miércoles, 15 de febrero de 2012

La Piel que Hábito


Crítica publicada el día 8 de Febrero en el periódico El Sol de Mazatlán. 

El cineasta español, Pedro Almodóvar,  tiene historias bastantes particulares y a la vez muy sencillas en su hacer cinematográfico, y aunque no he visto toda su filmografía, puedo citar algunas como, Hable con Ella o Volver, las cuales son diferentes en temática, pero iguales en elementos: Mujeres  protagonistas, antagonistas y secundarias, cuyas vidas profesionales y personales es el ingrediente principal del trama. Esta vez, en La Piel que Habito, el proceso para buscar a esa protagonista es algo singular, un ser es transformado en otro ser, con otro sexo, una cambio un tanto interior, no del todo mental, pero algo hay de eso. La historia está basada en el libro de Thierry Jounquet, Tarántula. 



Desde la muerte de su mujer, el cirujano plástico, Robert Ledgard, se interesa por la creación de una nueva piel, resistente a casi todo. Doce años después consigue cultivarla gracias a los avances en terapia celular. Para ello necesita a un conejillo de indias para lograr hacer la transgénesis. 

Es sin duda, el desarrollo de la historia lo que cautiva o desagrada de acuerdo a lo que usted sienta cuando encuentre explicación a lo que vemos al principio, pues hay varios saltos en la cinta, un buen manejo de los tiempos. Hay un largo análisis que hacer ante el hecho que comenzó como una venganza y a la par, está se volvió contra el planificador; de la venganza no se saca nada bueno, la idea de ojo por ojo, diente por diente está presente, ambos protagonistas aceptan la consecuencias de sus actos, las abrazan y se enamoran de ellas pero dentro de uno de ellos, la venganza no es disculpa ni perdón, es realmente una vendetta. 

 La alegoría del creador y creado, algo como Frankenstein o recientemente Splice, se encuentra plasmado en la cinta, no se ustedes, pero la imagen paternal/maternal me hace pensar que eso de la creación es algo, se podría decir, de respeto y no pasar la barrera de lo establecido. La Piel que Habito va mas allá, como un homenaje a los aspectos de las cintas arriba citadas, entrevemos lo que puede venir en el desarrollo familiar y social, y vemos la adaptabilidad del ser humano (metafóricamente ante una nueva piel, resistente a casi todo) y la sustitución de las cosas, de las personas.  

Es quizá, que hubiera preferido que se centrara en una venganza más que en la adaptación del entorno, pero eso es a titulo personal, por su parte los detalles como espiar a la creación, vestidos destrozados para luego  ser usados posteriormente, metáforas sobre un nuevo comienzo (esposo- nueva amante/esposa) hacen que la cinta logré su cometido: inquietar, sorprender y explorar. Sin embargo, existen algunas partes donde se cae en el melodrama simple (insinuación sobre el personaje del Tigre y la relación con la esposa de Robert). 

La cinta goza de buenas actuaciones, ver a Antonio Banderas en estos papeles hacen que su vida Hollywoodense se nos olvide (en especial: Miniespías), Marisa Paredes cumple, es sin embargo Elena Anaya quien, aunque no hace una actuación espectacular, inunda la pantalla con su belleza y hace suyo un personaje que también debió de explorarse en su contraparte con el actor Jan Cornet, los dos jóvenes lo hacen bien. Todas las actuaciones están al parejo. 



Alberto Iglesias, es un maestro musical, no se necesita decir más, su juego de violines hacen recordar al misterio de las películas de Alfred Hitchcock, atenúa bastante  las cuerdas, provocando un escalofrió de pies a cabeza (recomendación de algunos temas: Los vestidos Desgarrados y Una Patada en los Huevos). 

Almodóvar lo hace de nuevo, llega con una historia que a muchos no les será fácil digerir. Un thriller de misterio  y melodrama, el director dice que en su filmografía no hay nada de eso: pero Átame o incluso Hable con ella se pueden digerir de esa forma, creo que Almodóvar hace su propio genero o de plano mezcla todos sin importarle lo que se dirá, incitación sexual o no, problemas de personalidad o no, el cine un tanto surrealista o más bien dadaísta es la explicación a lo que el manchego hace, y lo hace muy bien.   

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