miércoles, 15 de octubre de 2014

La Dictadura Perfecta



Crítica publicada el día 15 de Octubre en el periódico El Sol de Mazatlán

El día de mañana llega esta película que ya has visto. Quizá no en la pantalla, pero si en la televisión, en tu vida. Y es que está presente la farsa tan descarada que si no se entiende, permíteme decirte entonces (si no la entiendes, reitero) no sabes de política, eres neófito, desinteresado y quizá hasta manipulable ante lo que pasa en la sociedad, en el gobierno, en el extranjero e incluso en la televisión. Luis Estrada vuelve al ataque, y de nuevo bajo el PRI. Aquel gobierno que quiso censurar a La Ley de Herodes (1999) cosa que generó más polémica y se volvió un éxito y es ya un clásico mexicano. Con Un Mundo Maravilloso (2007), tocó la fibras Panistas y con El Infierno (2010) desentraño a la sociedad, al Panismo, la corrupción y a la indignante guerra de carteles de narcotráfico que tuvo por mucho tiempo (aún) bajo llave y temblando a la población. Hoy vuelve para explicarte cómo se logra ser Presidente de México. 

Tras un error cometido por el presidente de la república, una televisora intenta desviar la atención de su error revelando un video que involucra crímenes del Gobernador Carmelo Vargas (Damian Alcazar). Posteriormente el gobernador decide negociar con la televisora para cambiar su imagen y convertirlo en una estrella política. 

No hace falta mucha explicación para dictaminar que es una parodia de lo que aconteció en las pasadas elecciones para llevar al Presidente Enrique Peña Nieto a donde se encuentra hoy en día. Upps, que diga, “la película se aproxima sospechosamente a la realidad”, no hay nombres, muy pocas marcas (Ojo a Celmex). Hay bullas de los políticos y de la sociedad: video escándalos, “el gober precioso”, deslices cometidos (“yo no soy la señora de la casa”, “hacen el trabajo que ni los negros quieren hacer”), la telenovela mediática que se volvió la desaparición de Paulette (cuando Peña era gobernador del Estado de México), narcotráfico, Televisa y sus telenovelas que paralizan y tienen el máximo rating (con Itatí Cantoral de antagonista, quien ya es parte de la cultura pop nacional), actrices e incluso comentarios mordaces sobre lo que es ese imperio (quitar a López-Dóriga por uno más joven, reporteros en Irak y más). Si sabes, leíste, estás dispuesto a reír del descarado, ser crítico ante lo que ya sabes, este filme te entretendrá. El grave problema es que México olvida, y en la sala que yo estaba pocos reían ante lo que tenían enfrente. Parece que solo es bueno quejarse y no reírse de lo que el mismo mexicano ha provocado, no le gusta que le digan que el problema que existe en México, como lo muestra la película, cada día, tarde y noche es consumir televisión y ser gobernada por ella (y no es solo en México, también en Estados Unidos pasa) gracias a que no leen, estudian o tienen una mentalidad floja, poco crítica y que por gran parte de los Mexicanos el país se encuentra sumido en él desfalco. Hablando de eso, Televisa coprodujo la cinta, cuando la vio, no le gustó lo que reflejó y quiso hacer todo lo posible por vetarla. Parece que los altos mandos no leen o entienden lo que firman, algo les pasó con Molotov en el 2007 cuando la televisora les pidió hacer una canción de futbol, presentaron una llamada “Quiero Ver Golazos”, no dedujeron el doble sentido hasta que salió al aire. Ahora, Televisa trató de evitar la distribución, y hubo un ligero bloqueo en el estreno programado para Marzo de este año. Pese a esto, llega a todos los cines (“si no hay mano negra”, dice el slogan) este 16 de Octubre, bajo una gran publicidad que incluye carteles de Carmelo Vargas en su alianza PRI, PAN Y PRD para el 2018- 2024, entrevistas, tweets y como burla: un reparto de Televisa deseoso de aparecer en cine y lo hacen, a como se ve, para atraer más gente, de distintos hábitos y clases.

  
 Las actuaciones están desfasadas, es decir, hay tonos distintos. Un excelente Damián Alcázar contra un Tony Dalton no es posible, uno es maestro en la actuación y el otro cree que por mostrarse frio logró el cometido. Pero hay que alabar a Alfonso Herrera que se esmeró (también tiene experiencia en ese mundo) como el productor de todo el drama televisivo, lo hace dignamente. Joaquín Cosío merece reconocimiento como el de la oposición (Panista, para quien no entienda el aire religioso). El resto del reparto esta pasable, nada más. Aunque Sergio Mayer como el Presidente, la verdad si le queda (ya me dará la razón sobre el por qué). 

Los aspectos técnicos están de lujo. Bien por todo, Durango (Priista) apoyó la realización. Se ha convertido en un apoyo soluble a la cinematografía (Guten Tag, Ramón también fue asistida por dicho estado), y aunque no le gustó el resultado final a la televisora más importante de México, muchos dan las gracias por el dinero que brindó, esto no hubiese sido del todo posible (y tan rápido) sin ellos, gran producción y excelente música. 


Faltó algo en su totalidad, como mostrar verdaderos periodistas que cuestionan los hechos, redes sociales instigadoras y acechantes, aunque hubiera requerido más tiempo y la duración es de dos horas y media, llega a ser tediosa en la última media. No es lo mejor de Luis Estrada, no se reinventa, solo muestra y se burla dentro de este filme que se puede volver un objeto de estudio dentro de diversas materias en universidades. A pesar de no ser lo mejor del director, es divertida, agría, mordaz. Una cruel broma de la realidad. El final es lo más desesperanzador que ha habido en años, desde el manejo titiritero de los altos mandos pero
¿Quiénes son los que mandan, entonces?, la breve insinuación en escena que ejemplifica lo que Karl Max nombró “el opio del pueblo” y el ultimo vaivén desconsolador de la ventana abierta de terceros, tan poco importante para unos, pero para millones es la vida. 

Comento lo que un Twittero me escribió hace días respecto al filme: “el mensaje va peladito y en la boca” toda la razón. Que quieran entender, es otra cosa. 


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