miércoles, 27 de julio de 2016

Stranger Things, homenaje a varias cintas (¿o exceso que se puede pensar en robo?)

martes, 26 de julio de 2016

Dos Tipos Peligrosos

Comúnmente hemos visto en cartelera películas de mancuernas policiacas (en los cines hoy en día se muestra una llamada Dos Espías y Medio) o detectivescas (L.A Confidential, Chinatown, El Halcón Maltés) ejemplos de ello son muchos y también en diferentes géneros. Actualmente – y seguro ya en sus últimos días – se encuentra una bastante chiflada, irreverente y provista de aspectos políticamente incorrectos. Cuando salió el tráiler de la cinta dirigida por Shane Black no fue abrazada con calidez, tampoco fue desacreditada, simplemente había que esperar el ofrecimiento.



Los Ángeles. Años 70. Jackson Healy (Russell Crowe), un detective privado alcohólico en rehabilitación, y Holland March (Ryan Gosling), un oficial de la policía también alcohólico se unen gracias a la muerte de una estrella del porno. Sin embargo, la tía de la chica está convencida de que ha visto a su sobrina viva. March decide investigar el caso porque necesita dinero, y en unos días, aparece metido en medio de una conspiración de asesinatos de largo alcance, extrañamente arraigada en la niebla de la industria automovilística de Estados Unidos.



Este film noir es una mezcla total de aspectos sin sentido que a la hora de unirlos siguen sin tenerlo mucho pero aún así resulta hilarante por tantas propiedades cómicas, sarcásticas, provistas de humor negro e inteligencia. No hay mucha historia a profundizar, en estructura es similar a otras cintas del genero, eso sí, es un homenaje a filmes y vida en los setentas y ochentas; contiene aspectos actuales (quizás ya se venían viendo en esa época) como la promiscuidad en los jóvenes o la preocupación por la contaminación ambiental, sin embargo, no es la intención dar un discurso juicioso, por el contrario, llega hasta ridiculizar a las personas y su facultad de seguir haciendo tonterías y autodestruirse.


Al ras de su trama, existe la burla cínica por parte de sus dos protagonistas por su forma directa de proceder que a la vez acarrea aspectos torpes en su vida; por cierto, se nota que los dos se la pasaron de lo lindo en la filmación, Russell Crowe y Ryan Gosling son profesos de la cámara y muestran otro lado actoral (sobre todo Gosling) ambos llevan fantásticamente las riendas junto a una niña que, hay que decirlo, en ocasiones opaca a los histriones, ella es Angourie Rice e interpreta a Holly March, la hija de Holland.

Con un inicio sublime (ya no volvemos a ver una escena similar, lastima), frases hilarantes que invitan a recitarlas a futuro, Dos Tipos Peligrosos es un exhalante grato, una divertida película y de las mejores de lo que va en el año, monarca hasta el momento del desastroso verano que estamos viviendo.




Yo Antes de Ti

Basado en el libro homónimo de Jojo Moyes  ella también escribió el guion de la cinta que es dirigida por Thea Sharrock. Originalmente estaba planeada para estrenarse en el 2015 pero se pospuso varias ocasiones. La cinta es pequeña si la comparamos con otras producciones de mayores proporciones, su publicidad corrió a través de internet y de voz en voz, la fecha se marcó, el plan entre amigas y parejas se pactó para recibirla.

Lou Clark (Emilia Clarke) es una entusiasta, ingenua y alegre veinteañera que jamás ha salido de su pueblo, y que debe buscar urgentemente un trabajo para mantener a su familia. En su camino se cruza Will Traynor (Sam Claflin), un exitoso hombre de negocios que también creció en este mismo pueblo, al que ha vuelto tras un accidente accidente de coche que lo dejó impedido en una silla de ruedas. Debido a su condición, este ex aventurero ha caído en una profunda amargura, por lo que cada vez más está decidido a suicidarse. El trabajo de Lou será cuidar de Will.

Si bien, no es la más original en su idea principal pues ya hemos presenciado (mejores) historias desgarradoras con motivo a la eutanasia como Mar Adentro (2004) o de personas parapléjicas en Le Scaphandre et le Papillon (2007), la muy divertidamente mencionada en está cinta My Left Foot (1989) o Intouchables (2011), y amores terminales como A Walk To Remember (2002), My Life (1993), My Life Without Me (2003). Quizás la que más podría relacionarse en la actualidad por venir de un libro y con protagonistas jóvenes y conocidos es The Fault in Our Stars (2014) y ahí es donde vamos a hacer una separación entre dicha cinta y Yo Antes de Ti por si pensaban que en algo se relacionan: No lo hacen.

