miércoles, 18 de febrero de 2015

Fifty Shades of Grey



La primera vez que leí el libro pensé “es una porquería”. Pensé lo mismo que algunos “es para reprimidas sexuales”. Pero cuando se anunció el cast de Dakota Johnson (The Social Network, serie Ben y Kate)  y Charlie Humman (Pacific Rim; el primer Christian Grey) lo primero que pensé de ambos fue "Excelente elección". Cuando Charlie se retiró y entro Jamie Dornan en el cast lo que paso por mi mente fue “¿el asesino de The Fall encarnando a Christian Grey? Esto suena bien”. Luego, supe que Sam Taylor-Johnson dirigiría, Dana Brunetti y Michael De Luca estarían en producción, vi algunas imágenes de la producción en Vancouver, y me interese, leí los libros restantes. Llegue a la conclusión: Pienso que son malos, pero que es una historia de amor de dos personas que se encuentran, comienzan distinto a lo normal, tienen problemas pero los resuelven y logran enfrentarse a la vida juntos, con lo que conlleva eso, tener sexo o hacer el amor.


Los críticos y literatos han desacreditado el libro por el tema. Yo lo hago por su pobre narración. La cual es una porquería. Si, contiene muchos clichés y hasta historia parecida a la Cenicienta (que se vuelve oscura, el príncipe sufre en el proceso de volverse encantador). Pero lo que me está interesando es el pensamiento en redes sociales, críticas, platicas, lo siento un poco absurdo y a veces preocupante. La lectura del libro o ver la película genera un encuentro erótico en mujeres, y esto está dotado de palabras como "eres caliente", "una fea caliente", "una mujer de 45 años emocionada leyendo esa porno". Opps, yo no sabía que después de llegar a cierta edad (tanto jóvenes en su despertar sexual como mujeres adultas) habría que privarse de la sexualidad y por ende de lo natural. La sociedad es misógina, las mujeres lo son, los hombres lo son. Fifty Shades Of Grey ha logrado un encuentro romántico y sexual en algunas lectoras (que quizá sepan quien es Thomas Hardy o no, que quizá sepan quién es el Marqués de Sade o no) y es válido, y por supuesto, nada vergonzoso. 100 millones de mujeres leyendo el libro y la gran mayoría aprobándolo (habrá otras mujeres que no lo necesitan, bien por ellas también), no es para sentir vergüenza, es su fantasía (y si nos ponemos duros, es culpa del hombre que no puede satisfacerlas).Muchas veces nos han mostrado (y visto) que los matrimonios fracasan por falta de originalidad. 
En cuanto a la discusión sobre el “abuso”, el personaje de Anastasia es quien tiene el poder, y solo un ciego o un mal lector no puede diferenciar que la mujer es quien enamora al hombre en primera instancia y conforme avanza la historia él hace todo por ella. En cuanto al sexo, siempre esta consentido, y en el filme lo puntualizan “¿Quieres esto?”, “Puedes irte cuando quieras”.
Si es Fan Fiction de Twilight importa ya muy poco, un fenómeno superó al otro y tiene su propia fanbase; E.L James, la autora, escribía la historia (con el nombre de Bella y Edward) como muchas lo hacen con otras historias (busquen Corazón Salvaje de Caridad Bravo Adams y se van a enterar, hay autoras anónimas con talento e imaginación). En ocasiones, Fifty Shades tiene más complejidad que los vampiros luminosos. 

Quizá con el director Gus Van Sant (se rumoró) hubiese estado la escena del tampón (una escena delicada y escandalosa que viene en el libro), y hubiera sido una película más contemplativa. Puedo imaginar el low y enojo que hubiese sido esto si era un filme de autor o lo high con tendencia persignada si hubiese conllevado un estreno comercial (con más campaña y prohibición en varios lados de lo que ocurre en estos momentos).  

Anastasia Steele (Dakota Johnson) es una joven e inocente estudiante de Literatura cuyo curso termina ese año. Como favor hacia su mejor amiga Kate (Eloise Mumford), se verá inmersa en una tarea de periodista. El encargo consiste en entrevistar a uno de los ma prometedores y ricos empresarios del momento: Christian Grey (Jamie Dornan). Apabullada por su personalidad, Anastasia caerá a los pies del galán sin ninguna intención de resistirse. Sin embargo, cuando empiecen a intimar, se dará cuenta de que las costumbres sexuales de su pareja no resultan nada convencionales.

