martes, 11 de noviembre de 2014

El Libro de la Vida



Cuando alguien es recordado nunca muere. Es la idea principal de nuestra celebración de Día de Muertos. Este 2 de Noviembre me levanté con la noticia que el padre de un amigo había fallecido. El señor era muy simpaticón y he pensado que la fecha de su despedida en la tierra fue un chistorete para decirles un “pa´que nunca se les olvide” y haya triple motivo que celebrar: la vida que fue, la vida de los que están y lo que dejo en otros. Por esto, no alcancé a visitar las tumbas de mis abuelos, pero no dejo de recordarlos, o amigos o a tíos que se han adelantado. Has leído esto y seguramente te ha pasado algo similar. El Libro de la Vida habla de ello.




Dirigida por Jorge R. Gutierrez (El Tigre: Las Aventuras de Manny Rivera) y producida por Guillermo del Toro, el filme cuenta las aventuras de Manolo, un torero enamorado de María, que ha de decidir entre su familia y su mayor pasión: la música. Antes de elegir qué camino tomar, se embarcará en un viaje que abarcará tres mundos fantásticos, deberá encararse a sus peores pesadillas y miedos. Como telón de fondo, nos situaran en México durante el trascurso de la conocida tradición del Día de los Muertos.



El filme, toca algunos estereotipos comunes sobre el pueblo Mexicano pero es admisible ya que la fecha en la que trasciende y lugar son durante la era de guerras en México y el target va hacia el público extranjero para inmiscuirlos a la tradición azteca, lo realmente sorprendente es el proceso para tocar de forma natural el tema y conjugarlo con la historia de amor, familia, sociedad, lealtad, bondad, pro-habitat, realidad e igualdad entre los hombres y mujeres, y no caer en lo mediocre. No es Historia como bien se dice al principio, sino es un relato digno de narrar. Al ver las redes sociales es interesante cómo ha tocado fondo la película en Estados Unidos, algunos niños y jóvenes se disfrazaron en Halloween de La Calaca, “¿Qué tienen los Mexicanos con la Muerte?” exclama un chaval dentro del filme, bueno, simplemente es cuestión de aceptar el destino. La animación tiene gran estilo, es preciosa y original, los protagonistas no aparentan seres de carne y hueso, son títeres, monitos tallados en madera, juguetes que toman vida mientras se relata una historia, posee un atractivo estilo visual, y el segmento de La Tierra de los Recordados (ojo metafórico: no de los muertos) es una maravilla en estilo, documentación e imaginación. 


Las voces han sido escogidas correctamente, en español, los maestros del doblaje como Humberto Vélez (quien era la voz de Homero en Los Simpson) acompañan a otros actores como Diego Luna (sorprende con su entonación musical), Ana de la Reguera, Kate del Castillo y Sandra Echeverría en su proceso por crecer artísticamente, y lo hacen bien (en inglés, también involucra voces de Zoe Saldaña, Ron Perlman y hasta Placido Domingo – quien se escucha en algunas partes en la versión Latinoamericana). El aspecto sonoro liderado por el maestro Gustavo Santaolalla es otro de los aciertos más entusiastas de esta película, su incursión refresca la cinta con folclor y dispone covers (divertidos) que deben escucharse una y otra vez, ser aplaudidos y emocionarse, ejemplo de ello son: “I Will Wait” de Mumford and Sons; “Creep” de Radiohead; “Can´t Help Falling in Love with You” de Elvis Presley; y destacan las creaciones “Si Puedes Perdonar”, “Te Amo y más” de Santaolalla o “Live Life” de Jesse y Joy.



Es una bella revelación del año, pero no tarda en ser removida de cartelera. Si se lo permiten puede llegar hasta competir en premios, ojala así sea, el filme tardó 14 años en levantarse, tiene pasión, talento, e inteligencia. Pero lejos de los premios, que se vea que el público está interesado en otras historias, en el mundo, en el arte en todas las expresiones. ¡Ah! Y ¿Usted sabía que México es el centro del universo?



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