sábado, 28 de noviembre de 2015

Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 2

Crítica publicada el día 25 de Noviembre en el periódico El Sol de Mazatlán y compartida el día 26 de Nov. por la agencia de noticias de Morelos (ADN Morelos). 

Tras tres años, la saga llega a su fin. La primera película, Los Juegos del Hambre, protagonizada por la entonces nominada al Oscar Jennifer Lawrence (al año, ganó la estatuilla dorada por Juegos del Destino) y dirigida por Gary Ross, pintaba bastante bien, era fiel al libro, el estilo y tono podría decirse que era propio (se nota en la fotografía). Sin embargo, el estudio vio su mina de oro en las primeras semanas de estreno al recaudar millones y se apresuró a grabar la continuación, Ross quería ir lento pero la paciencia de Lionsgate no era mucha, así que contrataron a otro director llamado Francis Lawrence (Soy Leyenda, Agua para Elefantes) que se encargaría de desarrollar los siguientes dos libros, siendo En Llamas la más acertada bajo su batuta. Se dividió en dos partes Sinsajo, las dos terminaron en resultados pobres, faltantes de personalidad.





Con Panem sumida en una guerra a gran escala, Katniss tendrá que plantar cara al presidente Snow (Donald Sutherland) en el enfrentamiento final. Katniss, acompañada por un grupo de soldados del Distrito 13 y aliados que incluye a Gale (Liam Hemsworth), Finnick (Sam Claflin) y Peeta (Josh Hutcherson), emprende una misión en la que arriesgan sus vidas para liberar a los ciudadanos de Panem y orquestan un intento de asesinato del presidente Snow, cada vez más obsesionado con destruirla. Las trampas mortales, los enemigos y las decisiones morales que aguardan a Katniss la pondrán en mayores aprietos que ninguna arena de Los Juegos del Hambre.

Literalmente es fiel al libro, la película captura bien los momentos que se narran, pero no logra traspasar y retratar (ni siquiera es su intención) la complejidad de la guerra ni de una rebelión, la sed de poder y los efectos secundarios de los civiles o soldados que viven en carne propia la desolación, perdida de sí mismo y familiares. Lo que hizo Suzanne Collins con el libro, fue disfrazar la historia compleja, de aquejamiento con un romance para así, atraer a un público juvenil, la película fue lo contrario, tiene más peso el romance que la lucha anti sistema. Gary Ross traspasó una pequeña parte de dicho padecimiento, al menos un poco, pero al llegar Lawrence la cinta cobró su factura de Blockbuster y optaron por realizar películas entretenidas y no tan obstinadas.



En esta columna hemos platicado sobre todos los filmes (Los Juegos del Hambre (2012), Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte 1) comentamos que la primera parte de Sinsajo fue un desperdicio, el libro se pudo haber simplificado en una sola película con una duración amplia. Sinsajo - Parte 2 es un poco mejor a su predecesora que fue pésima, así que, poniéndonos en ese marco base es más entretenida, mejor pensada, con buena producción, pero no hay nivel cinematográfico, salvo por una escena que involucra aceite, la cinta es plana y sus actores no hacen nada por ella. Jennifer Lawrence es una buena actriz, natural, pero en esta ocasión ya no se ve empática con Katniss, no resolvió bien su personaje, lo porta bien a secas. Katniss nunca estuvo pensada para ser héroe, en el libro es alguien que para sobrevivir escapó de una forma y los hechos la arrastraron, no podía zafarse porque involucraba más perdidas, nunca es líder, es una imagen. La saga hubiese sido mejor, aplaudida y superior si se hubiese respetado el tono real del libro; la ganadora del Oscar, Julianne Moore actúa caricaturizada, ningún político real se escucha como ella (y vaya que son una burla); se extraña a diversos personajes como Haymitch (en el libro, aparece y permanece constante) y actores como Gwendoline Christie  y Philip Seymour Hoffman son desperdiciados; es Josh Hutcherson el más adecuado, el que sí obtuvo una evolución y desarrollo con Peeta, al menos hasta donde le permitieron, su personaje es el más incomprendido por todos, irónicamente es el que más calidad humana posee, la fuerza de la protagonista y una persona que la sociedad necesitaría. 
En cuanto a lo artístico, no hay maquillaje o vestuario que sobresalga (salvo por un personaje llamado Tigris); se olvidaron que era una futura sociedad distopica, la desintegración en ella debió de ser aún más palpable o retratada en muchos aspectos. Se tenía un gran material, lo redujeron a finanzas y ganancias para el estudio.




