miércoles, 14 de agosto de 2013

Wolverine: Inmortal



No hace mucho, pero ya unos años atrás, la saga de los X-MEN daría por concluida bajo la batuta de Brett  Ratner (Bryan Singer dejo la franquicia por la nefasta “Superman Returns”) sin embargo, la película no terminaba de forma agradable y faltaban muchas historias que contar, así que, se decidió que habría varios spin-off como el de Magneto y  Wolverine: la primera todavía no se realiza, la segunda se filmó y llamó “Wolverine Origins”  pero no gustó en absoluto y es que llegó bajo la fiebre  renovada de “The Dark Knight” y otros comics, dicho sea de paso, X-MEN inauguró esta generación tras varios intentos fallidos. Años después (y con otra película  estrenada y aplaudida, X-MEN: First Class), Wolverine vuelve, para dejar conclusa su parte sentimental y al parecer su protagonismo e iniciar de lleno con el filme que realmente importa: Days of the Future Past.


“Wolverine: Inmortal” lleva a Logan hasta Japón. En un mundo desconocido para él, se enfrentará a su peor enemigo en una lucha a vida o muerte que le cambiará para siempre. Vulnerable por primera vez y desafiando sus límites físicos y emocionales, no sólo se enfrentará al letal acero samurái, también se verá en una lucha interna contra su propia inmortalidad que le volverá más fuerte.

Hay que decir que el director para este filme era Darren Aronofsky (El Cisne Negro), cuyas películas no se conocen precisamente por sus tramas suaves, por eso se dice que dejó la dirección de este filme pues su visión era muy distinta a la de los productores (el memorándum oficial decía que debido a su divorcio con la actriz Rachel Weisz). El mando quedo a cargo de James Mangold (Inocencia Interrumpida; Walk the Line). 

 Por el marco de referencia que se tiene con la primera  parte del spin-off de Wolverine nadie tenía expectativas sobre este filme. De hecho, si se ve el tráiler parece la película bodrio del verano 2013, pero lejos de que no se sigue el comic en cuestión, la cinta tiene acción, entretenimiento y finiquita el protagonismo de Wolverine para dar pie a otras secuelas. Es ahí donde tiene mayor pesaje este filme. 

En lo que respecta a la historia, si bien es palomera, para los fanáticos del comic no representará más que una profanación a la idea original. Es frustrante ver a Jean Grey (Famke Janssen) relegada a lo que se puede decir  es un cameo, pero sobre todo como el amor platónico del comic que pasado un tiempo se relegó y en el mundo cinematográfico lo traen una y otra vez  (aunque esta Grey se mofa de Wolverine). En la tercera y última parte del filme la trama se vuelve simple y poco convincente, al villano principal le falta personalidad.  Es inconcebible que al tratar temas como la intolerancia, problemas “mutantes” (interraciales) no tome mejor postura esta película (como las anteriores). Wolverine funciona acompañado, pero en solitario no tiene el peso suficiente.  


Hugh Jackman vuelve exacto al papel que lo catapultó, lo hace bien,  pero esperemos que en las próximas la exigencia sea mayor y no tenga todo medido como se nota que lo tiene, la otra actriz a destacar es Rila Fukushima como Yukio (aquí transformada en mutante), Rila tiene carisma y personifica bien y diferente al personaje del comic. 

En escenarios, actores e incluso en efectos especiales decentes,  el filme cumple como una opción de verano pasando sin pena ni gloria, salvo por la escena final después de créditos, eso sí, eso lo esperamos con ansias.

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