miércoles, 10 de septiembre de 2014

Lucy



Crítica publicada el día 3 de Septiembre en el periódico El Sol de Mazatlán.

La carrera de Luc Besson está llena tanto de versatilidad como de altibajos. El primer gran filme que recordamos del director francés es cuando descubrió a la muy pequeña Natalie Portman, dicho filme fue El Profesional (1994) donde aparece Jean Reno y Gary Oldman; luego realizó un filme de ciencia ficción llamado El Quinto Elemento (1997) con Bruce Willis y Milla Jovovich; lo que parecía una carrera en ascenso se vio estropeada en un filme llamado Juana de Arco (1999), se ausentó casi diez años en el área de dirección (regresó en el 2005), aunque no dejo de estar presente en producción o guion (él escribió la saga de El Transportador), con otros nuevos filmes trato de expandirse en otros géneros, con Lucy regresa haciendo bastante ruido en lo que sabe hacer mejor. 




Lucy (Scarlett Johansson) es una mujer envuelta involuntariamente en un asunto muy oscuro del que deberá salir utilizando a sus propios captores, y que acabará transformándose en una guerrera despiadada cuya evolución supera la lógica humana.

Los primeros veinte minutos de la cinta son geniales. Son puestos en la mesa los personajes y el tema, en una edición sorprendente la película inmiscuye al espectador en lo que parece un thriller donde la lógica es que será un filme de supervivencia o venganza. Esos minutos han sido los mejores ejecutados en una película en los últimos meses.  Posteriormente, la trama se vuelve enredosa, falta explicación en lo que han calificado de “mala ciencia”. Los increíbles primeros minutos presentados con buenos personajes  se ven olvidados ante un desplome de ellos. Y es que la idea es increíble, una droga que es manufacturada de una sustancia que genera la mujer en su embarazo es absorbida sin querer por Lucy (cuidadosamente elegido el nombre, ya verán por qué) y se convierte en una superhumano por así decirlo, capaz de utilizar su capacidad mental casi al 100% (hay un mito generalizado que solo usamos un 10% de nuestro cerebro, y a raíz de ello se cree que si llegamos a utilizarlo podríamos tener poderes sobrenaturales, por otra parte, la idea ha sido refutada y se dice que sí utilizamos gran parte de nuestro cerebro debido a estudios cerebrales, de evolución, metabólicos y más).  Se comenzó a comparar a Lucy con el manga japonés Elfen Lied, con la que tiene algunas similitudes, es muy probable que la idea este basada ligeramente en varios detalles: telequinesis, genética, nombre, instinto asesino y un poco más que se muestran en el manga, pero se le ha dado un desarrollo distinto en cuestión de personajes, y conclusión (un poco distinto). Basada o no, ya es algo que ha sido utilizado, incluso en otro comic, X- Men, con el personaje de Jean Grey.
  
 


La acción se encuentra y nos mantiene interesados, hay ciertos embrollos teóricos que no se expanden (y que resultan tontos, honestamente) y que son contratacados por acción bien conjugada en las escenas y en lo que se presenta, lo qué es Lucy y quienes están a su alrededor.  El filme pudo haber explorado las teorías, escenas, situaciones, poderes para generar una cultura pop alrededor de esta cinta, un fandom más allá de la mera recomendación, lamentablemente, no hubo una visión perpetua. Ahora bien, en la realidad se le atribuye al tiempo la importancia de la vida, lo cierto es que es parte esencial de la trama para justificar el por qué no hay mayor explicación: se va a contrareloj, dura una hora veinte minutos, en muchas ocasiones parece que faltará tiempo para contar todo, y otras, parece que la cinta resulta interminable. 

Las actuaciones están razonablemente bien, aunque Scarlett Johansson había hechizado con sus primeros minutos y perdió personalidad justo como lo hace Lucy, que es la idea, pero… algo no encaja, hasta Hal 9000 en 2001: Una Odisea del Espacio (1968) cautiva. Hay otros actores destacados como Morgan Freeman, cuyo personaje es quien da la teoría que es comprobada y “ayudada a evolucionar”, pero fuera de eso, después de un tiempo carece de importancia, al igual que otros. 



La producción es mediana, no es apoyada por un gran estudio, pero si cuenta con un respaldo de grades sponsors (Universal es quien adquirió el derecho de distribuirla), y también de Canal+ (de la empresa de telecomunicaciones Vivendi) una compañía que ha apoyado películas en Europa, Canadá y América Latina. Los efectos visuales y sonoros, la música, producción, locaciones son prueba de que se le invirtió al filme pues creían en él.

Es un filme de entretenimiento, no había mucho que esperar de él, aunque el tráiler prometía, y las críticas han estado a su favor (mixtas ahora que se ha expandido el interés por la cinta), no es mala, pero tampoco es el gran filme de ciencia ficción. Es una película para pasar el rato y recordar tiempo después en las pláticas y comentar: “¿te acuerdas de Lucy?”, “¡Como Lucy!”. Pero da gusto que Luc Besson ha regresado a esta clase de filmes que se le dan muy bien, más de estos por favor (algunos siguen esperando la continuación de El Profesional). 

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