Así, termina otra era de adaptaciones en Hollywood, Los Juegos del Hambre fue la primera película de unas pocas que vinieron sobre “problemas sociales” (saga Divergente y Maze Runner) y con ella marca el inicio del fin. Mucho se comparó con Battle Royale (2000) pero se separó rápidamente de esa designación, lamentablemente no termina bien, y la crítica hacia la sociedad, medios, sistema, corporaciones y gobierno es relegada (como era de esperarse) a entretenimiento amoroso y acción. Las posibilidades no estuvieron del todo a su favor, quizás con la precuela (por que viene la era de los Spin Off) sí lo estén.  




Abrazo de Lawrence, Hutcherson, Harrelson, Hemsworth tras filmar la última escena. 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Spectre

Crítica publicada el día 11 de Noviembre en el periódico El Sol de Mazatlán 

En el año 2005 se anunció que el nuevo actor que interpretaría al agente 007 James Bond en dicha franquicia sería Daniel Craig, una elección que generó mucha controversia y dudas, para el 2006 cuando se estrenó Casino Royale y al mismo tiempo, optaron por dar un aire más sobrio y elegante a la franquicia, la crítica aplaudió el resultado y Daniel Craig se convirtió en uno de los mejores y favoritos de muchos en el personaje. Así pues, marcó una nueva etapa y atrajo una nueva generación de seguidores, siendo Casino Royale y Skyfall las más aplaudidas, Quantum of Solace la vapuleada y Spectre la que contiene más clichés a la Bond.



Un críptico mensaje del pasado envía a James Bond (Daniel Craig) a una misión secreta a México D.F. y luego a Roma, donde conoce a Lucía Sciarra (Monica Bellucci), la hermosa viuda de un infame criminal. Bond se infiltra en una reunión secreta y descubre la existencia de una siniestra organización conocida como SPECTRE. Mientras tanto, en Londres, el nuevo director del Centro para la Seguridad Nacional (Andrew Scott) cuestiona las acciones de Bond y pone en duda la importancia del MI6, encabezado por M (Ralph Fiennes). De modo encubierto Bond recluta a Moneypenny (Naomie Harris) y Q (Ben Whishaw) para que le ayuden a buscar a Madeleine Swann (Léa Seydoux), la hija de su antiguo archienemigo, el Sr. White (Jesper Christensen), que quizá tenga la clave para desentrañar el misterio de SPECTRE. A medida que Bond avanza en su misión, descubre una estremecedora conexión entre él mismo y el enemigo que busca interpretado por Christoph Waltz.



Lo que se lee en la sinopsis es lo que es, siete escritores para la cinta (lo cual da para pensarse) y el resultado es muy lineal, contrario a su anterior trabajo en el universo Bond, Sam Mendes dirige adecuadamente pero sin ninguna sorpresa el film que, al mismo tiempo, trata de dar desconciertos pero que cae en el estereotipo que ya conocíamos del agente. En un año de Kingsman y Misión Imposible: Nación Secreta, cuya trama es muy parecida a la de Spectre, le terminan ganando a la historia creada por Ian Fleming que es como el “Padre” de esos espías (le damos un contexto masculino porque en su mayoría son agentes varoniles los que aparecen).

En la trama hay situaciones variadas, que van de lo tonto y lo bien realizado, por ejemplo, esa secuencia inicial en la Ciudad de México es enorme y bien realizada, con ese inicio prometía ser una obra con gran balance, pero luego te encuentras con una desperdiciada Mónica Bellucci, una Léa Seydoux adecuada - sigue gustando más la pareja Vesper/James, pero la Doc. Swann se ve bien a su lado - sin embargo, también se encuentra relegada al no tener un peso mayor que ser la acompañante de Bond ¡Estamos en el 2015, las mujeres inundan las pantallas (aunque ganan menos) con personajes igualitarios! Ahora bien, lo mismo ocurre con el villano falto de personalidad cuyas maldades no son por obtener control, dinero, o poder, sino para hacerle la vida imposible a James por rencillas del pasado en un twist simplón (pídanle perdón al doble ganador del Oscar y villano favorito de los últimos años, Christoph Waltz). Pareciese que han querido terminar con la etapa inteligente y regresar al cliché del espía.




