lunes, 16 de octubre de 2017

Blade Runner 2049

Crítica publicada el día 11 de octubre en el periódico El Sol de Mazatlán y el 12 de octubre en ADN Morelos.

Cada generación tiene un evento cinematográfico o un interés Pop con el que se creció y lo abraza. Para muchos, Blade Runner (1982) de Ridley Scott fue uno de ellos, la cinta fue destruida por los críticos y le fue muy mal en taquilla en su tiempo, pero conforme pasaron los años, se hizo de culto. Entonces, es muy lógico que aquellos que crecieron con ella, y les movió fibras e hizo que sus bocas se abrieran, crean que no hay comparación. Sin embargo, otros no crecimos con ella, la vimos pero no dejó nada en nosotros (quizás porque ya habíamos disfrutado de otro tipo de ciencia ficción o efecto especiales) y tras ver Blade Runner 2049 pensamos que, al menos, estéticamente es mejor que su antecesora. Pero ¿por qué comparar? Ni yo sé, pero parece que es la discusión actual y obvio, cada uno defenderá de manera personal el actor, director, sentimiento, tiempo que les tocó vivir.



Han pasado 30 años desde los acontecimientos ocurridos en Blade Runner (1982). El agente K (Ryan Gosling), un blade runner caza-replicantes del Departamento de Policía de Los Ángeles, descubre un secreto que ha estado enterrado durante mucho tiempo y que tiene el potencial de llevar a la sociedad al caos. Su investigación le conducirá a la búsqueda del legendario Rick Deckard (Harrison Ford), un antiguo blade runner en paradero desconocido, que lleva desaparecido 30 años. 

Qué si es una película aburrida, qué no es de acción, qué no es mejor que la original, qué es mejor que la primera, qué no le ha sido bien en taquilla y qué eso significa que no es mainstream (lo cual es malo porque si continua así, tendremos que esperar 30 años para que sea de culto y ver la tercera parte). Consejo a todos las personas que no han visto la primera: Deben de verla y no, no es acción (aunque contiene algunas escenas de peleas). Consejo para los puristas: Relájense y disfruten.



Tras esta cinta, Denis Villeneuve (Incedies en 2010; Sicario en el 2015; La Llegada en 2016) ya se puede entrever que el canadiense es uno de los jóvenes maestros en el mundo cinematográfico. Denis se rodea de muchos aspectos técnicos sorprendentes como la fotografía del maestro Roger Deakins (ya denle un Oscar) y la maravillosa estética gracias al diseño de producción, dirección de arte, decoración y vestuario. Blade Runner puso el tema y la idea, esta la siguió, se sostiene de ella y evoluciona un paso más allá.

Blade Runner 2049, a pesar de parecer fría en la distopía que muestra, se siente cercana a los temas de identidad, humanidad (aunque yo lo llamaría, seres conscientes), no deja pasar temas de la primera y emociona con las menciones respecto a ella. También, hay ciertas cosas que, sinceramente, son maestría absoluta como cierta escena con Ana de Armas, Mackenzie Davis y Ryan Gosling que juega con la ciencia ficción, efectos, acercamiento, y excitación de los sentidos. Otra es, la escena entre K y Dr. Ana Stelline (Carla Juri), la suiza aparece en contados minutos pero atrae miradas por su naturalidad. Sus escenas claves se quedan guardadas en el subconsciente del espectador.




Quizás esta nueva película vaya a padecer pues es complicada, larga, difícil de saborear, no todos vieron la primera y quienes lo hicieron la gran mayoría la prefiere, no la querrán suplantar o vamos, abrir espacio, y no logrará tantos adeptos en la actualidad porque las personas necesitan una rápida explicación. Parece que la historia se repetirá, igual hasta termine por enterrarse aún más, a lo mejor algunas fechas serán recordadas en un futuro y solo así, gracias a la cultura Pop, vuelva a surgir (lastima, de verdad el tema que se comentó al final pintaba para ser interesante, también falta explorar el tema de las colonias y al enigmático Niander Wallace interpretado por Jared Leto).

¡Madre!

Crítica publicada el día 27 de septiembre en El Sol de Mazatlán y el 28 de septiembre en ADN Morelos.

Ver este film ha sido una experiencia. La obra es dirigida por Darren Aronofsky, quien es el responsable de cintas como “Pi, el orden del caos” (1998), “Réquiem por un sueño” (2000), “Cisne Negro” (2010) “La fuente de la vida” (2006), “Noé” (2014). Con ello se pueden dar cuenta de cómo es el manejo del lenguaje cinematográfico del director: Simbolismos. Estos quizás no sean tan inteligentes o snobs como el director los quiere hacer ver (o se la cree), pero es un hecho que el camino es el que se vuelve interesante. Para dar una idea de lo que es “¡Madre!” habría que retomar un poco “La fuente de la vida” y “Noé”; la primera está repleta de espiritualidad y la segunda está basada en el relato del Génesis.

El film es una especie de thriller psicológico con tintes de terror, el cual gira en torno a una pareja compuesta por un poeta (Javier Bardem) y su mujer (Jennifer Lawrence), quienes viven en una casa de campo aislada. Su relación se pone a prueba cuando reciben la visita inesperada de un extraño (Ed Harris) y su esposa (Michelle Pfeiffer), que un día hacen acto de presencia en su hogar.



He leído varias sinopsis y todas son ciertas y a la vez tan distintas. He decidido poner lo de arriba, porque conjuga más con la deliciosa primera parte de la película y quizás no deban de saber más hasta no vivir la experiencia. La cual puede ser interpretada de varias formas, y quizás conviene ser analizada en una segunda vuelta al cine, ergo, escribir un análisis más profundo. Tampoco creo que sea bueno hablar de más, solo agregaré lo siguiente: Hay varios simbolismos que van desde el arte hasta la teología; y si quiere que se le facilite más la comprensión de “¡Madre!”, al terminar de verla una biblia sería de gran ayuda. Una cosa es seguro, no es el final lo importante, sino el cómo se llega a el, y hay momentos repletos de quehacer cinematográfico que, por más que muchos la hayan vapuleado, deben admitir que los mencionados son excelsos.

Desde hace tiempo no disfrutaba ver actuar a Jennifer Lawrence; aquí interpreta con  intensidad, posee diferentes tonos y transparencia, habrá que darle gracias a Darren por devolverla a sus inicios y mostrar mayor versatilidad, y quitarle lo que David O. Russell ha influido en ella. Por otra parte, Javier Bardem se muestra bien, pero llama la atención el estancamiento de su personaje, sobre todo cuando entiendes quién es. En cuanto a los secundarios, hay varios actores reconocidos que aparecen algunos minutos, por ejemplo, ver a Michelle Pfeiffer en pantalla es magnifico, y entusiasma ver a Kristen Wiig en un pequeñísimo rol dramático (más de ellos, por favor).



Otro acierto es el manejo de los espacios en una sola locación, la experiencia se vuelve especial, la claustrofobia y desesperación aumenta. La casa es una obra de arte por si misma, envuelve por los sonidos ambientales que se usan (no hay música).

Creo que tendrá que pasar mucho tiempo para determinar si esta alegoría es algo que se pedía o si era un ensayo necesario en la cinematografía. Quizás su falta de originalidad cuando se entiende de qué va le quite puntos, sin embargo, su ambición y la delicia de inicio agregan brillantez. Además es bastante entretenido tratar de armar el “rompecabezas”. Desde ya, una cosa es cierta: ¡Chingao, está muy bien hecha!


Eso (It)

Crítica publicada el día 20 de septiembre en El Sol de Mazatlán y el día 21 de septiembre en ADN Morelos

¡Qué buen sabor de boca ha dejado la primera versión de “Eso” en pantalla grande! (la de 1990 NO era una película, sino una miniserie de dos capítulos). Claro, si no la han visto o simplemente quieren leer otra opinión y son de los que dicen “No da miedo”, “No asusta”, “Da risa”, entonces recomendaría tomar dinero, las llaves del carro, manejar hasta una librería y buscar el libro para que sepan que el tono preciso en el material base es ese. O, si no quiere hacer eso, busque páginas de internet o videos donde les expliquen en general todo lo de Pennywise, Derry, el Club de los Perdedores. Ahora, también lea lo siguiente: para un niño de 3 a 14 años, esta cinta puede dejarlos traumados por una buena temporada, o quizás siempre, como aquellos adultos que se perturbaron por nada con la miniserie.

Cuando empiezan a desparecer niños en el pueblo de Derry, Maine, un grupo de niños lidia con sus mayores miedos al enfrentarse a un malvado payaso llamado Pennywise, cuya historia de asesinatos y violencia data de siglos.



El argentino Andy Muschietti tomó el proyecto tras la salida del director Cary Fukunaga – quien permaneció con el crédito de escritor – según los reportes, la visión de Cary sería muy aterradora y con los aspectos más sombríos del libro. Tras su salida, Andy conservó algunas situaciones del primer director, se apegó al libro, tuvo algunas libertades y el resultado es muy bueno. Andy pone en alto a los cineastas latinoamericanos tal como lo han hecho Del Toro, Cuarón, Larraín; logra sobresalir y muestra su esencia con la que conquistó miradas al inicio de su carrera.

Aunque no se explican los inicios del “Payaso”, está muy bien definido que él no es la atracción principal, sino los niños y sus miedos, de los cuales el antagonista saca provecho para su “hambre”. Actualmente, es tanta la normalidad de sangre, guerras, asesinatos, la vileza de la humanidad que el publico se ha “adaptado” y quiere contenidos fuertes que no los deje dormir ¿Qué se podría entregar que no se ha visto? Pasó con “The Witch” e “It Follows” (y ahora con “It”), estupendas obras que juegan más con los nervios y el terror psicológico; el publico de masas no les encontró “el miedo” y fueron vapuleadas, afortunadamente hay otro publico que sí reconoce que son excelentes trabajos y por ello tiene un sequito de seguidores (“The Conjuring” quizás fue la cinta de terror para las masas en la actualidad que ha logrado gustar al publico en general). Volviendo a Pennywise, los momentos en los que sale, produce sobresaltos y ansiedad.



La esencia de los 80`s está presente y ayuda a la fraternidad estilo “Cuenta conmigo” (de Stephen King)  y “Los Goonies”, así pues, el cast juvenil es soberbio, todos encontraron su personalidad y momento en pantalla, en todos fluye el miedo, alegrías, amistad, despertar hormonal. Finn Wolfhard como Richie sorprende (tenemos en mente su personaje en Stranger Things) y su interacción con Jack Dylan Grazer (Eddie) es una jovialidad. Ahora, quien se roba las escenas, hipnotiza y se muestra increíble es Sophia Lillis como Beverly, la pelirroja se mueve con familiaridad frente a las cámaras y gusta desde su primera aparición en pantalla (refuerza el nivel actoral que debe seguir la segunda parte, y Jessica Chastain – o Amy Adams–, a quien Muschietti dirigió en Mama – 2013– , ya no suena tan elevada para la vara que dejó Lillis). Bill Skarsgård como Pennywise, Bob Gray o “Eso” también está con buen tino, da muchos matices y su lenguaje corporal es adecuado, los tonos de voz genera diversas reacciones.

Lo anterior son los puntos más importantes, por ahí está la queja de los efectos visuales descuidados lo cual se puede explicar como lo siguiente: es a propósito. Recuerden que lo genera “Eso” y es inocencia, fantasía, irrealidad, surreal. En realidad, eso que el Club de los Perdedores ve, no existe y solo es el ente que lo genera; y con todo, hay momentos intensos como la escena que involucra un proyector. Los Easter Eggs para los que añoran la miniserie y leyeron el libro, también se encuentran por ahí, también hay que poner atención para ciertas atisbaduras en mid shots. 


En automático, quizás junto con “Wonder Woman” y “Logan”, la película de “Eso” se convierte, hasta el momento, en uno de los estrenos comerciales más esperados y de los mejores recibidos del año (también que ha generado buen billete). Una obra bastante entretenida que seguro marca una generación; genera expectativa para la segunda parte; adquiere resonancia en los fanáticos de King y de “Eso” en términos generales; y es un aire fresco a la cartelera tan vacía de buenas producciones (procedente de cualquier parte) en la actualidad.


Baby Driver

Crítica publicada el día 16 de agosto en El Sol de Mazatlán, y el 17 de agosto en ADN Morelos. 

Edgar Wright es uno de los más frescos directores de cine en la actualidad. Es como aquel primo que todos están esperando que se presente por la jovialidad y entusiasmo que trae; es el chico de la escuela buena onda que se lleva con todos (o casi todos) y proyecta camaradería. Así son sus películas, claro que, sus personajes no son populares, sino que, son en su mayoría inadaptados o perdedores que por razones de la vida (muchas veces con humor negro) son los protagonistas de un momento. Tras el éxito de Scott Pilgrim (2010) y la renuncia a dirigir Ant- Man de Marvel, regresa con un trabajo que se une a su filmografía espontanea, variada , divertida y amada: Baby Driver.

Baby (Ansel Elgort), un joven y talentoso conductor especializado en fugas, depende del ritmo de su banda sonora personal para ser el mejor en lo suyo. Cuando conoce a una chica (Lily James), Baby ve una oportunidad de abandonar su vida criminal y realizar una huida limpia. Pero después de ser forzado a trabajar para un criminal (Kevin Spacey), deberá dar la cara cuando un golpe malogrado amenaza su vida, su amor y su libertad. 

La cinta que combina acción, romance, policías y rateros es un delicia ya vista en otras ocasiones pero que posee un sello propio del director, así como pasión, genialidad, estilo y estética pop que la podrían hacer ver única, o llevarse un fanbase para toda la vida. Eso sí, dista de ser la mejor obra del director, pero ello no le quita que sea buena.

Las secuencias de acción son geniales y atrapan en dinamismo, ritmo y tempo, factores que se desenvuelven mejor al ser acompañados de un estupendo soundtrack cuyo repertorio contiene piezas como “B-A-B-Y” de Carla Thomas, “Harlem Shuffle” de Bob and Earl, “Debora” de T.Rex, por mencionar algunas, a esas escenas las acompañan diálogos inteligentes y divertidos cuyos matices actorales de Ansel Elgort, Jamie Foxx, Jon Hamm, Kevin Spacey y Lily James dan el toque perfecto y final para que sea la cinta que es (también Eiza González aparece, pero sus diálogos son cortos y pocos, mas su presencia es fuerte).     


El hype es tan alto que para muchos es una de los mejores filmes del verano, así como del año, y también de las más originales. No puedo dar esa misma designación, pero de que es entretenida, lo es, no hay duda.