miércoles, 21 de marzo de 2012

La Invención de Hugo


Crítica publicada en el periódico El Sol de Mazatlán el día 13 de Marzo del 2012
 
Cuando vi las primeras secuencias de este filme, supe que Mazatlán es de las ciudades “rechazadas”. De todos los cines del puerto,  en ninguno llego una sola copia subtitulada y en 3D, ¿Cuál es la importancia de esto? Pues que  la primera película de Martin Scorsese para toda la familia fue pensada y concebida para ser vista en dicho formato, se filmo de esa forma, con la idea de hacer una analogía y oda sobra la cinematografía mundial y los avances del cine de 1895 a la fecha. 



Hugo Cabret  (Asa Butterfield) es un huérfano que vive en la estación de trenes de París- Montparnasse, para sobrevivir roba comida de los puestos de la estación y arregla los relojes del lugar. Su padre le heredo un particular objeto, el cual necesita de una llave para poder “abrirlo”. Mientras trata de escapar de un guardia, se topa con una niña (Chloë Grace Moretz ) que cambiara su destino para siempre. 

Basado en el nada convencional libro de Brian Selznick (para entender,  se tiene que ver las imágenes y leer conforme se avanza), el discurso del filme combina y entrelaza varios elementos, por un lado el homenaje que se hace a uno de los maestros  y pioneros en la plasmación de sueños a través del cinematógrafo, George Meliés (Viaje a la Luna) personificado por Ben Kingsley (Gandhi), un ilusionista e inventor que ve hechos sus sueños realidad al contemplar la proyección (por los hermanos Lumiere) de un tren a toda velocidad. El soñador encontró una forma de que sus ideas e imaginaciones se vuelvan realidad. De esta forma, se continúa con el mensaje de seguir los sueños (con todo y dificultades); en el camino, no sabes con quién te encontrarás, ni quién te pueda ayudar o acompañar. Esta parte pertenece a Hugo Cabret, quién desde temprana edad entiende que cada uno se encuentra en el mundo por alguna razón, que todos tienen su propósito y como equidad,  nos encontramos en la sala, siendo entretenidos y maravillados por una película filmada por el cineasta de forma soberbia, una encantadora  proyección de lo que fue el cine y de lo que ahora es.


Es así como Scorsese  nos presenta la modernidad en pantalla, lastimosamente no en 3D. No se podrá apreciar lo que tanto hablan los críticos cuando dicen que esta es otra forma de ver cine. Afortunadamente la película se vale por sí misma y es otro paradigma del séptimo arte: si tienes una excelente historia lo demás sale sobrando (por así decirlo).  El director de Taxi Driver, Toro Salvaje, entre otras,  muestra una faceta nunca antes vista en él, dejó de lado la violencia y contextos históricos para adentrarse a su niño interior, a otro él que no conocíamos pues nos acostumbro a otro tipo de cine; Scorsese es un gran director, pero sin duda con Hugo pasa a otros estándares. Quienes no lo querían, tendrán que retroceder en sus juicios (tendremos, me apunto). 

 Robert Richardson esteriliza  la trama con su buen ojo en la fotografía, no es fácil imprimir magia, efectos especiales y contar historias al mismo tiempo, Richardson lo logra. 


Sacha Baron Cohen, como el inspector de la estación te hace rabiar, pero a la vez roba el corazón con su interpretación, sin duda el mejor personaje que se construyo  y obtuvo desarrollo en la cinta, aunque no se escatima la hazaña de los otros actores. No puedo hablar mucho de este punto pues al verla doblada no destramas bien las personalidades originales. Aunque debo admitir que el doblaje era muy bueno (mientras no se doblen gritos como en otros casos, ya es un buen avance).

La cinta ganó cinco premios de la academia de ciencias y artes cinematográficas de Estados Unidos y ha sido ganadora de otros a nivel mundial. Entre los cinco premios esta el Oscar por mejores  efectos visuales, de los cuales recomiendo que  ponga atención a la parte de un descarrilamiento de tren (averigüen sobre este accidente histórico).  Volviendo a la fotografía, en una escena cuando la toma sigue a Hugo mientras corre, la profundidad absorbe. Me hubiera fascinado experimentar lo que nuestros antepasados sintieron al ver un tren dirigirse hacia ellos, la tercera dimensión lo hubiera mostrado (me voy a lamentar el resto de mi existencia). 

El filme te vuelve niño y a los niños les encantará ser ellos niños. Una cinta bellísima en todas sus proporciones, por donde la veamos. Lástima que por el formato en el que está grabado creo que tardara en volverse un clásico… pensándolo mejor, la respuesta para ello es simple, no importa cómo la veas, el truco es que te haga sentir, que tenga un efecto en ti, y lo hace. 


No hay comentarios: