domingo, 28 de diciembre de 2014

El Expreso Polar

Columna publicada el día 11 de Diciembre en El Caudillo de Morelos.


En el año 2004 salió esta película basada en el libro infantil homónimo escrito por Chris Van  Allsburg y dirigida por Robert Zemeckis. La película usó el motion capture, técnica donde se toma las expresiones faciales y corporales de un actor para dar vida al personaje que será animado. Tom Hanks dio vida a 7 personajes en este filme, no solo con sus movimientos, también prestando su voz. Visualmente fue un intento fallido, pero en cuestión de contenido, es magistral. 

En una nevada noche de Navidad, un niño emprende un extraordinario viaje en tren hacia el Polo Norte. A partir de ese momento empieza una aventura que le servirá para conocerse a sí mismo y que le enseñará que la magia puede estar siempre presente en la vida a condición de creer en ella.


Este filme tiene 10 años, son pocas las personas que saben de él, aunque tuvo una corrida comercial estupenda no está dentro de las películas que se repiten constantemente en televisión para esta temporada. Es una película familiar pero tiene tanto escenas lúgubres como asombrosas. Fue premiada en distintos festivales, y obtuvo varios reconocimientos, sobre todo en el ámbito musical, ya que contiene muchas melodías, una de ellas ganó el premio Grammy y es tocada en diversos festivales navideños, “Believe”.
La película habla sobre “creer”, y aunque aquí está representado por Santa Claus, la idea es universal. El niño héroe (sin nombre) esta desorientado y entristecido porque las verdades que él creía no son ciertas (agregaría: el mundo es cruel y te forza a “ver”). En su recorrido se da cuenta que no es necesario ver para creer, sino sentir, gozar, disfrutar, conocer. Donde hay bondad hay esperanza, cuando hay esperanza se cree, y ese es el espíritu de la vida, de todo lo que nos rodea, en este caso, de la Navidad. 


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