martes, 3 de noviembre de 2015

Puente de Espías

Crítica publicada el día 28 de Octubre en el periódico El Sol de Mazatlán

Cuando se habla de Steven Spielberg  sabemos que significa entretenimiento, y algo más, contexto histórico, aventuras, adaptaciones y más. Sí, podría tener algunos pequeños desastres (Guerra de los Mundos, Caballo de Guerra, Hook o la serie Terranova), también obras medianas (Lincoln, La Terminal), maravillas (La Lista de Schindler, Salvando al Soldado Ryan, Minority Report, Atrápame si Puedes, la serie Band of Brothers) y otras bellezas que han generado cultura popular (Tiburón, Jurassic Park, Inteligencia Artificial, Indiana Jones). En los últimos años, y no es que antes no lo hiciera, pero se nota que le interesa contar historias aún más maduras haciendo hincapié en lo social y humano, podría gustarles o no, pero una cosa es segura, es un gran narrador y para los que gozan de una gran inmersión hacia el cine, Spielberg los lleva de la mano y con elegancia.



Basado en una historia real, nos sitúan en los años 60. Estados Unidos y la Unión Soviética se encuentran en plena Guerra Fría. James Donovan (Tom Hanks) es un abogado de Brooklyn a quien le asignan defender a un supuesto ciudadano Ruso acusado de espionaje (Mark Rylance), mientras ello sucede, un piloto estadounidense (Austin Stowell) es enviado a tomar unas fotografías a territorio enemigo, tras una circunstancia logra salir con vida, pero es capturado. Donovan tendrá que negociar la entrega de un prisionero por otro prisionero.

Con guion de Matt Charman en colaboración con los hermanos Ethan y Joel Coen, Spielberg nos dice “Atención, vamos a empezar” desde la primera secuencia, en una increíble forma de ejecución nos asegura que no es una cinta ocasional, el filme es un sube y baja de emociones. Hacia el final, se repite esa angustia en una escena cumbre. La cubre un talento nato en la edición, y en la forma de ser narrada, pero es también el guion el que, sin entrar en sentimentalismos ni en patriotismos, brinda una historia sin pretensiones ni aspiraciones, solo es un relato algo objetivo del acontecimiento, quizás ligeramente largo pero con sentido. Vemos a los países con distintos objetivos y culturas, todas brutales, todas interesantes y a la vez, tan similares en formas. En tiempos de Trump, E.E.U.U y Rusia, la cinta recuerda ciertas leyes, diplomacia y humanidad. Hay un dialogo estupendo en donde Donovan cuestiona “Qué nos hace Americanos”, un primer guiño al carismático personaje que nos acompañará por dos horas con su ética y moral. Un personaje bien trazado que nos demuestra que es primordial estar rodeado de buenos elementos para sobresalir con un proyecto.



Tom Hanks es parte de ese talento que hace posible Puente de Espías, es su desenvolvimiento natural ante un buen personaje lo que le permite sobrellevar en pantalla la situación en la que se ve envuelto, lo interesante es que no hay cambios ni giros en él, no hay una lección, es personalidad y carácter. Mark Rylance interpreta a Rudolf Abel, acompañado de una transformación física su desempeño es excepcional, su respuesta “¿Serviría de algo?” es dicha alrededor de tres ocasiones y aunque el espectador la capta de una forma, sobre todo jovial, son tres los tinos y tonos que da. Rylance conmociona y se gana el respeto de la audiencia, si no hubiese sido por la escena inicial, el aura de civil/espía que se crea, hubiese quedado en misterio (lo cual, en la vida real, siempre fue negado).


Impecable en producción, vestuario, locaciones y decoración, Puente de Espías, no ha sido muy mencionada en los medios nacionales, y poco en los internacionales, modestamente, la cinta se ha pasado de comentario en comentario. Maneja bien la intriga, es madura, y entretenida; su eco debería llegar a ciertos políticos, servidores públicos y abogados faltos de dignidad y decoro.  


No hay comentarios: