martes, 26 de julio de 2016

Warcraft: El Primer Encuentro

Seguro recuerda esos momentos en el Ciber con amigos, la lucha en Warcraft y World of Warcraft o cuando sus hijos se quedaban horas allí y no precisamente para “chatear” y deberes de la escuela, si estabas en secundaria te frustraba tener que esperar una hora más para hacer la tarea (o entrar al Messenger) debido a los pubertos que acaparaban las maquinas y decían “me anotas una hora más”. Hoy, desconozco si sigue vigente en popularidad ya que se tiene consolas Xbox o Play Station, Netflix, Internet generalizado, escasos Cibers y más, al parecer quedó en la cultura pop de inicios del milenio (según Edward Snowden, las agencias de inteligencia recolectaban datos por medio del juego). La idea es emular El Señor de los Anillos o series exitosas actuales como Game of Thrones y Vikings (su protagonista, Travis Fimmel, también lo es en la cinta) pues se intenta realizar una franquicia cinematográfica.



El pacífico reino de Azeroth está a punto de entrar en guerra para enfrentarse a unos terribles invasores: orcos guerreros que han dejado su destruido reino para colonizar otro. Al abrirse un portal que conecta ambos mundos, un ejército se enfrenta a la destrucción, y el otro, a la extinción. Dos héroes, uno en cada bando, están a punto de chocar en un enfrentamiento que cambiará el destino de su familia, su pueblo y su hogar.

Warcraft tiene momentos bien planeados como las batallas, el paneo y travelling que va de aldeas a castillos, ello está bien logrado y es un homenaje al videojuego. Sin embargo, es lo único interesante en la cinta que incluso tiende a aburrir, se hace difícil de entender y no por su poca trama, sino porque el director Duncan Jones (Source Code y Moon) y su equipo de guionistas dan por entendido que conocemos quienes son y que hacen los “Paladines” “Orcos” “Magos”  “Ogros” “Elfos” y otros seres fantásticos y el porqué su enemistad; la verdad es que no, y Jones (¿qué le pasó?) tiene el poco atino de decir en entrevistas que no se necesita leer El Señor de los Anillos para ser capaz de disfrutar la cinta, cierto, sin embargo la cinta basada en un sustento fuerte como son los libros de J. R. R. Tolkien es bien llevada y un ejemplo de cátedra cinematográfica. Warcarft es un desperdició de tiempo, falto de personalidad, personajes grises de los cuales destacan los “Magos” o “El Guardián” como los seres más interesantes, se sabe que dicha fantasía épica tiene su estilo y concepción amplia, no le dieron el tiempo necesario para realizar una obra decente.



Un ejemplo del poco desarrollo y confiabilidad en el proyecto es el siguiente, la película tiene unos momentos de risa, los cuales caben perfectamente en cuestión de timing pero se tiene que ser muy observador para captarlos, no son reforzados, es como haber dicho “tengo miedo de poner esto aquí, lo haré, pero no en grandes proporciones y espero alguien se ría pero no es lo principal, no queremos hacer una cinta bufona” mientras, en dicho fotograma queda un vacío donde debió estar un primer plano o plano medio para dejar acentuar al actor su personaje y conocer o tener simpatía hacia ellos. 

¿Se acuerdan de Lego Movie? ¿La cinta que intercala animación y una situación con personas reales? ¿No les parece que hubiera estado bien trasladar la narración de la cinta a un grupo de personas jugando en línea o en cartas para así trasmitir mejor empatía y ser un poco más originales? O de plano ¿Pensar en un narrador para que nos explique todo el universo?

Igual, podría ser cuestión de gustos, mi acompañante estaba entusiasmado y decía “yo por eso usaba un mago, pero también un Gnomo” y un niño de la fila de enfrente saltaba entusiasmado.


O quizás sea nostalgia, es la que vende hoy en día.

No hay comentarios: