en nuestro mundo es impensable o complicado no la sepamos valorar; quizás no sea el producto que nos fue entregado, puede que seamos nosotros y nuestra contaminación interna por lo que no logramos entender una cinta llena de bondad.


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