jueves, 20 de marzo de 2014

300: El Origen de un Imperio



Siete años han pasado desde la película 300, aquel filme interesante y bastante entretenido basado en la novela gráfica de Frank Miller que habla sobre los espartanos. La cinta se posicionó en la cultura pop con la frase “This is Sparta!” (¡Esto es Esparta!), lanzó a la fama a Gerald Butler y encantó por sus visuales, así como por su trama tan entretenida (pero dudosa en realismo histórico). Ahora llega el turno a la segunda parte o más bien a su precuela, la cual tuvo varios impedimentos, principalmente que el director original, Zack Snyder dejara la dirección para irse tras Man of Steel (Superman: Hombre de Acero), fueron varios cambios de fechas de estreno y parecía que nunca vería luz, pero la espera terminó. 


La historia se ambienta en el año 490 a.c. unos diez años antes de la batalla de las Termópilas, en la batalla de Marathon, durante la primera invasión Persa a Grecia. Las tropas atenienses deben contrarrestar los ataques del imperio Persa, que al mando del rey Dario I, están ganando terreno. La gran contienda entre estos dos pueblos se está gestando. Los persas tienen un ejército multitudinario, en cambio los atenienses son solo un puñado de hombres, tendrán que solicitar ayuda a los espartanos.

En inminente que no vaya ser comparada con su predecesora. Ni en efectos, trama, actuaciones o personajes es superior (la sombra de muchos de ellos sigue opacando, Rey Leonidas, por ejemplo), sangre y violencia redundante, el discurso de guerra es vacío, y aunque 300 tenía ese mismo dialogo era más sobre honor y lealtad (en su momento se quejaron de su discurso beligerante), aquí sólo es lucha, el trasfondo queda en el aire, quizá sea una guerra eterna entre naciones y sólo se lucha por ello y para ello, quizá. 



Noam Murro es el director de este filme, su filmografía no asciende más que a unos episodios en series de HBO, esta es su gran obra. Pudo haber sido mejor llevada, pero es entretenida. En efectos es limitada a lo que 300 nos mostró e incluso le falta carisma en muchas ocasiones. La personalidad del rey Jerjes en menguada, y lo que anteriormente despertó rumores (si era homosexual, o por qué estaba personificado de esa forma) no siguió el misticismo y se convirtió en un elemento más. 

Lo verdaderamente interesante es el personaje de Artemisia, no es la Diosa griega, es una aliada que tuvo Jerjes (históricamente era mayor y con descendencia, aquí se muestra personificada por Eva Green), poderosa y experta en batallas, es el personaje que atrae miradas incluso más que Themistocles, quien es la  nueva atracción en batallas. Hay una escena entre ellos dos, que pudo ser mejor lograda, tratan de tener relaciones íntimas y es una batalla sobre quién tendrá el mando. Artemisia no es el único cambio, el rey Dario ni murió como se muestra, ni Jerjes subió al trono a tan temprana edad, hay cosas “transformadas” y otras son alegorías, como el baño de oro de Jerjes (clara idea a la fuerza de Jerjes, su poderío y a como se hacía llamar “Gran rey, rey de reyes, rey de naciones”).  



Sin más por delante, esta precuela pone en la mira a ciertos personajes y algunos contextos “históricos” o bien, importantes para la, seguramente, tercera parte (chequen la historia, resta una batalla). Sólo esperemos que sea mejor dirigida (que regrese Snyder, se le extraña) o de perdida con nuevos elementos superiores y no copiados. 300: El origen de un Imperio es un filme entretenido  para ir a ver en domingo.

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