miércoles, 25 de abril de 2018

La Libertad del Diablo

Crítica publicada el día 25 de abril en el periódico El Sol de Mazatlán



Recuerdo el temor del año 2010 y 2011 tan vivamente, seguro ustedes también lo recuerdan, en Mazatlán lo padecimos fuerte. Toda esa llamada “Guerra Contra el Narco” reprimió a familias, algunos la justificarían y otras la maldecimos, ya sea porque se atrevieron a arrebatarnos nuestra tranquilidad y a otros la vida de los suyos. No fueron los únicos, esa etapa (el inicio de lo que vivimos) dio para que los artistas se expresaran en dibujos, pinturas, obras de teatro, ensayos, libros y películas. Y una de ellas, se encuentra en cartelera actualmente. Precisa y puntual para los tiempos de elecciones que vivimos y para recordar que el partido que estaba en turno fue el culpable de los testimonios que escucharán y  que el partido que siguió poco ha hecho para esclarecer los acontecimientos, buscar justicia y salvaguardar la seguridad en muchos lugares de México. Es evidente que por esos años perdimos la inocencia y en este tiempo ya “estamos acostumbrados” (no debemos) a la iniquidad – justo hace días se dio a conocer el asesinato cruel de tres estudiantes de cine en Jalisco.

La Libertad del Diablo es un documental psicológico que explora y nos adentra al tétrico mundo de la muerte violenta a manos de otro ser humano, todo a partir de testimonios de víctimas y victimarios; y cómo el fenómeno de la violencia en México se ha insertado en nuestro inconsciente colectivo.

Esta semana, La Libertad del Diablo ha sido nominada al Ariel (máximo premio cinematográfico en nuestro país) se encuentra en las categorías de Mejor Película, Mejor Fotografía, Mejor Largometraje Documental, Mejor Director, por mencionar algunas. Se le une a las nominaciones que ha obtenido en Seattle y Hong Kong, y si gana, los premios se unen al obtenido en Berlin International Film Fest, así como en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

El director de esta cinta es Everardo González, quien hace unos años estuvo dando una cátedra de cine en Mazatlán. Tuve la oportunidad de estar en ese curso y lo recuerdo amable, divertido, pero también formal y muy interesado en enseñarnos sobre cine; no me cabe en la cabeza cómo alguien puede aguantar tanto testimonio tan terrorífico. Everardo es uno de los cineastas más talentosos de nuestro país con filmes como “La Canción del Pulque” (2003) o “Los Ladrones Viejos: Leyendas del artegio” (2007).  

El trabajo nunca muestra sangre, arruinaría la experiencia de la narración, las personas aparecen cubiertas en una especie de pasamontañas de piel (es similar a las usadas por pacientes con quemaduras graves), quizás con el fin de que no los reconozcan o por exigencias de la narración, para no desentonar con aquellos que pueden sufrir las consecuencias (ex militares, autodefensas, y sicarios). Recomendaría no comer nada durante la película y si se debe hacer, que sea una hora antes de la función. Lo que se narra produce nauseas por la vileza y bajeza del ser humano, hay un nudo en la garganta y quizás lagrimas cuando empiezas a ver el sufrimiento, el sentimiento que se refleja en el líquido que mancha la mascara que cubre sus rostros.

La fotografía, aunque la mayoría de las tomas son planos Medium Shot o Close Up, da muestra de una gran iluminación a los personajes, además, hay otros planos y ángulos que muestran a otros individuos o circunstancias con el fin de dar a conocer el ambiente y aligerar la carga emocional del espectador. Otro punto es la música terrorífica que en algunos momentos la envuelve unos susurros, y es que en verdad estamos presenciando relatos de terror.

Si usted está leyendo esto, le pido que la vea antes del fin de semana. Es de gran importancia que se vaya la primera semana, y seguro no sobrevive por mucho tiempo; tiene poca duración (pero se siente de dos horas), es una cinta que en manufactura nos sentiremos orgullosos de ella, pero el contexto del contenido es para alarmarnos como sociedad.




Yo soy Simón

Crítica publicada en El Sol de Mazatlán y ADN Morelos el 18 de abril.

