domingo, 28 de diciembre de 2014

El Hobbit: La Batalla de los 5 ejércitos



Crítica publicada el día 17 de Diciembre en el periódico El Sol de Mazatlán 

La concluyente parte de la nueva trilogía de J.R.R Tolkien proveniente de su novela corta llamada El Hobbit, llega a su fin; después de dimes y diretes con el estudio, el abandono de la silla de director de Guillermo del Toro y el regreso de Peter Jackson a ella, acompañada de un frio recibimiento de los fanáticos y de la crítica hacia los filmes anteriores a este, llega la cinta que pudo haber concluido hace un año o dos. 



Después de haber recuperado el reino del Dragón Smaug, se ha desencadenado una potencia maligna. Smaug vuela hacia la Ciudad del Lago para acabar con cualquier resto de vida. Obsesionado sobre todo con el reino recuperado, Thorin sacrifica la amistad y el honor para mantenerlo mientras que Bilbo intenta frenéticamente hacerle ver la razón, por la que el hobbit toma una decisión desesperada y peligrosa. Por otra parte, Sauron ha enviado legiones de Orcos hacia la Montaña Solitaria en un ataque furtivo. Enanos, Elfos y Hombres deben decidir si unirse o ser destruidos.

Las otras dos partes ya se han criticado en este espacio, lo cierto es que en cada una de ellas volteé a ver el reloj más de una vez, y sé que no fui la única. Con ciertos tonos de humor, esta nueva trilogía no atrajo a los fanáticos, mucho menos a nuevos entusiastas. El libro es pequeño y extendieron a más el relato, inventando escenas, personajes e inmiscuyeron a un personaje que aparece en la trilogía anterior pero no en el libro de El Hobbit; familiares de Tolkien han demostrado su repudio por la obras transpuestas al séptimo arte. Las dos primeras partes están pobremente narradas cinematográficamente, y en esta última parte esto que se comenta mejoró, y no es porque haya más acción, sino que conjuga más elementos emocionales que cautivó en la pasada trilogía pero sobre todo, hay una narrativa mejor. Sin embargo, carece de ese realismo que nos emocionó  a todos, aquí hay exceso de efectos especiales y se nota, incluso algunos son pobremente mal trabajados. Pero, hay otros que son magistrales como Smaug, quien no parece ficticio, se siente real.  Cabe destacar que también hay algunas escenas que son excelsas debido a lo que significan para el universo de Tolkien. 



Las actuaciones están acorde, quizá cabe destacar a Ian McKellen como Gandalf, Richard Armitage como Thorin, Aidan Turner como Fili y el personaje ficticio de Tauriel interpretado por Evangeline Lilly, creado para la trilogía. Todos los demás están acordes, aunque Martin Freeman (quien es un gran actor) debió crear otro tipo de facciones o evolución de personaje, en los pasados filmes estuvo bastante bien, en este le faltó fuerza argumental, y esto es curioso pues él es El Hobbit a quien hace referencia el título.
Hay unos pequeños hoyos argumentales que hubiera sido bien aclarar. Pero son nimiedades en las que uno se fija y que, tal vez leyendo la novela uno entienda más. 



El Hobbit no pasará a la historia del cine como lo hizo la trilogía original, no fue hecha con pasión, fue hecha con avaricia (parafraseando a un personaje de Devil Wears Prada del año 2006, que no está muy fuera de contexto si recordamos en lo que se ha convertido Peter Jackson: You sold your soul to the devil when you put on your first pair of Jimmy Choo's, I saw it).  Contrario de sus antecesoras de hace diez años, solamente será una referencia a la obra de Tolkien y a la de El Señor de los Anillos, muchos ni siquiera recuerdan qué sucedió en la primera parte. 




Ahora, un chistin:

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