viernes, 15 de julio de 2011

Harry Potter: El niño que vivió

Artículo publicado miércoles 13 de julio en el periódico Sol de Mazatlán.

La primera vez que tuve contacto con Harry Potter fue precisamente con el primer libro, fiel a mi generación, les puedo decir que yo no leía nada, absolutamente nada, recién había pasado a secundaria y, por obligación, leía lo que me pedían en la escuela. Fue a una ida a Culiacán, cuando una tía le prestó el primer libro a mi hermano, con el fin de que leyera  algo en el camino, cosa que no hizo. Al llegar a casa, el libro lo dejo en la mesa, cuando lo vi, me llamo la atención la imagen: Un niño en una escoba, volando (en realidad esta como cayéndose), en una noche estrellada y un unicornio en la parte de atrás y un perro de tres cabezas adentro de un castillo. El autor era “un tal” J.K Rowling. Leí el primer párrafo, proseguí con el segundo, en quince minutos  termine el primer capítulo. El daño o beneficio, según lo vean, estaba hecho; me había enganchado con los personajes.
El primer capítulo es uno de los mejores capítulos  que he leído. Es increíble como la autora mezcla fantasía y realidad. Ese primer capítulo, es el inicio de todo, o te enamorabas de la historia o perecías. Yo, me enamore.  Busque los otros libros, y luego di, sin querer con el primer tráiler de la película, cinco meses antes de su estreno.
Digo beneficio, pues ahora me he convertido en una ferviente lectora, leo un promedio de ocho o nueve  libros  al año (y es poco), el daño es para la economía familiar, pues el fanatismo Potteriano, acarreaba la compra de libros en inglés y español, revistas, DVD´s, comprar boletos con anticipación de una saga de la que mañana se estrena, la última película. 



Cuando vi el primer tráiler de la película de Harry Potter y la Piedra Filosofal me emocione; cuando vi el ultimo tráiler de la última película sentí un hoyo en el estomago, ¿realmente paso tan rápido el tiempo?;  cuando fui a ver la primera película, ¿me creerán que no había gente en la sala? Eran como las ocho de la noche, viernes  y había, a lo máximo, 15 personas; el día de mañana, jueves, los complejos estarán abarrotados desde las seis de la tarde.
La saga de Harry Potter ha pasado a la historia, tanto en la literatura como en el mundo cinematográfico, seguramente dentro de veinte años seremos testigos de algún reboot, pero a nosotros, nos toco ver el inicio. Cuando salió el último libro, no resentimos mucho el final, aun quedaban 3 películas, aun quedaban  4 años más.
Las películas de esta saga fantástica se pueden calificar en buenas, malas, excelentes y pésimas. 8 películas, 4 directores, y un sinfín de actores británicos (y es que, se llegó a pensar que, si algún actor británico de gran categoría  no formaba parte de esa franquicia, evidentemente algo andaba mal con ese histrión, habladurías, claro esta). Si bien, a veces quedábamos decepcionados de que se omitieran cosas del libro, también era sorprendente (esa es la palabra) como los diseñadores lograban plasmar algún accesorio, o los directores de arte, buscar locaciones que solo imaginábamos y que ahora, en un paseo a Inglaterra podemos visitar. 



La primera, Harry Potter y la Piedra Filosofal dirigida por Chris Columbus, fue el inicio del mundo mágico, los que eran ajenos al libro se familiarizaron con palabras como muggle (que ya forma parte de la cultura popular), Wingardium Leviosa, Accio, Aquel-que-no-debe-ser-nombrado, entre muchas otras cosas. Contrario al libro, Harry Potter y La Cámara de los Secretos, fue una de las películas malogradas, no supieron transmitir la narrativa del libro a la pantalla; en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, optaron por un director con esencia fantástica y que supiera dirigir  adolescentes, fue una sorpresa y orgullo nacional que escogieran a Alfonso Cuarón, el resultado es que, expertos  dicen que ha sido la mejor película de la saga (y no porque peque de chovinismo) sino porque, se supo trasladar la narrativa literaria al filme, la esencia mágica pero dándole un toque de realismo, los personajes maduraban. Para la cuarta parte, Harry Potter y el Cáliz de Fuego, se contrató al británico Mike Newell (y sigo sin entender el por qué), con un humor y ambiente más británico, uno de los libros más largos e importantes de la saga, fracaso en su transición a la pantalla, la película se volvió tediosa, y el encanto se perdió. Aunque, en dicha entrega, presenciamos momentos importantes como la aparición de Voldemort (Ralph Fiennes).   El encargado de dirigir las últimas películas, fue el también director británico (y casi debutante)  David Yates; Harry Potter y la Orden del Fénix, fue mas ágil, vimos evoluciones de personajes, nuevo personajes como la inigualable Bellatrix, interpretada gloriosamente por Helena Broham- Carter; Harry Potter y el Príncipe Mestizo, era esa película que tenía que estar antes del final, es decir, la explicación para varias cosas, por último, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte parte 1, fue un cambio a lo que nos mostraban, un cine más contemplativo (con una excelente fotografía del portugués Eduardo Serra), necesario para mostrar la búsqueda y sufrimiento de los personajes principales, las opiniones  se dividieron. 

Mañana se estrena la ultima parte, ya no habrá más (según dicen)  ya no habrá años de espera, los actores que sentíamos nuestros se desprenden, crecimos junto con ellos, nosotros mismos concluimos una etapa de nuestra vida.  Sea cual sea el destino de los actores, o si habrá otras películas (sería buena opción el pequeño libro de Los Cuentos de Beedle el Bardo), decimos adiós a Harry Potter, gracias por esas lecturas nocturnas, gracias por introducirnos al mágico mundo de las letras,  gracias por esos amigos que hicimos al coincidir y hablar de Harry Potter, gracias por “ese viaje mas allá de la imaginación”. Mañana, todos estaremos reunidos por última vez en una sala cinematográfica, para ver “al niño que vivió”. 

1 comentario:

Roberto (Don Chonte) dijo...

y pensar que en un inicio Warner pensaba hacer una adaptación gringa con Steven Spielberg... Estas películas definieron una década donde la magia era un escape de la cruda globalización, de las crisis y los conflictos de interés político... Un mundo apático respondió ante un mundo que transpiraba una esperanza fantástica... :)