jueves, 18 de febrero de 2016

Spotlight: En Primera Plana

Critica publicada el día 11 de febrero del 2016 en Agencia de Noticias Morelos.
Hacia un rato que no gozábamos de un filme periodístico, realmente ejemplos de la labor de investigación tal cual son pocos (están los trabajos que hablan del área, o de problemas a los que se enfrentan) como Primera Plana (1974), All President's Men (1976), Shattered Glass (2003), Good Night, and Good Luck (2005); no faltaría enumerar, por supuesto, obras cumbres como Citizen Kane, y más recientemente Zodiac (2007) y Nightcrawler (2014). Así que, repasando, tenemos asuntos políticos, historias inventadas, amarillismo, investigación de asesinatos pero, falta un tema: Religión (el cual sí ha sido retratado en pantalla grande con diferentes bases y trasfondos). Al inicio del milenio se dio a conocer las primeras investigaciones de una “situación”, ha llegado el tiempo de tocar el tema con Spotlight, y a unos días de que llegue el Papa Francisco a México, la cinta nominada al Oscar (y que puede dar una sorpresa) habla sobre los primeros investigadores de la pederastia eclesial.

Narra la historia real de la investigación ganadora del Premio Pulitzer llevada a cabo por el Boston Globe que sacudió la ciudad y causó una enorme crisis en una de las instituciones más antiguas y seguidas del mundo. El equipo de reporteros de la sección 'Spotlight' ahonda en los alegatos de abuso dentro de la Iglesia Católica. Descubren en su investigación el encubrimiento llevado a cabo durante décadas por parte de las altas esferas de organizaciones religiosas, legales y gubernamentales de Boston, desatando una ola de revelaciones alrededor del mundo.
 De forma muy objetiva, se toca el tema, y es que se habla de los sacerdotes, de obispos, cardenales y de la institución que es la iglesia, algo complicado de tratar por cuestiones de fé y devoción en gran parte del globo. Pero Spotlight no juzga, muestra el trabajo de investigación, y lo retrata con elegancia, sencillez, y pulcritud. Incluso hace notar que un grupo de sacerdotes denunciaron los actos de sus colegas. Documenta uno de los primeros conocimientos que se tuvo sobre la cuestión, y con mesura, agilidad, navega con gran narrativa en el trabajo periodístico, en el escrutinio, en la vehemencia de no claudicar ante presiones y riesgos para descubrir y divulgar la verdad y la moral de algunos. El guion escrito por el director Tom McCarthy y Josh Singer (ambos nominados al Oscar) es un triunfo de trabajo conjunto y de construcción de ideas.

 A la vez, el elenco que nos lleva de la mano esta constituido por Mark Ruffalo, Rachel McAdams, Michael Keaton, Liev Schreiber, Brian d´Acry James, John Slattery, acompañados de Stanley Tucci eventualmente. Gran manejo de todos ellos, pasó en The Big Short (La Gran Apuesta) y de nuevo aquí sucede, ninguno roba cámara, cada uno tiene su oportunidad de hacer un trabajo ecuánime, en conjunto, lleno de química, carisma y brillante, ganaron el SAG a Mejor Elenco, Ruffalo y McAdams consiguieron nominación al Oscar (Keaton debió de haber obtenido otra).

 Uno de los aspectos que no ha sido muy aplaudido, pero que vale la pena mencionar es la música de Howard Shore, quien se basa en el ambiente de inicio del milenio para tematizar la cinta con tonos de intriga y frivolidad.
 Ahora bien, contrario a otros filmes, sucede que en México la cinta no ha tenido tanta publicidad y ha sido distribuida en pocas salas ¿Sera por la llegada del Papa? ¿Presiones de la Iglesia o de políticos cercanos a la iglesia? Y es que toca un tema que no hay que ocultar (y con un obscuro pasado en México llevando de bandera a Marcial Maciel), sin embargo, habla más del quehacer periodístico el cual, últimamente en nuestro país también es una situación/oficio de riesgo. La cinta está planteada para revelar y presentar el caso, generar reacciones no es su intención, pero será indudable que cuando se salga de la sala no se cuestione a ciertas instituciones.
Los periodistas y sus interpretes 





sábado, 13 de febrero de 2016

Creed

Crítica publicada el día 3 de febrero en El Sol de Mazatlán y el 4 de febrero en la Agencia de Noticias Morelos. 
Fue en el 2006 cuando pensábamos que habíamos visto todo de Rocky Balboa, y de cierta forma así fue, al menos peleando con guantes. El año pasado nos presentaron el tráiler de Creed, donde contarían la historia del hijo de Apollo Creed, rival de Rocky y futuro amigo del Italian Stallion ¿Una nueva cinta de Rocky? ¿Nos sigue faltando ver más “Bax”? Tras su estreno en Estados Unidos, este Spin Off tuvo buenas críticas, premios y hasta nominación al Oscar para Sylvester Stallone (muchos piensan que Michael B. Jordan debió de obtener una también).

Adonis Johnson (Michael B. Jordan) no llegó a conocer a su famoso padre, el campeón del mundo de los pesos pesados Apollo Creed, quien falleció antes de que él naciera. Sin embargo, nadie puede negar que lleve el boxeo en la sangre, por lo que toma rumbo a Filadelfia, el lugar en el que se celebró el legendario combate de Apollo Creed con un prometedor y duro rival llamado Rocky Balboa (Sylvester Stallone). Una vez en la ciudad, Adonis busca a Rocky y le pide que sea su entrenador.
En la sala en la que vi Creed, los espectadores se emocionaban y gritaban. Sólo esta saga de box tiene la particularidad de embelesar. Si bien, existe una considerable cantidad de filmes sobre boxeo (bastantes entretenidos), es la leyenda de Rocky la que sigue reinando. Sí, han tenido sus contratiempos como Rocky III o Rocky V, pero hay algo cierto, todas poseen continuidad, nunca retornan, sino se mantienen afines y sinceros con lo que sucedió en la película anterior.

En esa línea temporal continua Creed tras Rocky VI, con buen desenvolvimiento de tema, la cinta no es cursi, habla de sacrificio, peleas internas, físicas, emocionales de la vida cotidiana. No todo es perfecto tanto si se tiene dinero o si no se tiene, ante ello lo ideal es hacer lo que nos guste. Quizás al principio se sienta repetitiva con la historia del mismo Rocky, y quizás por ello Balboa se siente vinculado, no solo fraternalmente, sino en personalidad con Adonis, sin embargo, éste encuentra rumbo a su razón de pertenecer, liberarse de cargas pasadas y eso es a través del boxeo, pero también del cariño de su mentor o de su tío como lo llama. Así, hay una frase que concluye las tres horas de metraje, toma significado e inaugura una nueva deidad en el boxeo cinematográfico: “demostrar que no fui un error”.
Hay un elemento que contiene Creed: química entre los actores. Las actuaciones son buenas, todas, y se siente de manera sobresaliente la hermandad con gestos, miradas, abrazos, frases que son personificados con ternura, respeto, comicidad, simpatía, seriedad. Ser buen actor ayuda, pero llevarte bien con el compañero refuerza aún más. La ganancia del filme está en ello.  

El montaje de escenas es distinto a los otros filmes de la saga, hay un cambio en la forma de posicionar la cámara y hace que el espectador se introduzca todavía más a la acción; el ritmo, la música (con temas modernos y de antaño) son aspectos que se conjugan a las escenas con habilidad.

Los filmes deportivos entusiasman, los bien hechos, los que muestran actitudes realistas de la vida con caídas, recuperación, logros, fracasos, incluso los que destapan la maquinaria del negocio: Moneyball (2011), Goal! (2005), Senna (2010),  Karate Kid (1984), Million Dollar Baby (2004), Jerry Maguire (1996), Pequeños Gigantes (1994) y Rocky (1976) son ejemplos cinematográficos y de FairPlay, honor, competitividad; el deporte es una forma de salir avante un segundo, un minuto, una hora o una vida, es cultivar virtudes y esfuerzo, quizás por ello Creed emociona.

lunes, 1 de febrero de 2016

El Renacido

Crítica publicada el día 27 de Enero en El Sol de Mazatlán y el día 28 de Enero por la Agencia de Noticias de Morelos. 

Era febrero del 2015 cuando Alejandro González Iñárritu al pasar por la alfombra roja de los premios Oscar respondía que su siguiente película sería The Revenant donde dirigiría a Leonardo DiCaprio. Tras ganar un Oscar por Birdman, podríamos suponer que lo volveríamos a ver nominado pronto. Tras un estreno selecto en diciembre 2015, y luego el comercial a partir de enero, la cinta fue nominada a 12 premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos así como a diversos premios de asociaciones de críticos y otros reconocimientos alrededor del globo.



Basada,  y según algunos muy libremente, en el libro de Michael Punke llamado The Revenant: A Novel of Revenge, obra que a la vez está inspirada en la historia real de Hugh Glass, de quien se tiene conocimiento vivió entre 1780 y 1830. Glass, trampero, se había unido a una expedición de una compañía de pieles. Tras un ataque con un oso Grizzli, quedó malherido y el capitán de dicha expedición (Domhnall Gleeson) ordenó a dos hombres que se quedaran con él para darle sepultura cuando muriera, ellos serian, Jim Bridger (Will Poulter) y John Fitzgerald (Tom Hardy). Y aquí, medio cambia todo, la historia real es que los dos hombres al saber que un grupo de nativos americanos denominados Arikaras se acercaban, dejaron a Glass medio enterrado, y éste, no estando muerto, se recuperó de sus heridas y viajó 300 kilómetros para obtener venganza, de la cual desistió. La historia de Iñárritu, respeta el viaje, pero es más ambigua.



Hubiese sido muy interesante ver un resultado a la historia original que la que se muestra llena de simbolismos y metáforas, sin embargo, el enfoque es interesante. Este casi Western, tiene tintes espirituales, existe un dejo de sentimiento e inspiración a la Terrence Malick en algunos Flashback o sueños/delirios surrealistas. Estamos ante un tipo a quien le causaron tiempo atrás una perdida y que en los momentos presentes de la cinta, le causan otra. Muere en vida, y pareciera que en cuerpo pero no es así, y en el viaje a la venganza, sana sus heridas físicas, mentales y espirituales, sin ser consciente de ello. Como humano, salva, es ayudado, acechado, perseguido, orillado a vivir en situaciones precarias para su supervivencia y luego recompensado, no con lo que busca, sino a través de la Pachamama, de Dios, del tiempo, del Karma, o como gusten llamarlo. El Renacido no solo muestra la vida del hombre, sino, la existencia antigua que en estos tiempos de destrucción ecológica vendrían a profetizar un cerco a la naturaleza, a los diferentes, a la lealtad y un abrazo a la destrucción (por una extraña razón mi mente no podía dejar de recordar la carta del Jefe Seattle conocida como “Después de todo, quizás seamos hermanos”).

Contar de mas sería exponer el viaje del espectador, no es solo el protagonista el que sufre la travesía, El Renacido es un espectáculo sensorial que sumerge a un ataque (muy vivencial) de un oso, se experimenta temperaturas bajas, escuchas la cercanía del agua, sientes el acecho del peligro o huyes de persecuciones.



Todo ello es mostrado por Emmanuel Lubezki, el cinefotógrafo encargado de dar vida a Gravity (2013) y de la toma secuencia de Birdman (2014). De hecho, en ciertas ocasiones, pareciera que es el encargado de hacer en su totalidad la película al presentar tomas panorámicas de los instantes, de los momentos. Hay lapsos de silencio en donde no se necesita nada mas que lo que se ve en pantalla, la cinta no es muda, pero no hubiera habido problema si lo fuera, hay poco dialogo, las imágenes narran. A la fotografía, se le une los sonidos creados  y grabados por Martin Hernández, el montaje de Stephen Mirrione y la música de Ryuichi Sakamoto y Alva Noto. Estos elementos son los aspectos técnicos monumentales y susténtales de la obra.