Spectre es entretenida, no obstante, produce a ratos sueño por larga y por un bajón de ritmo, luego vuelve a entretener, pero se mantiene por una buena fotografía, las escenas de acción bien manufacturadas, por su elenco (que en ocasiones solo sirve de adorno), y por la personalidad de Daniel Craig que ha brindado un estilo propio lleno de elegancia e ironía, por esto último la historia tiene algunos aspectos cómicos que se acentúan cuando interactúa con Q cuya atractiva interpretación de Ben Whishaw es digna de mencionar.




En conclusión, la historia es tonta pero tiene sus muchos momentos en los que mantiene atento y se disfrutan. Si bien la saga pinta para nunca acabar, sí deberían pensar en seguir el ritmo que tenían con Casino Royale y Skyfall o emplear el nombre como un código y permitir a otros utilizar dicho alter ego y así, tener más historias que narrar (y consentir a otros actores de diferente ascendencia interpretarlo); Daniel Craig se dice “cansado” del personaje pero según dicen tiene un contrato para una cinta más, aunque ha dicho que no lo hay y que puede cambiar de opinión (ha sido el mejor pagado y si es por más dinero, regresaría). Justo por esto, el final en la película se deja abierto a la interpretación si el agente irá a pasar un buen rato y luego regresará o si es una metáfora de que el Bond de Craig dice adiós.  

*breathtaking* 

jueves, 5 de noviembre de 2015

La Cumbre Escarlata

Crítica publicada el día 4 de Noviembre en El Sol de Mazatlán y compartida por ADN Morelos el día 5 de Noviembre.

Si hay alguien en la actualidad que posee pasión por sus proyectos, amor, creatividad e imaginación en la concepción y desarrollo es el director mexicano Guillermo del Toro. Su filmografía es fiel a sí mismo, a intereses y experiencias, donde la fantasía, aventura, insectos, dispositivos mecánicos, fantasmas, se encuentran y combinan. Ya sea en su trabajo en español o en Hollywood, del Toro se ha convertido en director de culto a nivel mundial. Quizás últimamente sufra en taquilla, Pacific Rim, encantó a los espectadores cuando ya se había estrenado en pantalla y el reconocimiento en salas vino fuera de Estados Unidos. El arte del director (porque es lo que hace) está de regreso con La Cumbre Escarlata, en inglés Crimson Peak.

Edith Cushing (Mia Wasikowska) puede ver fantasmas, tras una advertencia de su finada madre, ella crece para convertirse en una aspirante a escritora sin mostrar interés en el ambiente socialite Neoyorkino en donde ha crecido. Pronto, aparece un misterioso hombre proveniente de Inglaterra llamado Thomas Sharpe (Tom Hiddleston) y su hermana, Lucille Sharpe (Jessica Chastain). Tras enamorarse, Edith sigue a su ahora esposo al hogar de éste en la cima de una montaña de arcilla, un lugar lleno de secretos y sombras.



Por allí existe la publicidad engañosa, de la cual no tiene la culpa el autor sino el departamento de Marketing, el tráiler muestra algo muy distinto a lo que es, por eso a través de redes sociales y entrevistas el director se la ha pasado repitiendo una de las primeras líneas de la película “no es una historia de fantasmas, es una con fantasmas”; por otra parte, también se ha leído que es la “obra cumbre del director”, hay que tener mucho cuidado en cómo se elevan las expectativas de las personas, pueden llegar a decepcionar y derrumbar futuros proyectos de un gran artista. No, no es lo que el tráiler muestra, no es tan terrorífica y no, no es la obra maestra, pero sí es un gran trabajo. 

Del Toro explora varias vertientes en la naturaleza humana, aspectos sobrenaturales, así como diversos géneros y otras inspiraciones provenientes de una cultura pop de una región o incluso mundial, por ejemplo, en un México en donde la cinematografía era deficiente y poca, se atrevió a contar una historia vampírica en Cronos; con El Espinazo del Diablo nos trasladó a una atmósfera Rulfiana; El Laberinto del Fauno nos lleva a una realidad perversa en la Guerra Civil de España liada en fantasía también un tanto perversa; con Pacific Rim experimentó acción y ciencia ficción al mostrarnos los kaijus de la cultura japonesa, que ya conocíamos gracias a Godzilla,  y a quienes les dio otro protagonismo. En fin, Guillermo es fanático de diversas cosas, y quiere dejar su visión.



En La Cumbre Escarlata explora el romance gótico que hemos leído en poemas de Edgar Allan Poe, en Rebecca, Jane Eyre - como el mismo director lo ha dicho -  o Frankenstein. Elementos que ya no se ven en pantalla, dicho género fue echado al olvido y posee una estructura clásica, una estela de lo que fueron los romances antiguos. La Cumbre… es una historia sencilla y maquiavélica cuya ejecución es buena, resulta más que evidente que su intención es mostrar. En dos horas pasamos por una serie de sin sabores dulces, cómicos, románticos, amores prohibidos y siniestros, arrepentimiento, violencia. Es cuando aprecias que la cinta no es lo que muchos esperaban, es una sorpresa en muchos sentidos visuales y melodramáticos (hasta los créditos finales tienen su nivel de compromiso unísono). Así pues, la trama es fácil de segmentar, pronto te encuentras visualizando una cinta que hace un homenaje a filmes de época pasada como El Gabinete del Doctor Caligari (1920), Nosferatu (1922), El Fantasma de la Opera (1925) y que a la vez toma elementos personales del director (Guillermo ha confesado en entrevistas pasadas que percibía presencias en su casa cuando era pequeño). La atmosfera tiene un aire añejo y podría ser por unos vapuleada y no entendida por muchos, pero dentro de un tiempo será de culto, los filmes con marca Del Toro envejecen bien. La cinta es elegante y los aspectos técnicos como en vestuario, maquillaje, decorados, dirección artística, música y fotografía – resulta difícil olvidar ese hermoso fotograma de Lucille bajando las escaleras rumbo al final- hacen que posea una exorbitante carga de belleza tradicional, así como en lo que pudiera parecer grotesco. Ojo a la casa, tiene personalidad propia, es el ambiente lo que hace mayor eco durante la duración.

Mia Wasikowska (a manera muy personal: siempre la he encontrado impávida, aquí luce atrayente, hermosa y dulce) es la protagonista y su antagonista es Jessica Chastain (fascinante). En constante simbología, se contraponen, una es la mariposa y la otra la polilla, una es luz y otra es obscuridad. Quizás en algún momento una más difusa que la otra, pero representan amor. La figura femenina es muy fuerte en esta cinta, son las que dictaminan el camino, poseen poder, salen adelante en una sociedad marcada por estereotipos (Edith tratando de publicar su libro), los hombres como Tom Hiddleston y Charlie Hunnam (ambos brillantes), funcionan de apoyo, sin embargo, ellas son las heroínas o antiheroínas en la historia (algo que, irónicamente, Edith perseguía).



Ahora bien, otros acompañantes que vemos en la cinta son los fantasmas personificados por Doug Jones y Javier Botet con una estética visual diferente y acertada (hay un auto homenaje a El Espinazo del Diablo); siguiendo el ejemplo del director, habrá que spoilear que los fantasmas se encuentran para acompañar a Edith y advertir, nunca dañan, son fantasmas inofensivos, los monstruos llegan a ser otros.




El film es impecable en estética, y su mérito recae en arriesgarse y revivir el hermoso pasado de lo gótico. Si la cinta es incomprendida, no es que el autor haya perdido estilo o se repita, quizás tampoco del espectador, sino es resultado de una vida moderna, ágil e incluso faltante de idilio. 


martes, 3 de noviembre de 2015

Beasts of NO NATION

Crítica publicada en la Agencia de Noticias Morelos el día jueves 29 de Octubre

Netflix llegó a revolucionar la forma de ver televisión, contenidos, internet, formatos, series de televisión, cine y ahora, distribución. Si ya nos han sorprendido y fanatizado con series como Orange is the New Black o House Of Cards y por conseguir una nominación al Oscar con The Square. Ahora, nos presenta otra maravilla: Basada en el libro de Uzodinma Iweala, es dirigida, producida, escrita y fotografiada con efectividad por Cary Fukunaga quien ya nos había mostrado una realidad inquietante en Sin Nombre en 2009 y una potente y atrayente narración en True Detective Temporada 1. Sin tener un elenco conocido, con excepción de Idris Elba (Pacific Rim, 2013), nos lleva a África a la vida de un niño de 14 años que tras perder a su familia se encuentra en medio de la guerrilla y es reclutado por un jefe militar. Buena en todos los aspectos, destaca en fotografía y en el guion tan crudo de una realidad y omisión de la que muchos hemos sido lejanos testigos en diversas partes del mundo y, por indiferencia o impotencia bajamos la mirada. La cinta es una narración de ello, sin juicio, solo un muestrario. A través de la visión de Fukunaga nos lleva a la mirada de un niño víctima de la incapacidad, egoísmo, ambición y marginación de su gente, aquí entra el valiente Abraham Attah en una increíble actuación (ganó un premio en el Festival de Venecia por su interpretación)  que desborda viveza, ternura y crudeza. Si bien Elba logra un gran desempeño, es Attah la gran figura que se encuentra ajeno de situaciones y superviviente a éstas, es una de las revelaciones del año y habrá que seguirlo a futuro. Por cierto, cuando el filme se vea y se cuestione si puede estar nominado al Oscar, la respuesta es un sí. Tiene corrida streaming en Netflix pero también se estrenó a través de la cadena Landmark (otros cines la boicotearon) y en cines de Gran Bretaña. Beasts of No Nation es una excelente pero brutal crónica de guerra y deshumanización. 





