martes, 26 de julio de 2016

El Nuevo Nuevo Testamento

“Dios existe y vive en Bruselas” es el tagline de la cinta Bélgica dirigida por Jaco Van Dormael (Mr. Nobody, 2009 y El Octavo Día, 1996) una cinta de humor negro, irreverente, en ocasiones osada, fantasiosa y quizás hasta incomoda para ciertos sectores católicos, inmovibles y misóginos de nuestra sociedad.

En El Nuevo Nuevo Testamento (Le Tout Nouveau Testament) Dios pasa su vida en Bruselas, pero no es el todopoderoso creador que todos pensamos. Se trata de un patético hombre, bastante cobarde, con un código ético ciertamente cuestionable. Además, maltrata psicológicamente a su familia. Por eso, un buen día, su hija Ea, harta de su vida en ese pequeño apartamento de la capital belga, decide rebelarse contra su padre. Usando el ordenador de su progenitor hará que todo el mundo sepa la fecha de su muerte. Esto trastocará todos los planes de la humanidad y todo el mundo comenzará a replantearse su existencia, haciendo que todos se pongan a pensar que hacer con los días, meses o años que les quedan por vivir. 
A la par, Ea, tal como su hermano J.C (aka Jesucristo) lo hizo, necesitar encontrar 6 apóstoles.



La fortaleza más grande de la cinta es el atrevimiento a jugar con la figura de Dios, de ahí se enlaza para tomar viada y hace varios juicios hacia ciertas circunstancias en la vida como por qué a las personas buenas les pasa cosas malas. Sin embargo, si bien la cinta no traspasa el discurso teológico (aunque usa ciertas metáforas), sí entrevé ciertas cuestiones que podrían no encontrarse en el “Antiguo Testamento” y que aquí se replantea hacia lo contemporáneo: la mujer como un ser poderoso o la idea de que posiblemente Dios sea mujer; la diferencia de elecciones o caracteres entre padres e hijos; ir en oposición con lo que según dicta la naturaleza; el cambio al enamorarse; el vivir como uno quiere y no estar absorbido por el sistema; y por supuesto, qué hacemos con el tiempo que se nos es dado. Son ciertas alegorías que están impresas en la cinta y que son fáciles de digerir por el discurso llano que posee en gran parte de su metraje y que se torna simplón en los últimos diez minutos.



Otro de los puntos fortísimos de la cinta nominada al Globo de Oro y al Cesar por Mejor Película Extranjera son los diálogos que envuelven ciertos escenarios normales, satíricos y quizás hasta moralmente incorrectos pero que son chuscos en parte a la edición ágil (ojo a cuando “Dios” va a un refugio de indigentes de una parroquia).


Por su parte, las actuaciones añaden placer y diversión que se agregan a un buen esparcimiento de recursos técnicos e imaginación de este imperfecto largometraje que se agradece en la actual cartelera.


No hay comentarios: