jueves, 17 de diciembre de 2015

En el Corazón del Mar

Crítica publicada el día 9 en El Sol de Mazatlán y compartida el día 10 de Diciembre por la Agencia de Noticias de Morelos. 

Ron Howard ha realizado películas grandes, medianas, clásicos, Blockbusters, algunas obras malas. En su filmografía se encuentra Apollo 13, Una Mente Brillante, Willow, Cocoon, las adaptaciones de los libros de Dan Brown, Splash, Un Horizonte Lejano, Todo en la Familia. Es un director versátil (actor en su juventud, su hija es la actriz Bryce Dallas Howard) que últimamente no ha tenido un trabajo resonante, cuenta buenas historias y las cuenta bien pero nada más, resulta obvio que a Howard le hace falta reinventarse.

Basada en el libro de Nathaniel Philbrick "In the Heart of the Sea: The Tragedy of the Whaleship Essex” inspirado en sucesos reales que sirvieron para inspirar el clásico, Moby Dick (que solo contó la mitad de la historia). En el invierno de 1820, el ballenero Essex fue agredido por algo a lo que nadie podía dar crédito: una ballena de tamaño y voluntad descomunal, con un sentido de la venganza casi humano. La película revela las horribles consecuencias del encuentro, cuando los supervivientes de la tripulación fueron forzados hasta el límite y se vieron obligados a hacer lo impensable para mantenerse vivos. Enfrentándose a las tormentas, el hambre, el pánico, y la desesperación, mientras el capitán intenta orientarse en el mar abierto y su primer oficial sigue empeñado en conquistar a la gran ballena.



En el Corazón del Mar no cubre por completo el relato real, es alterado en ciertas cuestiones, mucho menos es, ni es la intención, la novela de Herman Melville. La cinta muestra la pasión por el mar, la aventura, el instinto de supervivencia, de lucha contra la naturaleza y plantarle frente a ésta, aun cuando es el hombre el que provoca, en muchas ocasiones, su propio desenlace.

El enfoque de la cinta es el relato humano, lo especifica aún más, las penurias que se vislumbran a partir de la mitad del filme. Los balleneros en un comienzo eran los dueños de los mares, retratados por la fotografía Anthony Dod Mantle, se vislumbran imponentes en los botes, rumbo al final, son retados en moral, compañerismo, valor y naturaleza; una visión que nos presentan con la caída de fortaleza de unos y en su aspecto físico. Es imponente en algunos aspectos, notorios en otros, dramáticos y cursis en ocasiones, entretiene, pero es demasiada ambiciosa y tiende a perderse en el trayecto, sus personajes no son tan complejos como se predispone. La tensa relación entre Owen Chase y George Pollard se relata bien, y termina solemne pero no llega a cautivar.
Chris Hemsworth hace un decente papel, pero aún le falta mucho camino para romper esa barrera como actor de Blockbuster y dar paso a la idea de actor competente; Tom Holland (el nuevo Spiderman) sorprende; Cillian Murphy es desaprovechado; por otra parte Benjamin Walker, Ben Wishaw y Brendan Gleeson logran un buen resultado.

Los términos de producción son valorables, el vestuario es afín y excelente, el maquillaje también lo es, los escenarios, atrezzo, diseño de producción y efectos son esenciales para el desenvolvimiento de la historia y logran una resonancia común a la época y situación. Arriba mencionado, la fotografía aparte de mostrar imponencia, también da enfoque y las tomas de detalle se agradecen para mantenernos al tanto de lo que vemos y escuchamos, es decir, de la experiencia vivencial de los náufragos.  



Se agradece que alguien haya recordado las historias y la época de altamar, cuya literatura es amplia así como las vivencias, el mundo del cine todavía no le hace justicia a lo que hubo y hay allá afuera; quizás, las más recientes que vienen a la memoria son Un Viaje Extraordinario o Naufrago a diferencia de éstas, la cinta de Howard no tiene esa esencia de desolación ni la personalidad que embarga un solo protagonista. En el Corazón del Mar, es un elenco que no logra hacer un clic perfecto.

En algún momento, quizás una frase común y simple sea “Dicen que encontraron petróleo. Del suelo”, si tomamos en cuenta todo lo que ese oro negro es, es una ironía a nuestro mundo y vida; la muerte de una ballena por el aceite representa la sed del humano, avaricia, permanencia, logros, hoy en día las batallas no son en el mar sino en suelo y cielo, se llaman guerras y lo que antes era cara a la naturaleza y otro ser vivo, ahora es contra el hombre.


La película pudo haber logrado más a nivel cinematográfico, pero para quienes no conocen la historia, es una oportunidad para adentrarse y conocer sobre varios aspectos (ejemplo: la Isla Henderson que pertenece a la Isla Pitcairn de la cual hablan en la película de 1984, The Bounty) y por supuesto, leer Moby Dick.

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