viernes, 3 de abril de 2015

La Teoria del Todo

Crítica publicada el día 25 de Marzo en el periódico El Sol de Mazatlán



Casi todos conocen al físico y cosmólogo Stephen Hawking, objeto de muchas platicas en el tema de los agujeros negros, participaciones en televisión, conferencias, y un ejemplo de vida a los que poseen enfermedades derivadas de esclerosis o motoras. 

El año pasado se estrenó una cinta que habla parcialmente sobre su vida cuando conoció a su primera esposa Jane Wilde, la cinta cuenta los años de matrimonio y el proceso de acompañamiento de ella a su esposo mientras la enfermedad degenerativa lo postraba en su silla. El viernes pasado se estrenó en los cines del puerto. 

La cinta sirve como conocimiento a los que desconocían la vida de Hawking más allá del aspecto  profesional o para los que no sabían nada de él. El filme se basó en el libro que escribió Jane Wilde llamado Travelling to Infinity – My Life with Stephen que se publicó en el año 2008. Dirigida por James Marsh (Man on Wire, 2008), la cinta no profundiza a nivel cinematográfico. Es decir, está bien hecha, nos platica la historia que si buscamos en Wikipedia resume lo mismo.     

Cuenta su etapa familiar, y habla aspectos de su vida profesional previo al ser postrado en una silla el resto de su vida, mas no abunda (no aparecen entrevistas, ni otras publicaciones) ni nos cuenta secretos (no viene la parte religiosa de Jane cuando en definitiva ella se entregó a Dios), es una película dramática que incluso puede ser hasta biográfica pero no del todo porque se omiten cosas. Hay detalles implícitos y el mensaje es entendible: es un aplauso a Hawking por sus logros, y alienta a la superación a aquellos que pasan situaciones difíciles. Eso sí, es una singular historia de amor, la batalla de una pareja y el respeto mutuo que más adelante se tienen y el cariño eterno que se profesan logra un poco de agilidad a la trama que se centra en aspectos tristes, alegres y sentimentales.



Por todo aquello, la actuación de Eddie Redmayne es sorprendente. Es una transformación más que física, es en todo él, se nota que requirió de mucha preparación, por este papel ganó el Oscar a Mejor Actor en la pasada entrega del Oscar (en lo personal, sigo optando por Michael Keaton, cuya interpretación también es de grandes proporciones), la cinta posee puntos flojos pero Redmayne la levanta. La otra persona que se encarga de hacer lo propio es Felicity Jones, también con una actuación convincente y a veces hasta desgarradora en el punto de decir “que fuerte” o “cuanto amor”. Eddie y Felicity son el alma de la película, y si funciona o te mantiene atento es por ellos. 


En aspectos técnicos es impecable. El maquillaje es bueno, el vestuario y la producción envuelven en el momento, pasando por los años sesenta, setentas y brinca a los años noventa. Sin embargo, no hay un destino final o conclusión elocuente para dictaminarla una buena obra del séptimo arte. 



La Teoría del Todo es una película bien hecha y majestuosamente actuada, por lo último vale la pena, pero no es nada retumbante o especial como se ha hablado.

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