Está cinta no recurre a sentimentalismos baratos, por el contrario, constantemente brinda una dosis de humor negro junto con dulzura que no empalaga. La cinta ofrece una mirada sumamente sencilla y sin mayor introspectiva a una situación real en una hora cuarenta minutos con la que simpatizas, entiendes, brinda pesar y respeto. La cinta no asume juzgar las decisiones del protagonista ni la de sus padres, solo relatar el escenario; cuando Lou llega, trata de hacer cambiar su decisión, sin embargo y como se ve en la cinta el resultado final es más consideración, amor, agradecimiento y comprensión.  “Andábamos sin buscarnos aunque sabiendo que andábamos para encontrarnos” dice Julio Cortázar en Rayuela y me vino a la cabeza dicha frase durante la cinta (y en la vida); se muestra las vidas de Lou y Will muy distintas cuando se conocieron, los dos se ayudan, se cambian, se aman, se hacen felices, se aconsejan, se recuerdan.

Sam Clafin y Emilia Clarke son los encargados de llevar esas emociones y sentimientos a través de la pantalla, si bien Clafin lo hace respetablemente es Emilia Clarke quien llena y hace brillar la pantalla con su simpatía y sus matices con Lou.

Ergo, quizás no llegue a estar en el top 10 de las mejores películas románticas de la historia, le falta fuerza para ello, pero tampoco no estaría no pensada para estarlo en otro top quizás como mejor escena de baile o mejor vestuario estrambótico de la protagonista o como una de las cintas que definitivamente tiene ritmo, gusta y hará llorar. 


Día de la Independencia 2: Contraataque

El año pasado se dio a conocer que harían la segunda parte de la cinta estrenada en 1996 y que catapultó a Will Smith al estrellato; por la que nos enteramos que no todos los alienígenas eran buenos o querían la paz (contrario a la idea en Enemy Mine, 1985; Cocoon, 1985; Third Encounters of the Third Kind, 1977); fue la que nos entretuvo deliciosamente aunque realmente es un churrito que se ha convertido en un referente de la cultura Pop. Pues bien, tras el tráiler, todos sabíamos que se acercaba otra mala película en camino pero de esas que si vas con mente en blanco te entretiene (Roland Emmerich es un experto en ello… o era) pero al ver el resultado en pantalla la frase “de Guatemala a Guatepeor” es directamente aplicable.

La trama se desarrolla en el 2016, son 20 años del estreno de la cinta y en la historia dos décadas de la salvación de la tierra ante la invasión. A diferencia del tiempo real, que sepamos (aunque es debatible), no hemos sido colonizados por otra raza diferente a la nuestra, así pues, ajena al mundo que conocemos hoy en día, las naciones se muestran unidas sin racismo ni discriminación (cosa que ha aumentado en estos últimos años en nuestra era) en la película se ve que el mundo avanzó en cuestión tecnológica con armas y transportación (conserva su discurso bélico), el día de la independencia de los Estados Unidos se convirtió en una especie de celebración general entre las naciones y la presidenta de dicha nación toma decisiones mundiales  (Según esto, las platica con otros lideres) pero en realidad se nota su ineficacia y ataca a un aliado que viene a ayudar y eso hace que la cinta dure más debido a ello. El ex presidente Whitmore (el cual quedó algo traumatizado por los sucesos del pasado) sabe más de cómo dirigir una nación que ella. Está secuela es bastante positiva si no tomamos en cuenta lo que sucede, se supone que había un plan por si volvían y como que los agarro de imprevisto pues los ciudadanos son dejados varados, pueden morir familiares y no se lamentan por ello y parece que otras partes del mundo no tienen armas para defenderse, pero todo bien salvo por algunas situaciones personales, pero de ahí en fuera todo bien, la generación que vio caer la naves espaciales en los noventas tienen héroes a seguir (aunque es curioso y divertido que un niño diga “dice mi papá que eso fue un truco”).

