miércoles, 10 de octubre de 2012

Melancolía

Crítica publicada el día 3 de Octubre del 2012 en el periódico El Sol de Mazatlán 


Hace más de un año que se estreno Melancolía en el festival de Cannes, película dirigida por Lars Von Trier. Allí ganó el premio a mejor actriz (Kirsten Dunst); y su director fue expulsado del festival de por vida asignándole el mote de “persona non grata” debido a supuestos comentarios  antisemitas y a favor de Adolf Hitler (en Youtube se puede ver el video, y se aprecia que es una broma). Ahora, nos llega finalmente a pantalla esta obra que fue concebida mientras Von Trier  asistía al psicólogo para curarse de la depresión.

Justine (Kirsten Dunst) y Michael (Alexander Skarsgard) dan una suntuosa fiesta para celebrar su boda en casa de la hermana de la novia, Claire (Charlotte Gainsbourg) y de su marido (Kiefer Sutherland). Mientras tanto, el planeta Melancolía avanza hacia la tierra…



El director tiene una obsesión con ciertos temas (mujeres crueles, el deterioro del hombre y el fin del mundo) y su interpretación es casi siempre negativa hacia estos. En Melancolía, muestra su depresión en la metáfora del fin del mundo: Los pecados, virtudes, esperanza, tristeza que vemos en varios personajes  cuyas vidas dejaran de existir. 

No hay más personajes que los mostrados en la primera parte, incluso algunos dejan de aparecer. Sabemos que por ende la tierra se destruirá, no es un filme de acción para tratar de sobrevivir o hacer un “arca de Noe”, sino, un ensayo de vidas no perfectas que saben que están a punto de perecer.  La metáfora del planeta que danza alrededor de la tierra, que se vislumbra cerca  como un espectáculo de agonía para luego alejarse y retornar como la fabula que todos conocemos, lo que sucederá en nuestras vidas en algún momento: la muerte (el fin del mundo, incluso en otros sentidos que tienen que ver con escenarios mentales o de desprendimiento).  

La película está dividida en dos partes: la historia de la hermana que esta por casarse y, la de su otra hermana.  Las dos historias van de la mano y nunca pierde desenvolvimiento. Quizá hay un bache en “Justine”  pero se remienda  en la parte nombrada “Claire”, la tristeza y desilusión de una  se yuxtapone a la de Claire que es esperanza y lucha (por su hijo más que nada) pero al final nada se puede hacer (es como la vida diaria, el trabajo, la sociedad que consume y puede ser más fuerte que uno).


Es bien, una película depresiva, Lars Von Trier no planea mover fibras románticas ni moralistas, sino de hundimiento, pues quiere que estemos con él y comprendamos lo que vivió en su momento sombrío.  El director necesita atención. Y si bien,  no logra  tal acongojo como en “Antichrist”, “Dogville” o “Dancer in the Dark”; sí muestra un desarrollo en diálogos y ambientación mayor a sus obras anteriores. En el problema del personaje, el director se las arregla perfectamente cual director de orquesta, moviendo la batuta de un lado a otro.
Aunque fue Dunst la que ganó el premio de Cannes (y otros más), también Gainsbourg  acapara la atención con sus formas y sutileza, la actriz viene siendo la musa de Lars Von Trier desde su película pasada y la próxima protagonista de su siguiente filme. No es, sin embargo la que acopia las miradas de la prensa, mas es la más solvente y la que entiende mejor al director en lo que busca; no es  valerse de miradas tristes, sino de esencia.  Por otra parte, lo interesante de Dunst es que pocas veces la hemos visto en obras cinematográficas de este tipo (“Crazy/Beautiful” se rescata por ella), siempre encerrada en la monotonía Hollywoodense, se aplaude cuando pone entrega en otros filmes que le exigen mayor esfuerzo.  Sin duda el enemigo del director son las mujeres, pero también su más grande fortaleza cinematográfica.



En cuestión fotografía (Manuel Alberto Claro) el tono azul predomina en la obra, la más clara percepción de tristeza, alejamiento y vacio de algunos personajes. Hay escenas en Super slowmotion (ya usados por el director en  “Antichrist”, pero mejor logrados en Melancolía) que se intensifican gracias a la música clásica que inunda la pantalla (Von Trier no había usado tanta música en una película desde “Dancer in the Dark”)
Vale la pena ver las últimas obras del director por su oda a los sentimientos humanos como la  depresión y  tristeza a la par de cierta deshumanización; si se está estudiando psicología o psiquiatría, es un filme de ley para observar el comportamiento humano. Por otra parte, del punto de vista cinematógrafo será un filme que si no se va mentalizado para ver algo distinto a lo común en la cartelera no se podrá disfrutar (entender sí, no es tan complicado como parece). 


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