martes, 26 de julio de 2016

El Conjuro 2

En el año 2013 se estrenó “El Conjuro” la cual toma de referencia a los  investigadores de casos paranormales, Ed y Lorraine Warren. El resultado fue un éxito en taquilla y una aplaudible (si se me permite la referencia) película con grandes momentos de terror clásico, atmosfera y tensión. El resultado dio para un Spin Off  (Anabelle, 2014) y hoy en día llega la secuela (ya se habla de una tercera parte) de otro de los casos que investigaron los Warren.



En Agosto de 1977, la madre soltera Peggy Hodgson llamó a la policía desde su casa en renta en Enfield, después de que dos de sus cuatro hijos dijeron que los muebles se movían y un golpeteo se escuchaba en las paredes. Los hijos son, Margaret de 13 años, Janet, de 11 años, Johnny, de 10 años y Billy, de 7 años. Una agente de policía vio una silla moverse, pero no pudo determinar si se movió sola o si alguien la empujó. Declaraciones posteriores incluyen voces demoníacas, ruidos fuertes, piedras y juguetes lanzados, sillas volcadas y levitación de los niños. Lorraine y Ed Warren, quienes, en una de sus más aterradoras investigaciones paranormales, viajan al norte de Londres para ayudar a una madre soltera y a sus hijos.

Hay historias confusas con respecto a este caso, algunos dicen que todo fue un invento de los niños (aunque Janet en entrevistas afirma haberlo vivido), otros comentan que el ente era “amistoso”, incluso que los Warren no ayudaron en nada y que estuvieron un día, otros afirman que fueron testigos y que sí hubo actividad paranormal la cual cesó en intensidad tras un tiempo, sin embargo, continuaba con algunas pocas manifestaciones, tras la muerte de Peggy se rentó la casa y los que pasaron a vivir sólo estuvieron días debido a la presencia que habitaba. 

Con reacciones opuestas, El Conjuro 2 es dirigida nuevamente por James Wan. El preámbulo al clímax es lo que embona bien la primera hora de la cinta pues lleva al espectador a la máxima tensión y suspenso; es en el segundo intervalo el que, a pesar de tener buenas actuaciones, un ambiente sombrío y un diseño de producción excepcional, no produce terror o escalofríos (en este tipo de cinta es lo que se busca, no es La Bruja – Robert Eggers, 2016 –  como para contener un contexto más complejo), es tanto lo que te preparan que cuando se llega a la parte final se siente una especie de decepción por falta de fuerza antinatural (eso sí, con entidades excesivamente maquilladas para provocar falta de sueño en algunos); ciertos detalles irrelevantes en la trama que están impuestos para “fortalecer” el miedo terminan por dejar al publico atolondrado.




Ahora bien, lo anterior no evita que tenga momentos altos como cuando encuentran a la niña atrapada entre los cables de la pared, los matices en las actuaciones de todos los involucrados destacando a la pareja encarnada por Vera Farmiga y Patrick Wilson o que Wan logre conducir entretenidamente el trabajo sin que se note el tiempo transcurrido.


La sensación final es que ya hemos visto lo que es mostrado en El Conjuro 2, pero se agradece que sea elegante, se disfruta su manufactura y aunque no sea como la primera, tampoco cae en un bache estrepitoso.

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