Bien, lo anterior es la cinta y más, nunca aburre, pero la vara que dejó la anterior sorprendentemente se puede decir que era bastante alta (ah, y ya amenazaron  y confirmaron con la tercera parte). Actoralmente es respaldada por antiguas generaciones (aunque solo salgan 5 minutos como Vivica A. Fox), nuevas (Charlotte Gainsburg, seguro ocupaba el dinero) y futuras (Maika Monroe) y aquí es cuando se comprende lo novedoso y lo simpático del primer film, eran efectos que pocas veces habíamos visto en aquellos tiempos, una historia de extraterrestres atacando como nunca antes se había hecho – con grandes efectos –  y personajes entrañables con los que nos familiarizamos. Día de la independencia 2: Contraataque respeta el nivel de efectos actuales con los cuales ya no nos sorprendemos, la historia mucho menos es nueva (ya hemos visto algunas cintas que hablan de ello Signs, 2002; Sphere, 1998; War of the Worlds, 2005; 10 Cloverfield Line, 2016; The Astronaut's Wife, 1999) y la gran cantidad de cast nuevo y viejo hace que desconozcamos quienes son los protagonistas y no hay clic con ellos (quizás la excepción sea Dr. Brakish Okun e incluso el líder africano Dikembe Umbutu).

Eso sí, algo “apreciable” es cuando – spoiler alert – una alienígena gigante va corriendo por todo el desierto de Nevada… por una extraña razón causa pasmo verla. El otro punto interesante es que, nos enteramos que son diferentes razas las que existen y que algunas son “amigas” de nosotros.


Contrario al año pasado cuando la nostalgia se apoderó de todos con Jurassic World, a los aliens les fue mal en su primer fin de semana en taquilla; en cuestión de entretenimiento los venidos del espacio exterior son menos a como se suponía viniendo de una cinta de Emmerich, claro que, tampoco fastidia.


Warcraft: El Primer Encuentro

Seguro recuerda esos momentos en el Ciber con amigos, la lucha en Warcraft y World of Warcraft o cuando sus hijos se quedaban horas allí y no precisamente para “chatear” y deberes de la escuela, si estabas en secundaria te frustraba tener que esperar una hora más para hacer la tarea (o entrar al Messenger) debido a los pubertos que acaparaban las maquinas y decían “me anotas una hora más”. Hoy, desconozco si sigue vigente en popularidad ya que se tiene consolas Xbox o Play Station, Netflix, Internet generalizado, escasos Cibers y más, al parecer quedó en la cultura pop de inicios del milenio (según Edward Snowden, las agencias de inteligencia recolectaban datos por medio del juego). La idea es emular El Señor de los Anillos o series exitosas actuales como Game of Thrones y Vikings (su protagonista, Travis Fimmel, también lo es en la cinta) pues se intenta realizar una franquicia cinematográfica.



El pacífico reino de Azeroth está a punto de entrar en guerra para enfrentarse a unos terribles invasores: orcos guerreros que han dejado su destruido reino para colonizar otro. Al abrirse un portal que conecta ambos mundos, un ejército se enfrenta a la destrucción, y el otro, a la extinción. Dos héroes, uno en cada bando, están a punto de chocar en un enfrentamiento que cambiará el destino de su familia, su pueblo y su hogar.

Warcraft tiene momentos bien planeados como las batallas, el paneo y travelling que va de aldeas a castillos, ello está bien logrado y es un homenaje al videojuego. Sin embargo, es lo único interesante en la cinta que incluso tiende a aburrir, se hace difícil de entender y no por su poca trama, sino porque el director Duncan Jones (Source Code y Moon) y su equipo de guionistas dan por entendido que conocemos quienes son y que hacen los “Paladines” “Orcos” “Magos”  “Ogros” “Elfos” y otros seres fantásticos y el porqué su enemistad; la verdad es que no, y Jones (¿qué le pasó?) tiene el poco atino de decir en entrevistas que no se necesita leer El Señor de los Anillos para ser capaz de disfrutar la cinta, cierto, sin embargo la cinta basada en un sustento fuerte como son los libros de J. R. R. Tolkien es bien llevada y un ejemplo de cátedra cinematográfica. Warcarft es un desperdició de tiempo, falto de personalidad, personajes grises de los cuales destacan los “Magos” o “El Guardián” como los seres más interesantes, se sabe que dicha fantasía épica tiene su estilo y concepción amplia, no le dieron el tiempo necesario para realizar una obra decente.



