jueves, 1 de marzo de 2012

Adhuc Tempus


Hace días me encontré el la disyuntiva, de nuevo, de qué hacer con mi vida/de mi vida. Realmente estoy haciendo lo que me gusta, lástima que no hay dinero; pero llegue a la conclusión de que al menos, cuando se me pregunte, diré: Yo hice lo que quería o gran parte de ella. Afortunadamente, a diferencia de otras personas, yo si sé lo qué quiero. Adhuc Tempus.  

Aquí les dejo algo que me llego por correo, y quiero compartirlo. 

Cinco remordimientos de los agonizantes - por Bonnie Ware
Por muchos años trabajé en el área de cuidados paliativos. Mis
pacientes eran aquellos que eran enviados a casa para morir allí.
Compartimos algunos momentos increíblemente especiales. Estuve con
ellos los últimos tres a doce semanas de sus vidas. La gente crece un
montón cuando se enfrentan con su propia mortalidad. Aprendí a no
subestimar jamás la capacidad de crecimiento de los demás. Algunos
cambios eran fenomenales. Cada uno de ellos experimentaban negación,
temor, enojo, remordimientos, mas negación y finalmente aceptación.
Sin embargo todos los paciente encontraban su paz antes de partir
¡todos! Cuando se les preguntaba si tenían algún remordimiento o si
hubieran hecho algo de manera diferente, surgían los mismos temas una
y otra vez. Aquí están los cinco remordimientos más comunes.

1. Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida verdadera conmigo

mismo, no la vida que otros esperaban que yo viviera.

Este era el más común de los remordimientos. Cuando la gente comprende

que su vida está terminando y miran atrás con claridad, es fácil ver
cuántos sueños no han sido cumplidos. La mayor parte de la gente no
había honrado ni siquiera la mitad de sus sueños y tenía que morir
sabiendo que ello se había debido a las elecciones que ellos hicieron
y a las que no tomaron. Es muy importante intentar y honrar al menos
algunos de los sueños que surgen en el camino. Desde el momento en que
pierdes tu salud, ya es demasiado tarde. La salud trae una libertad
que pocos comprenden hasta que ya no la tienen.

2.      Desearía no haber trabajado tanto.


Esto lo dicen todos los pacientes masculinos que cuidé. Se perdieron

la juventud de sus hijos y la compañía de sus parejas. Las mujeres
también tienen este remordimiento. Pero como la mayoría pertenecía a
la generación más vieja, muchas de las pacientes no habían sido
proveedoras del pan en sus hogares. Todos los hombres que cuidé
lamentaban haber pasado tanto de sus vidas ganándose la vida. Si
hubieran simplificado su estilo de vida y hubieran hecho elecciones
conscientes en la vida, podría haber sido posible no necesitar tanto
ingreso como lo creían necesario. Y al crear más espacio en sus vidas,
hubieran sido más felices y hubieran estado más abiertos a nuevas
oportunidades, que hubieran sido mejores para su nuevo estilo de vida.

3.      Desearía haber tenido el coraje de expresar mis sentimientos


Muchas personas reprimieron sus sentimientos para mantener la paz con

otros. Muchas enfermedades surgieron como resultado de su amargura y
resentimiento. Como resultado, llevaron una existencia mediocre y
nunca se convirtieron en aquello  que eran verdaderamente capaces de
ser. No podemos controlar las reacciones de los otros. Sin embargo,
aunque la gente puede inicialmente reaccionar cuando tu cambias la
forma en que te comportas, si hablas honestamente, al final eso eleva
la relación a un nivel totalmente nuevo y más saludable. Ya sea que
ocurra eso o que abandones una relación insalubre de tu vida, en
cualquiera de los dos casos tu ganas.

4.      Desearía haber estado más en contacto con mis amigos


A menudo ellos no habían comprendido verdaderamente todos los

beneficios que proporcionan los viejos amigos hasta que están en sus
últimas semanas de vida y ya no era posible dar marcha atrás. Muchos
se habían recortado tanto en sus propias vidas que habían dejado de
lado el oro de los viejos amigos. Habían muchos remordimientos muy
profundos sobre no haber dado a los viejos amigos el tiempo y esfuerzo
que ellos merecían.  Cuando estaban muriendo todos extrañaban a sus
amigos.
Es muy común en todos los que llevan un estilo de vida muy ocupado, ir
dejando de lado a los amigos. Pero cuando te enfrentas a una muerte
que se te acerca, los detalles de la vida física se van desvaneciendo.
La gente desea tener sus asuntos financieros en orden si es posible.
Pero no es el dinero o el status  lo que tiene verdadera importancia
para ellos. Ellos desean tener las cosas en orden mas por beneficio de
los que aman. Pero generalmente ellos están demasiado enfermos y
preocupados como para poder ocuparse de estas tareas. Al final todo se
resumen en el amor y las relaciones. Es todo lo que queda en las
últimas semanas, el amor y las relaciones.

5.      Desearía haberme permitido a mí mismo ser más feliz


Esto es un remordimiento sorprendentemente común. Muchos no comprenden

hasta el final que la felicidad es una elección.
Ellos habían permanecido atrapados en los viejos patrones y hábitos.
El así llamado “confort” había inundado sus emociones así como la
psicología de sus vidas. El miedo al cambio los hacía presumir ante
los otros y ante sí mismos, de que estaban contentos. Cuando en lo
profundo dentro de ellos estaba el deseo de reír con ganas y poner un
poco de zoncera en sus vidas nuevamente.
Cuando estás en tu lecho de muerte, lo que otros piensen de ti esta a
una larga distancia de tu mente. Cuan maravilloso seria dejarse ir y
sonreír nuevamente, sin pretensiones ni exigencias,  antes de morir!

La vida es una elección. Es TU VIDA. Elige conscientemente, elige

sabiamente, elige honestamente, elige desde tu corazón, elige la
felicidad. Aún tienes tiempo.

No hay comentarios: