jueves, 3 de mayo de 2012

Tan fuerte y tan cerca


Crítica publicada el día 25 de Abril en el periódico El Sol de Mazatlán 

Algo debe de estar pasando con los ejecutivos de las grandes empresas cinematográficas, así como en la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas (quienes entregan el Oscar) y sobre todo, los escritores y guionistas deben de estar pasando por un periodo duro para concebir ideas. Con menos presupuesto y en otros tiempos, Tan fuerte y tan cerca hubiera sido una buena película, pero a causa de los problemas y evolución social que hemos presenciado (de los que hacen mención en el filme) nos causa nulo pragmatismo. Vamos, la cinta es cursi y tediosa de principio a fin.

Basada en la novela de Jonathan Safran Foer, la cinta trata sobre Oskar Schell, un niño precoz de once años, es inventor, diseñador de joyas, astrofísico y pacifista. Tras la muerte de su padre en los atentados del 11 de septiembre de 2001, Oskar encuentra un misterioso sobre con una llave y se lanza a la búsqueda de la cerradura que esa llave puede abrir.


En primer lugar, no la vi en el cine, una semana antes de que llegara a los complejos mazatlecos ya se podía rentar en videoclubes, así que me adelante. En segundo lugar ¿Qué es esto? ¿Por qué una cinta de esta manifactura logró colarse (junto con Caballo de Guerra) a la categoría de mejor película en los Oscar, habiendo mejores (Damas en Guerra, La Chica del Dragón Tatuado  o las rechazadas como Drive, We Need to Talk About Kevin)? Pocos fueron los festivales que la nominaron y obtuvo alrededor de cinco premios internacionales (en realidad los galardones no importan). La respuesta a la segunda cuestión es que toca la fibra sensible de los ataques terroristas de Septiembre del año 2001.

Dejando de lado lo anterior, dos son las únicas solvencias que veo en el filme: el niño (Thomas Horn, estupendo), el cual es increíblemente molesto, pero ese detalle  forma parte de la personalidad obsesiva del personaje; el otro punto es el adulto que no habla, a quien le denominan, el inquilino (Max von Sydow, nominado al Oscar por su interpretación). Cuando los dos se juntan en la trama, se marca una dirección diferente en el filme (aunque predecible), rompe con el letargo al que estábamos sumergidos. Esos dos personajes se enriquecen por la mutua compañía (y nosotros damos un respiro en la sala).


Fuera de eso, los aspectos técnicos son satisfactorios, más no sorprendentes. Los típicos actores y clichés americanos (para forjar el patriotismo) interpretando a los “grandiosos padres de familia” son Tom Hanks y Sandra Bullock (no me creo el cuento de la pareja enamorada y progenitores  ejemplares del irritante niño) no lucen como en otras películas, y la historia es por demás repetitiva, quizá lo único interesante es la fabula de “cada uno tiene una historia que contar” que concluye con la serie de fotografías que Oskar obtiene de esas personas a quienes visita para encontrar lo que busca.  

La cinta, ni siquiera al público Estadounidense le causó sentimiento. Paso desapercibida. Y después de la nominación, aun más; los intentos de publicidad mediática no funcionaron con este filme.

¿Película familiar? No lo creo, estar sentado por dos horas y ver a un niño malcriado y prepotente renegar de su vida y familia (eso sí, con buena actuación de su parte). Creo que no es lo más adecuado. Mejor espere a que llegue a cartelera nuevos filmes o de plano, rente otra cosa, hay mejores historias. 


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