sábado, 5 de marzo de 2016

Zootopia

Crítica publicada el día  24 de febrero en El Sol de Mazatlán y el día 25 en Agencia de Noticias Morelos


El largometraje numero 55 de Disney Animation Studios es dirigido por Byron Howard, Rich Moore y codirigido por Jared Bush. Uno de los máximos para la creación de uno de sus personajes llamado Nick Wilde  fue el Zorro de Robin Hood en la película animada de mismo nombre a cargo de la compañía, y no es lo único a lo que le hacen homenaje, hay varias alusiones a películas, series detectivescas, animales y más, hay una revoltura de situaciones que se engloban y terminan como una fabula divertida, un poco larga, escarbada y llena de moraleja.





La moderna metrópoli mamífera de Zootopia es una ciudad absolutamente única. Está compuesta de barrios con diferentes hábitats como la lujosa Sahara Square y la gélida Tundratown. Es un crisol donde los animales de cada entorno conviven, un lugar donde no importa lo que seas. De hecho puedes ser cualquier cosa, desde un elefante enorme hasta la musaraña más diminuta. Pero cuando llega la optimista agente Judy Hopps, descubre que ser la primera conejita de un cuerpo policial compuesto de animales duros y enormes no es nada fácil. Pero está decidida a demostrar su valía y se mete de cabeza en un caso, a pesar de que eso significa trabajar con Nick Wilde, un zorro parlanchín y estafador, para resolver el misterio.



Disney es creador de personajes, esta cinta no es la excepción,  y aunque vemos a diferentes y diversos, irónicamente se cae en el estereotipo que querían dejar muy en claro que no debe existir, sin embargo, al estar concebida para ser una película familiar ello funciona (Intensamente, 2015 y Up, 2009 son otro tipo de historias, respecto a la primera, Pete Docter dijo que no es una película para niños). Zootopia posee protagonistas bien pensados y moldeados, Judy Hoops y Nick Wilde son el alma de la cinta, su interacción y lazo está bien ligado y nos deja una gran moraleja: no importa las diferencias o si se es enemigo mortal por naturaleza o sociedad, somos iguales en otros sentidos y debemos respetar a terceros y así llegar a una buena relación.  Sus mundos o diferencias hacen que cada uno ayude o salve al otro, y es donde la cinta posee otro aire fresco; al estar en una metrópolis, convives con varios ciudadanos, personalidades, mentes y situaciones burocráticas y, a modo de sátira, muestran al policía que graba fechorías, los que usan su puesto para hostilizar a otros (a veces ayudando, en ocasiones hostigando), los favores de personas en el gobierno, el que vende películas piratas (atención a los títulos que muestra) o los que tienen poder en la sociedad civil, y por supuesto los que trabajan en oficinas de gobierno, en un ejemplo sacado de la vida real – nada de que, cualquier parecido es mera coincidencia- se encuentra a modo de metáfora los perezosos que tardan minutos haciendo algo (¿Suena a Seguro Social, Unidad Administrativa, Transito, Palacio Municipal?).




Entre chistes, homenajes (El Padrino, 1972),  es entendible el mensaje o los mensajes que plantean: superación, no ceder a estereotipos, inclusión, diversidad, amistad, amor al prójimo y el proceso de cambio; se nota que en algún momento en la manufactura se estaban perdiendo entre todos estos elementos, pero se logró salir a flote y dar una interesante cátedra que se comprende, resulta simpática, promueve la ética y hasta es un pequeño y ocurrente reflejo social.

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