No, no necesitas ser parte de la comunidad LGBT para apreciar buenos trabajos cuyos personajes protagonistas sean homosexuales o lesbianas, quizás solo necesitas ser humano, tener sentimientos, respeto y tolerancia por el prójimo y disfrutar del arte o entretenimiento. Lo cierto es que las películas cuyos protagonistas son del mismo sexo han dado excelentes títulos: Maurice (1987); Philadelphia (1993); Brokeback Mountain (2005); Shortbus (2006); Les Amours Imaginaires (2010); Carol (2015); Call Me by Your Name (2017). Seguramente he visto más, y hay otras tantas que no he visto pero la lista es amplia y va en ascenso, casi todas se encuentran en la categoría drama, pero hay algunas excepciones que son más ligeras si se quiere pasar un rato agradable y divertido, como Pride (2014) y ahora, Yo Soy Simón.

Basada en la novela de Becky Albertalli de nombre “Simon vs the Homo Sapiens Agenda” cuenta la historia de Simon Spier (Nick Robinson) quien es un joven 16 años que no se atreve a revelar su homosexualidad, ya que prefiere esperar al musical que se celebra en su escuela. Pero un día, uno de sus correos electrónicos llega a manos equivocadas y las cosas se complican extraordinariamente.

El director Greg Berlanti (quien ha dirigido algunos episodios de series young adult como Arrow o Everwood) dirige esta agradable rom com (comedia romántica) que puede llegar a tiempo para la época donde #LoveWins está, poco a poco, triunfando. Quizás para algunos llega un poco tarde en cuestión de representación (generación X) pero los Millenials y los generación Z seguro sentirán un agradable placer al ver historias encantadoras y bonitas sobre el amor inocente durante la adolescencia (en términos generales).

El film posee un atractivo elenco joven, donde Nick Robinson lleva decentemente la batuta y sus compañeros como Katherine Langford, Alexandra Shipp, Logan Miller, Jorge Lendeborg, Keiynan Lonsdale se mueven con notoriedad a su alrededor (algunos de ellos han aparecido en exitosas cintas o series de Netflix y atraen publico al trabajo). Todos ellos se apoyan de un elenco adulto solido encabezado por Jennifer Garner, Josh Duhamel, Tony Hale y Natasha Rothwell.

Quizás no resulte una historia novedosa pero no carga pretensiones, se aprecia por la cotidianidad con la que se toca el tema, es simpática, linda y emociona - de verdad lo hace, solo piensen en esos amigos, familiares y la oportunidad de verlos felices, y sin importar el genero, solo piensen en esa historia de amor que quisieron tener en la preparatoria, así pues Yo Soy Simón (Love, Simón) enternece.  


 

jueves, 5 de abril de 2018

Ready Player One

Crítica publicada el día 4 de abril en ADN Morelos y El Sol de Mazatlán


Ready Player One es un libro escrito por Ernest Cline, tiene una amplia base de fanáticos y tras el film seguro estos aumentarán (planeo comprar el libro pronto). Aún no llega su trabajo nominado al Oscar a varios estados de la republica (ni en Blu Ray a nivel mundial), The Post, y Steven Spielberg ya se encuentra estrenando su largometraje número 33 de su carrera fílmica.

Es el año 2045. Wade Watts (Tye Sheridan) es un adolescente al que le gusta evadirse del cada vez más sombrío mundo real a través de una popular utopía virtual a escala global llamada "Oasis", un mundo creado por el excéntrico y multimillonario Halliday (Mark Rylance). Antes de morir, Halliday ofrece su fortuna y el destino de su empresa al ganador de una elaborada búsqueda del tesoro a través de los rincones más inhóspitos de su creación. Será el punto de partida para que Wade se enfrente a jugadores, poderosos enemigos corporativos y otros competidores despiadados, dispuestos a hacer lo que sea, tanto dentro de "Oasis" como del mundo real, para hacerse con el premio.