Puente de Espías

Crítica publicada el día 28 de Octubre en el periódico El Sol de Mazatlán

Cuando se habla de Steven Spielberg  sabemos que significa entretenimiento, y algo más, contexto histórico, aventuras, adaptaciones y más. Sí, podría tener algunos pequeños desastres (Guerra de los Mundos, Caballo de Guerra, Hook o la serie Terranova), también obras medianas (Lincoln, La Terminal), maravillas (La Lista de Schindler, Salvando al Soldado Ryan, Minority Report, Atrápame si Puedes, la serie Band of Brothers) y otras bellezas que han generado cultura popular (Tiburón, Jurassic Park, Inteligencia Artificial, Indiana Jones). En los últimos años, y no es que antes no lo hiciera, pero se nota que le interesa contar historias aún más maduras haciendo hincapié en lo social y humano, podría gustarles o no, pero una cosa es segura, es un gran narrador y para los que gozan de una gran inmersión hacia el cine, Spielberg los lleva de la mano y con elegancia.



Basado en una historia real, nos sitúan en los años 60. Estados Unidos y la Unión Soviética se encuentran en plena Guerra Fría. James Donovan (Tom Hanks) es un abogado de Brooklyn a quien le asignan defender a un supuesto ciudadano Ruso acusado de espionaje (Mark Rylance), mientras ello sucede, un piloto estadounidense (Austin Stowell) es enviado a tomar unas fotografías a territorio enemigo, tras una circunstancia logra salir con vida, pero es capturado. Donovan tendrá que negociar la entrega de un prisionero por otro prisionero.

Con guion de Matt Charman en colaboración con los hermanos Ethan y Joel Coen, Spielberg nos dice “Atención, vamos a empezar” desde la primera secuencia, en una increíble forma de ejecución nos asegura que no es una cinta ocasional, el filme es un sube y baja de emociones. Hacia el final, se repite esa angustia en una escena cumbre. La cubre un talento nato en la edición, y en la forma de ser narrada, pero es también el guion el que, sin entrar en sentimentalismos ni en patriotismos, brinda una historia sin pretensiones ni aspiraciones, solo es un relato algo objetivo del acontecimiento, quizás ligeramente largo pero con sentido. Vemos a los países con distintos objetivos y culturas, todas brutales, todas interesantes y a la vez, tan similares en formas. En tiempos de Trump, E.E.U.U y Rusia, la cinta recuerda ciertas leyes, diplomacia y humanidad. Hay un dialogo estupendo en donde Donovan cuestiona “Qué nos hace Americanos”, un primer guiño al carismático personaje que nos acompañará por dos horas con su ética y moral. Un personaje bien trazado que nos demuestra que es primordial estar rodeado de buenos elementos para sobresalir con un proyecto.



Tom Hanks es parte de ese talento que hace posible Puente de Espías, es su desenvolvimiento natural ante un buen personaje lo que le permite sobrellevar en pantalla la situación en la que se ve envuelto, lo interesante es que no hay cambios ni giros en él, no hay una lección, es personalidad y carácter. Mark Rylance interpreta a Rudolf Abel, acompañado de una transformación física su desempeño es excepcional, su respuesta “¿Serviría de algo?” es dicha alrededor de tres ocasiones y aunque el espectador la capta de una forma, sobre todo jovial, son tres los tinos y tonos que da. Rylance conmociona y se gana el respeto de la audiencia, si no hubiese sido por la escena inicial, el aura de civil/espía que se crea, hubiese quedado en misterio (lo cual, en la vida real, siempre fue negado).


Impecable en producción, vestuario, locaciones y decoración, Puente de Espías, no ha sido muy mencionada en los medios nacionales, y poco en los internacionales, modestamente, la cinta se ha pasado de comentario en comentario. Maneja bien la intriga, es madura, y entretenida; su eco debería llegar a ciertos políticos, servidores públicos y abogados faltos de dignidad y decoro.