lunes, 1 de febrero de 2016

El Renacido

Crítica publicada el día 27 de Enero en El Sol de Mazatlán y el día 28 de Enero por la Agencia de Noticias de Morelos. 

Era febrero del 2015 cuando Alejandro González Iñárritu al pasar por la alfombra roja de los premios Oscar respondía que su siguiente película sería The Revenant donde dirigiría a Leonardo DiCaprio. Tras ganar un Oscar por Birdman, podríamos suponer que lo volveríamos a ver nominado pronto. Tras un estreno selecto en diciembre 2015, y luego el comercial a partir de enero, la cinta fue nominada a 12 premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos así como a diversos premios de asociaciones de críticos y otros reconocimientos alrededor del globo.



Basada,  y según algunos muy libremente, en el libro de Michael Punke llamado The Revenant: A Novel of Revenge, obra que a la vez está inspirada en la historia real de Hugh Glass, de quien se tiene conocimiento vivió entre 1780 y 1830. Glass, trampero, se había unido a una expedición de una compañía de pieles. Tras un ataque con un oso Grizzli, quedó malherido y el capitán de dicha expedición (Domhnall Gleeson) ordenó a dos hombres que se quedaran con él para darle sepultura cuando muriera, ellos serian, Jim Bridger (Will Poulter) y John Fitzgerald (Tom Hardy). Y aquí, medio cambia todo, la historia real es que los dos hombres al saber que un grupo de nativos americanos denominados Arikaras se acercaban, dejaron a Glass medio enterrado, y éste, no estando muerto, se recuperó de sus heridas y viajó 300 kilómetros para obtener venganza, de la cual desistió. La historia de Iñárritu, respeta el viaje, pero es más ambigua.



Hubiese sido muy interesante ver un resultado a la historia original que la que se muestra llena de simbolismos y metáforas, sin embargo, el enfoque es interesante. Este casi Western, tiene tintes espirituales, existe un dejo de sentimiento e inspiración a la Terrence Malick en algunos Flashback o sueños/delirios surrealistas. Estamos ante un tipo a quien le causaron tiempo atrás una perdida y que en los momentos presentes de la cinta, le causan otra. Muere en vida, y pareciera que en cuerpo pero no es así, y en el viaje a la venganza, sana sus heridas físicas, mentales y espirituales, sin ser consciente de ello. Como humano, salva, es ayudado, acechado, perseguido, orillado a vivir en situaciones precarias para su supervivencia y luego recompensado, no con lo que busca, sino a través de la Pachamama, de Dios, del tiempo, del Karma, o como gusten llamarlo. El Renacido no solo muestra la vida del hombre, sino, la existencia antigua que en estos tiempos de destrucción ecológica vendrían a profetizar un cerco a la naturaleza, a los diferentes, a la lealtad y un abrazo a la destrucción (por una extraña razón mi mente no podía dejar de recordar la carta del Jefe Seattle conocida como “Después de todo, quizás seamos hermanos”).

Contar de mas sería exponer el viaje del espectador, no es solo el protagonista el que sufre la travesía, El Renacido es un espectáculo sensorial que sumerge a un ataque (muy vivencial) de un oso, se experimenta temperaturas bajas, escuchas la cercanía del agua, sientes el acecho del peligro o huyes de persecuciones.



Todo ello es mostrado por Emmanuel Lubezki, el cinefotógrafo encargado de dar vida a Gravity (2013) y de la toma secuencia de Birdman (2014). De hecho, en ciertas ocasiones, pareciera que es el encargado de hacer en su totalidad la película al presentar tomas panorámicas de los instantes, de los momentos. Hay lapsos de silencio en donde no se necesita nada mas que lo que se ve en pantalla, la cinta no es muda, pero no hubiera habido problema si lo fuera, hay poco dialogo, las imágenes narran. A la fotografía, se le une los sonidos creados  y grabados por Martin Hernández, el montaje de Stephen Mirrione y la música de Ryuichi Sakamoto y Alva Noto. Estos elementos son los aspectos técnicos monumentales y susténtales de la obra.

No es lo mejor de Leonardo DiCaprio (todavía sigue muy presente su gran Lobo de Wallstreet en el 2013) pero sí vislumbra con un enorme trabajo físico y por ello mental en su interpretación de Glass. Por otra parte, se encuentra Tom Hardy, en Mad Max no habla y su protagonismo fue robado por Charlize Theron como Furiosa, aquí resulta cómico que los papeles se turnen, Hardy pudo haber robado las miradas hacia DiCaprio si su personaje hubiera tenido más escenas. Hardy crea a un hombre que se mantiene cínico a sus convicciones, salvaje y despiadado, capaz de todo por sus intereses; DiCaprio a un hombre que no era él cuando comenzó la cinta, y al revivir toma lo que fue y lo que ya es y se adosan. El resto del elenco está bastante atinado, tanto los conocidos como esos preciosos rostros desconocidos (algunos) de piel morena que nos acompañan a lo largo de casi tres horas.



No, no será olvidada, es un viaje intenso y brutal. Difícil de volver a experimentar pero inigualable y ahí podría estar el problema para algunos, los viajes son subjetivos ¿Quién dijo que todos los disfrutan?

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