sábado, 13 de febrero de 2016

Creed

Crítica publicada el día 3 de febrero en El Sol de Mazatlán y el 4 de febrero en la Agencia de Noticias Morelos. 
Fue en el 2006 cuando pensábamos que habíamos visto todo de Rocky Balboa, y de cierta forma así fue, al menos peleando con guantes. El año pasado nos presentaron el tráiler de Creed, donde contarían la historia del hijo de Apollo Creed, rival de Rocky y futuro amigo del Italian Stallion ¿Una nueva cinta de Rocky? ¿Nos sigue faltando ver más “Bax”? Tras su estreno en Estados Unidos, este Spin Off tuvo buenas críticas, premios y hasta nominación al Oscar para Sylvester Stallone (muchos piensan que Michael B. Jordan debió de obtener una también).

Adonis Johnson (Michael B. Jordan) no llegó a conocer a su famoso padre, el campeón del mundo de los pesos pesados Apollo Creed, quien falleció antes de que él naciera. Sin embargo, nadie puede negar que lleve el boxeo en la sangre, por lo que toma rumbo a Filadelfia, el lugar en el que se celebró el legendario combate de Apollo Creed con un prometedor y duro rival llamado Rocky Balboa (Sylvester Stallone). Una vez en la ciudad, Adonis busca a Rocky y le pide que sea su entrenador.
En la sala en la que vi Creed, los espectadores se emocionaban y gritaban. Sólo esta saga de box tiene la particularidad de embelesar. Si bien, existe una considerable cantidad de filmes sobre boxeo (bastantes entretenidos), es la leyenda de Rocky la que sigue reinando. Sí, han tenido sus contratiempos como Rocky III o Rocky V, pero hay algo cierto, todas poseen continuidad, nunca retornan, sino se mantienen afines y sinceros con lo que sucedió en la película anterior.

En esa línea temporal continua Creed tras Rocky VI, con buen desenvolvimiento de tema, la cinta no es cursi, habla de sacrificio, peleas internas, físicas, emocionales de la vida cotidiana. No todo es perfecto tanto si se tiene dinero o si no se tiene, ante ello lo ideal es hacer lo que nos guste. Quizás al principio se sienta repetitiva con la historia del mismo Rocky, y quizás por ello Balboa se siente vinculado, no solo fraternalmente, sino en personalidad con Adonis, sin embargo, éste encuentra rumbo a su razón de pertenecer, liberarse de cargas pasadas y eso es a través del boxeo, pero también del cariño de su mentor o de su tío como lo llama. Así, hay una frase que concluye las tres horas de metraje, toma significado e inaugura una nueva deidad en el boxeo cinematográfico: “demostrar que no fui un error”.
Hay un elemento que contiene Creed: química entre los actores. Las actuaciones son buenas, todas, y se siente de manera sobresaliente la hermandad con gestos, miradas, abrazos, frases que son personificados con ternura, respeto, comicidad, simpatía, seriedad. Ser buen actor ayuda, pero llevarte bien con el compañero refuerza aún más. La ganancia del filme está en ello.  

El montaje de escenas es distinto a los otros filmes de la saga, hay un cambio en la forma de posicionar la cámara y hace que el espectador se introduzca todavía más a la acción; el ritmo, la música (con temas modernos y de antaño) son aspectos que se conjugan a las escenas con habilidad.

Los filmes deportivos entusiasman, los bien hechos, los que muestran actitudes realistas de la vida con caídas, recuperación, logros, fracasos, incluso los que destapan la maquinaria del negocio: Moneyball (2011), Goal! (2005), Senna (2010),  Karate Kid (1984), Million Dollar Baby (2004), Jerry Maguire (1996), Pequeños Gigantes (1994) y Rocky (1976) son ejemplos cinematográficos y de FairPlay, honor, competitividad; el deporte es una forma de salir avante un segundo, un minuto, una hora o una vida, es cultivar virtudes y esfuerzo, quizás por ello Creed emociona.

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