martes, 31 de agosto de 2010

Los Ecos y murallas del Caribe Fortificado

“Somos lo que sembramos”.  ¿Pero qué pasa cuando desde el momento de nuestra creación nunca se nos ha permitido ser? Al menos como país ya que se proviene de una o varias naciones; de una forma u otra la esencia, la identidad, existe, ajenas a esas tierras. 

El Caribe, aquel lugar que asociamos con playa, simplemente playa y entretenimiento es más que eso: es gente, es cultura, es belleza, es historia, es similitud, es fortificado. El realizador  Eduardo Lizalde  Farías, nos muestra el documental El Caribe Fortificado (México, 2009)  de 4 partes (Primer Plan de Defensa, El Siglo de la Subsistencia, Segundo Plan de Defensa e Independencias y Revolucion: Los nuevos imperios) un documento  para entendernos con  lo que no conocemos y que esta tan cercano a nosotros, 4 horas por la historia de Haití, Cuba, Jamaica, Venezuela, Veracruz, Puerto Rico, Antillas  holandesas, entre otros.

Hace unos meses mientras revisaba una revista de cine me encontré con un anuncio del Canal 22 donde invitaban a ver dicho documental, ¡oh! maldita costumbre mía de ver las revistas después de meses de haberla comprado; era Marzo (creo) y el documental fue transmitido en Noviembre.

Mi amor por el Caribe, a pesar que nunca he estado ahí, es a causa de un libro cuyo nombre no me da pena decir Corazón Salvaje, allá los que crean que solo se trata de una pobre telenovela de Televisa.  Pobres los que no se aventuren a conocer.

Retomo, comencé a preguntar, hasta que por fin llegue al “profile” de Eduardo por YouTube (benditas sean las redes sociales). Para hacer el cuento corto, después de entablar una breve comunicación por mail, me envió el material.

Confieso que al principio me resulto extraño, la voz del narrador (El mismo Lizalde) es muy pausada, no  molesta en ningún momento, pero se vuelve un descanso paradisiaco ver imágenes y escuchar su voz. Pensé erróneamente que se iba a tratar de un documental tipo History Channel o Discovery Channel. Imágenes nítidas del hoy con palabras del ayer forman el documento. A la par de una interesante  animación, sencilla pero clara.  En el documental de Eduardo  se conjuga la historia con la pasión, muchos documentales para la televisión son menospreciados, un mero entretenimiento, un conocimiento. Eduardo imprime en cada imagen la voz del Caribe, la voz de su gente que dichosa de vivir ahí pero a la vez pesa hacerlo, pues no hay más mañana que el hoy. No hay simulaciones a los hechos históricos, se apuesta por transmitir personas reales.  
Naufragio en la Bahia de Kingston, Jamaica

Las fortificaciones, aquellas obras de arte arquitectónicas yacen ahí, viendo pasar los años de países que siguen esperando un mejor futuro. Ahí está Haití, en consecuencia a un terremoto que sirvió para que los medios sigan ganando fuerza (y rating), espera  que en su Puerto Príncipe  se postre una alfombra, que se fijen en ellos, como se fijaron hace meses por una tragedia.  Una Cuba, que según lo que se lea, según la imagen que se tenga, es mejor o peor que ayer. O una Martinica, contrastando a sus ciudades hermanas geográficamente hablando  vive en una equilibrada y buena economía, ella es de Francia, ellos no se separaron. No los dejaron varar sin rumbo como a otras urbes. Pero están ahí, saben de dónde vienen. Todas lo saben. Siguen en pie, aun,  y con ellas a la par, como metáfora: sus fortificaciones, van juntas. Por que cuando se llegue a derrumbar una de ellas, a ser destruida, se perderá la historia y llegará la “modernidad”. No estoy segura si sea bueno.

viernes, 20 de agosto de 2010

No solo de sueños se vive.


Hace 3 años un pequeñísimo grupo se reunió para llevar a cabo una idea: Un festival de Cine en Mazatlán. Era un sueño y una pasión.  Entre ellos, yo. La idea era hacer un festival de acción, traeríamos a diversas personas de la vida Hollywoodense, se presentarían películas mexicanas de acción, algunas ya estrenadas (2033, Sleep Dealer) otras aun en espera (Ángel Caído, Seres Génesis) habría conferencias, talleres, conciertos.  Teníamos un objetivo.

Empezamos bien, pequeñas juntas y con muchos ánimos,  checando a personas que nos pudieran ayudar, averiguando sobre películas, medios de comunicación; con “precaución”  se fue hablando con gente del gobierno, quien al principio se mostro poco interesado, pero teníamos a una persona cerca, del entonces Secretario de Turismo de Sinaloa, Antonio Ibarra Salgado, en ese tiempo, antes de que empezara la guerra de estos tiempos, se queria  un auge en el estado (o eso decian) , voltearon pues, hacia el festival.

Pasaron 6 meses, y sabíamos que algo andaba mal, el proyecto no avanzaba, y no por motivos de dinero, ese posiblemente se hubiera  conseguido rápido. El proyecto Fracaso. Fue a falta de estrategia,  falta de identidad  y por una comunicación fragmentada. Me explico, actualmente curso en mi último semestre de Ciencias y Técnicas de la Comunicación, la materia de Comunicación Corporativa (debo admitir, que cuando escucho economía, organizacional y corporativa en mi carrera corro, prefiero llamarla plan de producción, mas  adhoc a mi).

Retomando, nunca tuvimos una persona  que nos pudiera decir todos las cosas a observar (Función Reflejo, Función Ventana), al platicar con personas del Gobierno nunca se tuvo en realidad  “esa precaución”, nunca vimos, que ellos querían hacer su propio festival, y la única persona que nos previo, fue a la que decidimos no hacer caso. O al platicar el proyecto con amigos de otros estados, ellos mismos harían su propio festival, hoy día, ya su segunda edición, Festival de Cine Mexicano en Durango

Creíamos que teníamos una buena “comunicación” pero nunca supimos, que teníamos 3 formas de comunicarnos, y que cuando lo hacíamos era en contra de nosotros mismos, de decisiones mal tomadas, de exclusiones en trabajos y problemas de egos. Fragmentaciones. Nunca llegamos a la armonía que después  de la fragmentación  puede  seguir.

Personas llegaron, personas se fueron, seguíamos los mismos, hasta que la base se rompió.

En la actualidad, por dos años consecutivos se ha realizado el AXN Film Festival, pero no pertenece al pueblo, ha estado dos veces en negociaciones para que el puerto sea la sede , la mayoría de los ciudadanos no saben que existe, salvo los que estamos en el medio.  Es un festival más. Nada increíble. Nada como con el que soñamos trayendo a maquillistas, stunts. La idea sigue en la cabeza y cuando nos vemos los que estuvimos ahí, no hablamos de eso. Tal vez alguien lo saca a flote, muy de vez en cuando. Si hubiera sabido lo que ahora estoy aprendiendo, otra cosa hubiera sido. Parece que los festivales en Mazatlán  viven solo para perecer.

NOTA: Los bocetos no me pertenecen, Todos están bajo Copyright. 
                                                         Bocetos del Logotipo (Copyright)


martes, 17 de agosto de 2010

Hoy sí sucedió algo...

A falta de tiempo, y de ganas no había podido crear un blog. Ahora es por una calificación.
Pero igual algún día, tal vez, lo tenía que hacer. Durmiéndome en mis laureles, y espero ya no hacer esto. Y ya sea escribir aquí mis críticas o en el periódico que me sigue esperando. Tratare de darle seguimiento. Y es que sigo tratando de leer y a la vez estudiar, a la vez graduarme y a la vez salir, caminar, estudiar italiano, ver televisión y escribir mi corto que aun no paso de la primera pagina, porque sigo corrigiéndola y agregando cosas.
Por lo pronto, el nombre: Corría el tiempo, allá por los años 2001 o 2002, entre la octava o novena temporada de The X files, donde escuche primero la frase, pero a falta de interés y solo por “compromiso” con la serie ya en esas dos últimas temporadas, no le preste atención, no fue sino hasta hace un par de años atrás cuando decidí volver a ver la serie, y es donde retome la frase.
La frase es del Rey George III, escrito en su diario el día que Estados Unidos declaro su independencia del Reino de Gran Bretaña en el año 1776. No se sabe, si el rey tenía conocimiento de lo que ocurrió ese día 4 de julio o considerando las distancias y que las noticias tardaban en llegar, efectivamente lo escribió sin saber.
Captó mi atención, me gustó y de cierta forma, lo que se escriba aquí no es relevante para algunos, para otros tal vez si lo sea, para mi será un descanso a todas las memorias que traigo en mi cabeza de tiempo atrás, del presente, del futuro.
Así que, veamos, ¿Dónde le doy enviar a esto?