domingo, 22 de mayo de 2016

Desierto

Crítica publicada el día 11 y 12 de mayo en el periódico El Sol de Mazatlán y en ADN Morelos

Jonás Cuarón (hijo de Alfonso Cuarón) realizó en el 2007 un largometraje creativo de nombre Año Uña, a base de fotos relató un encuentro entre una extranjera y un chavito de México. Fue el primer aviso que daba para indicar que ideas le sobraban. Luego llegaron dos cortos, The Shock Doctrine y Aningaaq (complemento de Gravity, concretamente de la escena en la que Sandra Bullock se comunica con una persona en la tierra). Su reconocimiento a nivel internacional fue cuando, en conjunto con su padre, concibieron Gravity, cinta de ciencia ficción y supervivencia (y que podría entrar en el genero disaster movie). Desierto es como Gravity, a un espacio le sigue una situación que predomina como trama.

Moisés (Gael García Bernal) está viajando con un grupo de personas que intentan cruzar la frontera de México a los Estados Unidos, buscando una nueva vida en el norte. En el camino se encuentran con un hombre racista, Sam (Jeffrey Dean Morgan), que asumió la función de patrullar la frontera. Cada uno tendrá que encontrar una manera de sobrevivir en este paisaje increíblemente brutal antes de ser consumidos por el desierto.



La historia no es inverosímil, basta ver los periódicos o las redes sociales para saber que hay ciudadanos patrullando la frontera de Estados Unidos y asumen ser jueces y vigilantes para evitar el ingreso de indocumentados a su país; no por nada el virtual candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, con su discurso de odio ha ganado simpatía genérica. El racismo existe y es vigente. Pero también en la contraparte hay odio/amor hacia el país vecino que se escuece con palabras como “pinche gringo”; a la par, la influencia en los medios de comunicación es abundante o  también, es por una idea acomplejada entre nosotros. Partiendo desde esos puntos,  se inicia, desarrolla y acaba la cinta. Sin más detalles o introspección personal mas la que se ve en la mera superficie es lo que hay y muestra el entretenido thriller de supervivencia de gran producción que nos presentan en una hora y veinte minutos.

Así pues, el mayor empuje y refuerzo de la cinta son las actuaciones. Somos testigos como algunos son eliminados a pocos minutos de su inicio y como otros tratan de sobrevivir; primero, a un protagonista ambiental como es el desierto y posterior, al francotirador. Es imposible no mostrarse indiferente al mirar el instinto de supervivencia de algunos y el instinto asesino de otro, sin embargo, como espectador espera saber el vencedor de esta catástrofe cuyo desenlace podría llegar a significar sacrificar algunas esperanzas, ilusiones o seres queridos. Gael García Bernal se esfuerza físicamente y se compromete con la necesidad requerida, de la misma forma, Dean Morgan muestra una vez más porqué lo hemos odiado tanto con anterioridad (si alguien ve The Walking Dead, dará la razón).  




Pero, aún con todos estos recursos que son maniobrados con gran desenvolvimiento, a Desierto no le alcanza para despuntar en conciencia y corazón del asistente, entretiene de sobremanera pero al salir de la sala no encuentras nada de la cinta en ti, termina por ser como algunas de las imágenes contemplativas del filme (igual, ello en fotografía funciona), alrededor podría encontrarse algo que observar, pero al horizonte, como punto fuerte, no hay nada.

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