jueves, 23 de octubre de 2014

Recordando Tiburón



Hace días mi madre estaba viendo la televisión y yo me encontraba de espaldas, no vi lo que veía en pantalla hasta que escuche la música característica “turu, turu, turuturu, turuturuturu…” inmediatamente volteé. Jaws o Tiburón puede ser la película más discriminatoria con respecto a los tiburones. Realmente, si uno averigua, se entera que mueren más personas por ataque de Orca que de tiburón y si llega a suceder es 1 de 100, éste tiene más miedo al hombre que el hombre al escualo, los medios son increíblemente injustos contra ellos, gracias a este filme en cierta medida. Pero ficción al fin y al cabo, ficción fenomenal. 


 Con todo y que tiene casi cuarenta años y fue dirigida por jovencísimo e inexperto Steven Spielberg, basada en la obra de Peter Benchley llamada Jaws, Tiburón no ha sido vista por muchos jóvenes menores de veinticinco años y alguno que otro mayor distraído. La trama transcurre en un pequeño pueblo costero del este de los Estados Unidos, un enorme tiburón blanco ataca a varias personas, por temor a que repercuta en el turismo el alcalde se niega a cerrar las playas (incompetencia gubernamental), hasta que el tiburón vuelve atacar, el terror se apodera de todos. Matt Hooper quien es biólogo marino, Quint, un pescador veterano y el sheriff del lugar, Martin Brody se unen para capturar al pez.

Quien escribe esto vive en puerto, Mazatlán es pacífico en cuanto a sus aguas se refiere. De vez en cuando una ballena o un delfín deciden perecer aquí o cientos de tortugas nacen Mazatlecas. Por años algunos hemos soñado ser aventureros o que la tranquilidad de las aguas cambie por unos cuantos días para sentir el miedo reclusorio proveniente de la naturaleza. Por fortuna, solo queda en sueños, sería fatal para la economía de la ciudad. Cabe destacar que, contrario a lo que se ve en la cinta, y aprovechando la oportunidad de acabar con el mito general: un portuario no va todos los fines de semana a la playa, de hecho, es muy raro cuando eso suceda. 


Para ello tenemos Tiburón, cuyo título correctamente traducido es Mandíbulas, este filme contiene todo el aire de los setentas, a solo cinco años del casi fin del hippismo, las últimas décadas antes de los inicios de la tecnología personal (sólo se ven unas cuantas radios). La película fue grabada en su totalidad en el pueblo pesquero Menemsha en la isla de Martha´s  Vineyard en Massachusetts un lugar atisbado de cultura colonial que vuelve más mágica la obra. Es decir, se está en un lugar apartado y antiguo, luchando contra un ser de la naturaleza. El hombre contra el animal y viceversa. La playa en la que se filmó es un hito en la historia cinematográfica hoy en día, y la escenografía que se maneja, incluida la inmersión a costa de la fotografía, guion y conversación de los actores en las escenas del barco provocan complejo paranoico. 

Roy Scheider forma parte de la memoria colectiva, él es el “boss”. Su preocupación se plasmó una y otra vez, no es el héroe que abre su pecho para salvar a la comunidad, es el héroe que decide serlo porque debe, las escenas de él con Lorraine Gary son tiernas, comprometidas y asombrosas (¡oh, en el libro no es del todo así!). Tiburón es en gran parte lo que es por todas las actuaciones. En los extras del DVD, platican que hay una escena cuando están a punto de embarcarse, Robert Shaw improvisó, la leyó en un obituario, no estaba en el guion pero él la añadió, le dio el toque perfecto para su personaje de pescador insensible, orgulloso e incluso, según se mira, un filibustero moderno o un Capitan Ahab dispuesto a todo.
La tecnología apenas estaba siendo desarrollada en su totalidad, lejos se veía lo que veinte años después Steven Spielberg creó en Jurassic Park, pero el tiburón mecánico funcionó en gran parte, bueno, no en el rodaje ya que tuvo gran cantidad de problemas, sino la idea que solo apareciera en ciertas escenas cumbres ayudó a fomentar misterio y miedo. Para muestra, la atracción de los Estudios Universal donde aparecía el tiburón seguía impactando hace un par de años.  




El theme de John Williams se volvió inmortal, y es recordado en otros filmes, series de tv o en la cultura popular. Se ha llegado a jugar con ese tono. El cartel de una mujer nadando y la gran criatura sumergida con sus mandíbulas abiertas listas para atacar es de los más parodiados y más reconocidos del arte pop vintachero. “We´re gonna need a bigger boat” es la frase cumbre cuando se ve Tiburón o se asemeja la realidad en otras situaciones. Documentales y celebraciones de aniversarios son hechos. Todo por ese filme que logró alejar al público de las playas, temer al tiburón, y brindar de camarería escenas tan preciosas que seguirán siendo una leyenda en el séptimo arte mundial. 






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