domingo, 10 de abril de 2011

Ensayo Las Pérdidas

En febrero entre a un curso de redacción en línea (del cual me arrepentí porque ni tenía ganas de escribir, aunque escribía bastante, y ni vi novedad en el curso, ya sabía todo lo que me explicaban, lo único es que el profesor me alentaba a escribir.) Este fue mi trabajo final, un ensayo llamado Las pérdidas.  

El escritor japonés Haruki Murakami dice: "Whatever it is you're seeking won't come in the form you're expecting” (Lo que sea que estés buscando no vendrá en la forma que esperas).  En la vida, la vida, nos tiene demasiadas jugadas; no todo sale como se espera, suena un cliché mas, ¿Qué caso tiene recordarlo? Pero se tiene que recordar, en caso que lo olvidemos, porque hoy lo sabemos pero mañana lo olvidamos, nos engolosinamos con lo novedoso, y ese novedoso lo pensamos en el futuro próximo, el lejano es lejano, hay un futuro próximo, pero ¿y el presente?  Debemos de tener en mente que el hoy nunca es para siempre. Por eso se pide que “se viva siempre el hoy como si fuera el ultimo día”, la anterior es una cita que a mí me molestaba mucho (no pregunten por qué, ni yo lo sé), pero es cierta, un cliché mas “yes, but it works” (si pero funciona) dicen,  pasamos  gran parte del tiempo anhelando lo que será mañana, esperamos que lo importante de nuestras vidas no haya pasado, esperando otra cosa. 
Nos encanta volver sobre nuestros pasos para recordar el hoy que es ayer, y usamos el Pretérito Pluscuamperfecto del modo subjuntivo, el hubiera, para arrepentirnos de lo que hicimos o no hicimos.  Si hubiera callado… si hubiera hablado… si hubiera sabido… si hubiera sonreído:

Si hubiera sonreído a mi tío el ultimo día que lo vi.
Si hubiera amado más en ese tiempo, sin pensar en el día siguiente.

Si las horas no avanzaran no tendríamos  el tiempo perdido  que tenemos, el tiempo que en algún momento  volvemos a recuperar y pensamos lo que hubiéramos hecho en ese tiempo. Pero sin ese tiempo que se perdió, no se  fuera  sabio y fuerte como se es ahora. Si se vuelve a presentar ese mismo tiempo, porque a veces la vida premia, sorprende, agobia, si llegase uno parecido, se sabe cómo responder y si algún día se ve a otra persona perder el tiempo, se le aconseja de qué forma no perderlo.

Las pérdidas son devastadoras, te estremecen, te deprimen incluso te jalan consigo, te pierdes, llegas a un momento que vives solo por vivir, solo porque tienes que hacerlo. Las pérdidas son físicas; son de varios tipos; son de diversos materiales, algunos visibles y otros invisibles; algunas más llevaderas, otras que te destrozan la razón.
Existen varias, la pérdida de tiempo, la pérdida del cabello, la pérdida de la conciencia, la pérdida de un amigo (falleció, se alejo o producto de alguna pelea). Hace que te sientas perdida/o.
Se pueden clasificar en grupos: Las comunes, las difíciles, dolorosas, materiales.

Las pérdidas materiales, las de una casa, carro, se sobrellevan, cuestan, si, bastante; el esfuerzo es lo que te pesa, el esfuerzo de haber ganado el dinero para tener ese premio. Pero el tiempo se lo iba a llevar algún día o,  a ti. Se recuperara de cualquier modo, de cualquier forma.  La pérdida de amistades por el paso del tiempo es la que pasa inmune, poco a poco te vas desapegando, hasta llegar a un día donde te preguntas qué fue de él/ella. Es la menos dolorosa. O existe cuando te peleas con los amigos, pero eso es producto de la inmadurez.

Pero están otras pérdidas, tal vez imposibles de llamarlas con un adjetivo, las dolorosas. Te destrozan la razón, el corazón, te carcomen el alma, te secan las lágrimas; pierdes la voz de un amigo, la de un tío, la de un padre, etc. solo quedan fotos, recuerdos punzocortantes que te carcomen un  tiempo, cenizas, visitas al panteón, gritos. A la pérdida le agregas algo, le agregas la paz, la paz de esa persona, la tuya, quizás no lo veas por un periodo de años, pero es probable, que algún día, en este mundo o en el otro se vayan a encontrar, es lo que reconforta. La pérdida pesa más cuando se tiene un asunto pendiente, un “te quiero”, “te amo” “gracias”.

Y están las pérdidas amorosas, difíciles,  donde sientes que el corazón te mata, cuando crees que las lagrimas se han secado vuelven a salir, no sabes de dónde, la mente juega contigo, una sola imagen se forma , piensas, incluso que preferirías morir o que esa persona muriera, pues sigue en la tierra, porque sabes que es feliz  o lo será (sí, te vuelve egoísta por un tiempo), piensas en mil palabras a destiempo, palabras que no dijiste, que no dirás, que quisieras decir, pero que no puedes decir a cualquiera.  Esta situación es un bulto de pérdidas: de tiempo, de hambre, de risas, de oportunidades, de pretendientes.
Las últimas dos pérdidas son las que más duelen, incluso  la Dr. Elizabeth Kubler –Ross desarrolló una teoría de duelo, es como el confort de esas personas que tienen que lidiar con las que sufren. Es aplicable a cualquier situación que suponga una pérdida dolorosa.

1)      Negación y aislamiento
2)      Enojo
3)      Regateo
4)      Depresión
5)      Aceptación
                                        6)      Esperanza (recientemente añadida).                                         

El dolor de la pérdida es inmensa, no es comparable, solamente se siente, no hay palabras para describir, hay empatía con quienes lo han pasado, pero puede ser poca, mucha o nada, no sabemos qué clase de amor se le tenía a esa persona, en cualquier situación: fallecimiento o amorosa; decimos la palabra “lo siento mucho” “cuéntalo” pero ¿realmente lo sentimos?, ¿realmente escuchamos? Quienes vivimos el duelo, lo vivimos y suplanta la forma de vida, nos centramos en esas 6 etapas, caminamos por las calles y vemos a los transeúntes caminar, pensamos que sí ellos estarán pasando por lo mismo, porque, aunque no queramos, queremos compartir, quien diga que no necesita contarlo miente, se necesita una opinión para seguir. Se necesita un oído para sentirse percibido. La negación es algo que ya pasamos para ese tiempo, dura poco, en ocasiones, las primeras horas, el primer día, no mucho, para la mayoría. (Pero hay personas que pasan por todas las etapas y esta es la última, y nunca siguen adelante, no hay maduración, la costumbre puede más).  El enojo es lo que se apodera, la pregunta de ¿Por qué? ¿Por qué yo?, ¿Por qué a mi Dios?, hay que entender, aquí decimos muchas tonterías, despotricamos, entiendan, no es fácil, después de ser feliz, de un día para otro ¿se acaba? ¿Se esfuma todo? ¿Por qué ellos son felices y yo no? ¿Por qué no duró más? ¿Por qué no lo aproveche más? Dura días, incluso meses, y se de personas que años, se quita y vuelve, vuelve y se quita, aquí la fortaleza, la fuerza de voluntad, la ayuda tiene que ser grande, tú, tienes que ser fuerte. Y tienes que hacer sacrificios, tienes que borrar fotos, recuerdos, discos, cartas, etc. El regateo o negociación es el inicio de querer afrontarlo, el intento puede ser fallido, o se ve fallido, no lo es, por que una vez que entras en esta etapa es porque decidiste afrontarlo, en el proceso hay libros afines, películas y canciones que están contigo, lees escritos de superación personal, te acompañan como una bandera, como un himno, el regateo puede parecer que estas bien, que viene lo mejor, no, la tormenta está a punto de tomarte por completo, la oscuridad está empezando,  te ¿sientes mejor? Sujétate de donde puedas, porque la tormenta azotara por completo y es cuando empieza lo peor. Estarás rodeada de seres que te quieren, pero solo tú sabes cuándo salir adelante, cuando dejar escapar la tristeza total y si ya estas preparada para hacerlo, en la depresión, ya no serás tu, serás otra persona, un desconocido, alguien que desconoces, finges ser tu, pero no lo eres, ya no ves igual,  la depresión puede ser corta o larga, te inundas en llanto, incluso te enfermas,  el stress es grande, el pánico es mayor, piensas en muchas cosas nuevas y dejas de pensar en otras, haces cosas que no hacías comúnmente: fumar, beber,  salir más de lo común, no salir. Te pierdes, la pérdida te pierde, quieres salir y te vuelve absorber, Para superar  la pérdida se debe  estar rodeada de personas que  apoyen y quieran, amigos, familiares, lidiar con la experiencia y entenderla, en ocasiones se necesita ayuda psicológica. Hasta que un día, un día de repente aceptas, así porque si, tal como fue de rápido el suceso,  ¿será el cansancio?, ¿será las nuevas ganas de vivir?, ¿será el hallazgo de una nueva persona en ti?, alguien mejor, alguien capaz de sobrevivir; aceptas y vives, en ocasiones recuerdas pues lo anterior tiene importancia porque fue importante, no por que siga siéndolo, hay muchas personas por conocer, por escuchar, muchos lugares por ver, agradecer por la familia y amigos que te tocaron, que se  cruzaron en el camino. Y si crees en Dios, comprender el Plan Divino y seguir adelante forjándolo.
 Y luego de un tiempo, como cuando ves el atardecer, cuando escuchas alguna canción que te gusta, como cuando haces algo que te apasiona, como cuando comes tu comida favorita: pizza, hamburguesa, sushi, tamales, comida hindú, en fin, sonríes, y  es ahí cuando empieza la esperanza.  Y das las gracias, las gracias por vivir.


Paulina Nava. Marzo. 2011.

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