Un ejemplo del poco desarrollo y confiabilidad en el proyecto es el siguiente, la película tiene unos momentos de risa, los cuales caben perfectamente en cuestión de timing pero se tiene que ser muy observador para captarlos, no son reforzados, es como haber dicho “tengo miedo de poner esto aquí, lo haré, pero no en grandes proporciones y espero alguien se ría pero no es lo principal, no queremos hacer una cinta bufona” mientras, en dicho fotograma queda un vacío donde debió estar un primer plano o plano medio para dejar acentuar al actor su personaje y conocer o tener simpatía hacia ellos. 

¿Se acuerdan de Lego Movie? ¿La cinta que intercala animación y una situación con personas reales? ¿No les parece que hubiera estado bien trasladar la narración de la cinta a un grupo de personas jugando en línea o en cartas para así trasmitir mejor empatía y ser un poco más originales? O de plano ¿Pensar en un narrador para que nos explique todo el universo?

Igual, podría ser cuestión de gustos, mi acompañante estaba entusiasmado y decía “yo por eso usaba un mago, pero también un Gnomo” y un niño de la fila de enfrente saltaba entusiasmado.


O quizás sea nostalgia, es la que vende hoy en día.

El Conjuro 2

En el año 2013 se estrenó “El Conjuro” la cual toma de referencia a los  investigadores de casos paranormales, Ed y Lorraine Warren. El resultado fue un éxito en taquilla y una aplaudible (si se me permite la referencia) película con grandes momentos de terror clásico, atmosfera y tensión. El resultado dio para un Spin Off  (Anabelle, 2014) y hoy en día llega la secuela (ya se habla de una tercera parte) de otro de los casos que investigaron los Warren.



En Agosto de 1977, la madre soltera Peggy Hodgson llamó a la policía desde su casa en renta en Enfield, después de que dos de sus cuatro hijos dijeron que los muebles se movían y un golpeteo se escuchaba en las paredes. Los hijos son, Margaret de 13 años, Janet, de 11 años, Johnny, de 10 años y Billy, de 7 años. Una agente de policía vio una silla moverse, pero no pudo determinar si se movió sola o si alguien la empujó. Declaraciones posteriores incluyen voces demoníacas, ruidos fuertes, piedras y juguetes lanzados, sillas volcadas y levitación de los niños. Lorraine y Ed Warren, quienes, en una de sus más aterradoras investigaciones paranormales, viajan al norte de Londres para ayudar a una madre soltera y a sus hijos.

Hay historias confusas con respecto a este caso, algunos dicen que todo fue un invento de los niños (aunque Janet en entrevistas afirma haberlo vivido), otros comentan que el ente era “amistoso”, incluso que los Warren no ayudaron en nada y que estuvieron un día, otros afirman que fueron testigos y que sí hubo actividad paranormal la cual cesó en intensidad tras un tiempo, sin embargo, continuaba con algunas pocas manifestaciones, tras la muerte de Peggy se rentó la casa y los que pasaron a vivir sólo estuvieron días debido a la presencia que habitaba. 

Con reacciones opuestas, El Conjuro 2 es dirigida nuevamente por James Wan. El preámbulo al clímax es lo que embona bien la primera hora de la cinta pues lleva al espectador a la máxima tensión y suspenso; es en el segundo intervalo el que, a pesar de tener buenas actuaciones, un ambiente sombrío y un diseño de producción excepcional, no produce terror o escalofríos (en este tipo de cinta es lo que se busca, no es La Bruja – Robert Eggers, 2016 –  como para contener un contexto más complejo), es tanto lo que te preparan que cuando se llega a la parte final se siente una especie de decepción por falta de fuerza antinatural (eso sí, con entidades excesivamente maquilladas para provocar falta de sueño en algunos); ciertos detalles irrelevantes en la trama que están impuestos para “fortalecer” el miedo terminan por dejar al publico atolondrado.




Ahora bien, lo anterior no evita que tenga momentos altos como cuando encuentran a la niña atrapada entre los cables de la pared, los matices en las actuaciones de todos los involucrados destacando a la pareja encarnada por Vera Farmiga y Patrick Wilson o que Wan logre conducir entretenidamente el trabajo sin que se note el tiempo transcurrido.


La sensación final es que ya hemos visto lo que es mostrado en El Conjuro 2, pero se agradece que sea elegante, se disfruta su manufactura y aunque no sea como la primera, tampoco cae en un bache estrepitoso.