De un libro que está mal escrito, asombra que hayan sacado un filme (la guionista fue Kelly Marcel) que se mueva con gracia debido a los elementos musicales de Danny Elfman, la lectura artística de Sam Taylor-Johnson, que contenga una buena iluminación y fotografía (Seamus McGarvey). Eso sí, la edición lo complica todo, cuesta sobrellevarla, dan por sentado que la mayoría conoce la historia (aunque es fácil de escudriñar, tampoco es para partirse los sesos), y siendo honesta, los primeros 15 minutos parecen cortes de una película porno o estudiantil. Luego, finalmente nos adentramos a la trama que involucra romance, inmersión al mundo de uno, y al otro. Cosas que ninguno había hecho, es decir, se van descubriendo a la par. Pero hay datos que no se desarrollan y que hubiesen sido geniales de saber (¿Cómo generó su fortuna Grey?).

Y es aquí donde aceptas o te pierdes. Dos puntos: La autora no dejo ni un solo minuto la producción, no quería que se alterara casi nada, de esta forma, la adaptación se complicó. Segundo punto: No es sexo enteramente (las escenas son bien cuidadas, pero hay otras películas con más sexo que esta, pero hay que destacar que Estados Unidos siempre ha sido puritano en este aspecto), no es BDSM (más adelante se darán cuenta), es una historia de amor. No es ni “mucho menos” como tantos esperaban (sorpresa), pero tampoco es “más” como algunos llegaron a creer. Y vamos a los últimos ¿Qué esperaban? No iba a tener el erotismo de 9 1/2 semanas de Adrian Lyne (que dado su filmografía como Atracción Fatal, Lolita – donde sale la mamá de la protagonista, Melanie Griffith- Flashdance, hubiese sido una buena opción) ni de El Último tango en Paris del maestro Bernardo Bertolucci. Ni el BDSM de Secretary (cuya protagonista también cae en las manos de un dominante siendo una inexperta, ingenua, sumisa y se enamora) o la sexualidad de Shortbus, El Imperio de los Sentidos o Nymphomaniac. No iba contener escenas explícitas como Calígula; o una mirada a una relación como en Eyes Wide Shut.  Fifty Shades of Grey o Cincuenta Sombras de Grey iba claro, era satisfacer a fanáticos y bienvenidos los que quieran, con una clasificación R en Estados Unidos para evitar una mal pasada comercial (por cierto me pidieron credencial cuanto entre, pero para filmes violentos dejan pasar a niños de trece años, en Francia a esta cinta le dieron clasificación apta para 12 años). Posee una publicidad a lo grande junto con palabras y bromas que solo la hacen más grande de lo que ya es (248 millones a nivel mundial en su primer fin de semana venciendo a Avatar de James Cameron; el Soundtrack es el mejor vendido desde el 2009 – ni Daft Punk con Tron: Legacy- la canción Love Me like You Do es primer lugar en varios charts, y la descarga pirata del filme está al por mayor). 


Fifty Shades of Grey es un bodrio, pero un bodrio divertido, y hasta romántico, lo peor, es que no es culpa de la producción es culpa del material, los involucrados se notan que desean aliviar esto, desesperadamente, hay una escena  llamada “la de negociación” que tiene muchos momentos divertidos y tensos para bien, también hay una escena en un bar, donde Anastasia (o Ana) desfigura a Christian en su forma de ser, se burla a sus expensas (sin ser mal intencionada) y desborda ingenuidad. Por todo ello, Dakota Johnson destaca en sobremanera, convierte el personaje de Ana plano y sin chiste en alguien carismático, agradable, ingenuo, inteligente, tierno pero retador. Maneja con gracia la comedia pero también cuando lo requiere tiene fuerza interpretativa (pocas, debido al material base), pero se luce, sabe que es su personaje para obtener otros y al parecer encontró divertida la situación de Anastasia Steele. En cuanto a Jamie Dornan, está bien a secas. Pudo será más sexy (porque puede), pudo ser más duro de personalidad (porque puede), pasar del encanto a ser un monstruo, no lo logró pero, su tendencia a perderse en el momento (observen su mirada), le ayuda para que un personaje gris, adquiera resonancia cuando Ana lo sorprende con su ser. Más adelante veremos otra etapa de Grey (o esperemos) se supone que es un hombre perturbado y vulnerable y ahí es donde Ana entra ejerciendo el control por completo (porque ya lo tenía aquí). Ojala Dornan tenga mayor preparación para desarrollar el personaje (entró a solo un mes de comenzar la filmación)

 
La suerte fue echada y les ha ido bien, nadie puede con el fenómeno, las burlas solo sirven para crear más polémica. Los que no estaban al tanto de los libros lo están con la película y les ha gustado, algunos que han leído la novela no les ha gustado pero a muchas otras sí. Quieran o no, llegó por un tiempo y otros estudios ya comenzaron a desarrollar historias como estas (dicen que comenzaron a sonar teléfonos después del primer día de exhibición) así que, prepárese para unos años de “revolución sexual” y, repitiendo la frase de Christian Grey, “and so it begins”.

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