jueves, 2 de junio de 2016

La Bruja

Crítica publicada el día 25 de Mayo en El Sol de Mazatlán y el día 26 de Mayo en ADN Morelos. 

Con está cinta recordé las ocasiones en las que una tía de mi mamá nos contaba historias de espantos, pero no las típicas, sino en las que la maldad se encuentra en lugares atípicos o momentos sin sentido y en personas regulares.

Dirigida por Robert Eggers (¡Qué manera de debutar!), la película es ambientada en 1630 y nos presenta a cinco integrantes de una familia de colonos cristianos de Nueva Inglaterra, tras un conflicto con la iglesia de su comunidad, deciden abandonarla y se sitúan en un bosque que según la creencia está maldito. Mientras la hija mayor Thomasin (Anya Taylor-Joy), cuida y juega con su hermano más pequeño, éste desaparece, a partir de ahí, las cosas se complican para la familia.



El título original de la cinta es The VVitch: A New- England Folktale, es decir, si nos apegamos estrictamente a la palabra “Folktale” que se define como un relato que se pasa de voz en voz podemos simplificar la obra a “es una familia que vive en el bosque, ahí también vive una bruja fiel a satán y éste le ordena que acabe con la familia porque quiere a uno de ellos” Entonces ¿es terror? No en el sentido que nos han acostumbrado, es decir,  es ajena a estereotipos, no hay saltos, ni portazos, ni vuelta de cabeza, hay sangre pero sin caer en lo cliché; la verdadera maldad y su intromisión inicia al separar y desunir a la familia. El film tiene dejes de drama familiar con un estricto apego religioso, aspectos psicológicos y se nota el ambiente de brujería histórico de aquellos años (el ejemplo más conocido son los juicios de Salem). Al  combinar estos elementos, el resultado es maldad casi en un estado como cuando algo nos levanta de noche y se siente frío o preocupación, como cuando se ve hacia la oscuridad y se desconoce qué puede haber o qué podría traer y se teme a ella.



Bajo la mano, estilo e invención de Eggers y repleta de originalidad, la cinta te adentra a la familia, al fanatismo religioso que guía las decisiones de los integrantes que a la vez los hace vulnerables en personalidad y que por ello son sumergidos a sus propios calabozos internos y a la perdición externa. Los actores elegidos para interpretar estos sentimientos son perfectos para dotar de rasgos peculiares a sus personajes. Destaca Anya Taylor-Joy como uno de los descubrimientos del año.



La intemperie se siente más volátil con los hermosos ángulos y tomas del cinefotógrafo Jarin Blaschke, y la música a cargo de Mark Korven es de los casos que no es acompañamiento para vestir el trabajo sino es necesaria para compenetrarse a la trama (también, destaca los cantos a lo largo de la cinta)


La Bruja se apunta como una de las mejores películas de terror, una inclusión a las listas de brujería e incluso de religión.  Y de verdad, al salir, temes decir sus diálogos (que algunos son tomados de citas de la época) o comentarla, sientes como si fuera algo profano.


No hay comentarios: