lunes, 17 de noviembre de 2014

Interstelar

Crítica publicada el día 12 de Noviembre en el periódico El Sol de Mazatlán.



Christopher Nolan es un gran director, ha llevado a la pantalla películas como Memento (1999), Batman Begins (2005), Inception (2010) o The Dark Knight (2008). El hombre cambió la forma de llevar a la pantalla grande a los superhéroes, su visión no tiene límites. Jonathan Nolan es su hermano, ha co-escrito los filmes dichos anteriormente y una serie llamada Person of Interest; pero hay un problema con los Nolan: No son perfectos. Christopher tiene en su haber la decepcionante The Dark Knignt Rises (2012) y bajo su producción y guion se realizó Man of Steel (2013); Johathan ayudó a la realización del guion de Terminator Salvation (2009). En pocas palabras, se equivocan, pero también son grandiosos. Hay un equilibrio. 


Inspirada en la teoría del experto en relatividad Kip Stephen Thorne sobre la existencia de los agujeros de gusano, y su función como canal para llevar a cabo los viajes en el tiempo. La vida en la Tierra está llegando a su fin, un grupo de exploradores liderados por el piloto Cooper (Matthew McConaughey) y la científica Amelia (Anne Hathaway) se embarcan en la que puede ser la misión más importante de la historia de la humanidad y emprenden un viaje más allá de nuestra galaxia en el que descubrirán si las estrellas pueden albergar el futuro de la raza humana. Un mundo desconocido se abre ante ellos y deberán luchar por mantenerse unidos. A la par, la tierra adolece a cada instante.



 Los Nolan tuvieron la asesoría de Thorne todo el tiempo así que, equivocados en lo que respecta a esta teoría no deben estar. Es necesario prestar especial atención a lo que se explica, por momentos parecía que estaba escuchando a mi profesor de física y he de confesar que me fui a varios extraordinarios, de verdad, por más que ponía atención no entendía. Pasó algo así con el filme, tuve que analizarlo por horas y recordar que es ciencia ficción y habrá una enorme cantidad de datos, así como aspectos sobre la relatividad del tiempo, agujeros gusanos y negros, quintas dimensiones, planetas, robots y mucho más, esto es la parte sustancial del filme, lo que realmente es el eje es la relación entre los humanos, padres e hijos, la inteligencia y evolución del humano, el instinto de supervivencia, la convivencia entre unos y otros aunque no nos conozcamos (se vive en el mismo planeta, ¿o no?), las emociones, su filosofía, los sentimientos y entre ellos el de mayor importancia: el amor, un amor incondicional por los hijos o por los padres, que incluso llega a cambiar a egoísmo en algunas circunstancias pero como bien dice el personaje de Hathaway “El amor es algo que trasciende tiempo y espacio” y si es verdadero (de cualquier forma) es poderoso, y puede llegar a lograr algo hacia quienes lo reciben. Christopher Nolan es un titiritero en el manejo de las emociones, y combinado con los increíbles efectos visuales y la solemnidad así como soledad en el espacio, la montaña rusa está andando en ti. A la par, lo que sucede en la tierra también es importante, es un futuro apocalíptico, no hay fecha (estupenda decisión), nadie sabe cuándo vendrá o cómo llegará ese día, la tierra está condenada y la conmoción en las causas sociales que vivimos y los problemas que hay a nivel mundial tanto sociales como agónicos de nuestra Pachamama nos sitúa dentro de un tiempo que podría ser pronto. 

Otro de los aspectos a destacar son las actuaciones, McConaughey se está convirtiendo en uno de los máximos actores de su generación (ya había estado en comunión en estos tema en Contact de 1997) muestra sacrificio para luego sentir irritabilidad y posteriormente asumir el error/logro de su vida (y de todos); Anne Hathaway y Jessica Chastain son elementos importantes, pero algo debe de faltar en la línea narrativa de la cinta para que tengan el peso que se supone deben tener en el argumento, si bien no diría que están desperdiciadas, falta darles un momento detonante. Michael Caine (incondicional del director), Casey Affleck, Wes Bentley, Mackenzie Foy, David Oyelowo y la presencia de Matt Damon son de agradecer, destaca la breve aparición de Ellen Burstyn (The Exorcist, 1973), siempre es una delicia verla actuar. 

A nivel visual es una experiencia interesante, los viajes que hacen a través de los agujeros, y algunas tomas cinematográficamente bellas de la nave en el espacio, o los prospectos de planetas (la parte del primer planeta que visitan ¡wow!), son aspectos soberbios, al igual como la música, algo que Gravity volvió a dejar claro el año pasado es que en el espacio no hay sonido (en 2001 Space Odyssey también se ve esto), así que esos silencios durante situaciones catastróficas son aplaudibles, y la música de Hans Zimmer es increíble, sirve para sustituir los ruidos. Es uno de los mejores soundtracks del año.


Hay detalles como el robot “Tars”, poemas para darle mayor notoriedad a lo que se deja atrás, la escena final es desoladora; pero también hay detalles para mal como un reencuentro tan sobrio y frio o algunos errores claramente visibles. Todo habla de un Nolan que haga lo que haga se hará notar, y quizá no sea lo mejor en su filmografía, pero si es una hermosa experiencia por ver, de analizar, incluso cuestionar. Y si alguien despierta eso de su trabajo, la batalla está más que ganada.



Place Among the Stars


 

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