No es lo mejor de Leonardo DiCaprio (todavía sigue muy presente su gran Lobo de Wallstreet en el 2013) pero sí vislumbra con un enorme trabajo físico y por ello mental en su interpretación de Glass. Por otra parte, se encuentra Tom Hardy, en Mad Max no habla y su protagonismo fue robado por Charlize Theron como Furiosa, aquí resulta cómico que los papeles se turnen, Hardy pudo haber robado las miradas hacia DiCaprio si su personaje hubiera tenido más escenas. Hardy crea a un hombre que se mantiene cínico a sus convicciones, salvaje y despiadado, capaz de todo por sus intereses; DiCaprio a un hombre que no era él cuando comenzó la cinta, y al revivir toma lo que fue y lo que ya es y se adosan. El resto del elenco está bastante atinado, tanto los conocidos como esos preciosos rostros desconocidos (algunos) de piel morena que nos acompañan a lo largo de casi tres horas.



No, no será olvidada, es un viaje intenso y brutal. Difícil de volver a experimentar pero inigualable y ahí podría estar el problema para algunos, los viajes son subjetivos ¿Quién dijo que todos los disfrutan?

Cartel Land

Crítica publicada el día 21 de Enero por Agencia de Noticias de Morelos.

Se estrenó en algunos cines de la república en Septiembre/Octubre del año 2015, pocos supieron de ella, no tuvo una extensa corrida comercial. El primero de Enero, Netflix dio a conocer que estaría en su catalogo. Para el día 14 de Enero, su nominación al Oscar ayudó a su propagación.

El documentalista Matthew Heineman,  se embarca en el relato de los Autodefensas de Michoacán, acompaña a José Manuel Mireles y a las personas que lo siguen y unen a la defensa contra grupos de delincuencia organizada; en contraste, también habla con “autodefensas” de la frontera para evitar el ingreso de inmigrantes de países Latinoamericanos a territorio Estadounidense. Dos maneras de defender lo suyo, gobernados por situaciones personales, políticas y sociales.



La cinta es producida por Tom Yellin y Kathryn Bigelow (ganadora del Oscar a mejor director por The Hurt Locker). Gran parte del trabajo corresponde mostrar  el inicio de los autodefensas, su desarrollo, el liderazgo de Mireles, el vaivén del movimiento, la intromisión e infiltración política para desarticular la lucha. El documento relata lo sucedido a través de las vertientes de lo acontecido, a la par, nos muestra el lado del hombre, el lado personal de Mireles. Hay una escena que, igual se podría encontrar en los medios, donde una reportera pregunta “¿Podría dar su teléfono?” y él contesta “Podría, pero es el único que tengo y mi esposa es muy celosa” cae simpático con el  desvío  y lo desenfadado de la respuesta, sincero pero, conforme avanza la cinta y antes de ser apresado, llega a una casa e invita subir a una jovencita a su carro y comienza a coquetearle y a tentar su pierna.  Así pues, como cada uno tiene sus vicios, los medios no mostraron esa parte que la cinta sí presenta, tampoco el miedo y la duda a si debe permanecer o dejar todo de lado; al par, sí muestra el hartazgo de él y lo suyos por la violencia a su alrededor y el desespero ante la impotencia. La visión funciona un poco por que su pericia es conocer y lograr un buen resultado, se nota que el trabajo intenta mostrarse parco aunque en ocasiones pareciera que el ciudadano Estadounidense (que aparece de forma alternante) representa lo que cree Heineman, lo cierto es que pudo haber recolectado diversas entrevistas en varios ámbitos.



Narrativamente, el documental cae en ocasiones, es mas, se torna aburrido, son las escenas a las cuales sólo llegó la cámara lo que refleja más de la situación, el pensar y sentir de la gente, comportamiento, peligro y violencia de la zona, hay una escena que estremece cuando los policías, sin capacidad alguna, tienen que retirarse ante la muchedumbre que los está sometiendo en número y rabia.

Cartel Land es un adecuado trabajo para conocer a Mireles y los sucesos en México, mas no trasciende como un trabajo elegante, estético y revelador.