Fascina que Steven Spielberg con este largometraje sea el de los años noventas, tomando un poco de lo que realizó al inicio del milenio y además brinde homenaje a los ochentas y setentas. Fascina más que tenga una evolución, él sabe adaptarse, no se estanca. Se nota que sus intereses son varios. Un año puede estrenar un film dramático con actores reconocidos a nivel mundial, manejarlos y lograr un discurso potente sobre la constitución o la libertad de expresión, y al siguiente puede tomar a jóvenes promesas de la actuación para introducirse a un contexto actual y venidero. Steven Spielberg no deja de sorprender y si logra el éxito queda en el recuerdo cinematográfico, y si fracasa, bueno, en los dos marcos vuelve a intentar algo nuevo.

La trama no es nada espectacular, es lo típico: bueno vs malo, mas es el proceso lo que se muestra espectacular, los efectos, los elementos de ciencia ficción, el universo virtual, el motion capture y la nostalgia que se vive con cada personaje, gadgets, referencias que han estado presentes en nuestras vidas a través de videojuegos, películas, música, caricaturas, series televisivas e incluso comerciales.

Hay momentos de entusiasmo puro, personalmente amé la secuencia en el ambiente de cierto clásico de terror dentro del celuloide (no se puede decir mucho porque se arruinaría la sorpresa, pero cuando llegue lo sabrán).



Otro aspecto que se puede digerir a la primera (porque son tantos que se necesitaría verla una vez más o quizás dos, o incluso rentar la sala y poner pausa consecutivamente) son las actuaciones. El elenco juvenil es buenísimo, destaca Lena Waithe, Tye Sheridan, y Olivia Cooke resulta magnética. Ben Mendelsohn, Simon Pegg hacen buen acompañamiento, pero Mark Rylance se ha convertido en un favorito del director (su primera colaboración les dio el Oscar a Mejor Actor de Reparto en Bridge of Spies), su versatilidad lo demuestra en el desarrollo y desenvolvimiento tan hilarante de su personaje. 

Dicen que hay muchas diferencias con respecto al libro (¡Vaya novedad!) sin embargo, el mismo autor fue parte del team de guionistas para la adaptación a la pantalla grande: eso da respaldo para legitimar esta obra a sus anchas. Además, es un despliegue de acción y entretenimiento que se vuelve un deleite por casi tres horas. Ready Player One marca el inicio del pre - verano 2018 con un buen despliegue cinematográfico, esperemos continué así.



María Magdalena

Crítica publicada el día 28 de marzo en El Sol de Mazatlán y ADN Morelos


La figura de María Magdalena siempre me ha parecido interesante y enigmática. Cuando supe su “trabajo” de “prostituta” y como la iglesia la “perdonaba” o como se referían a la mujer y que ésta tiene que obedecer al hombre y es vista como menor ante él, ello siempre me pareció obtuso (la mujer tiene un papel pasivo en el catolicismo – y en varias religiones – y en algunas partes de La Biblia no se habla con equidad – pero en otras sí.) Al llegar un mundo más conectado con las averiguaciones, investigaciones, evangelios apócrifos y teorías, durante el 2016, el papa Francisco reconoció que María Magdalena había sido apóstol de Jesús (y según teorías, la favorita, la más leal). Ahora, si nos vamos a lo pintado por Leonardo Da Vinci en “La Última Cena” también da interpretación de ello. El film dirigido por Garth Davis (Lion) abre la puerta para verla con otros ojos e interesarse por ella (e incluso por el Gnosticismo Cristiano que es con lo que se le involucra) pero bueno, no vamos a entrar de lleno al tema de la religión sino al de la cinta.

María Magdalena es una película biográfica bíblica que cuenta la historia de María (Rooney Mara), una joven mujer en busca de una nueva forma de vida. Restringida por las jerarquías de la época; María desafía a su familia tradicional al unirse a un nuevo movimiento social dirigido por Jesús de Nazareth (Joaquin Phoenix). Pronto encuentra su lugar dentro del movimiento y en el corazón de un viaje que la conducirá a Jerusalén. 

Las versiones cinematográficas y las lecturas de La Biblia muestran que las mujeres tuvieron más fuerza y valor para seguir a Jesús hacia su crucifixión. Si se entiende correctamente, María Magdalena representa la divinidad femenina, el respeto e igualdad por las mujeres desde los tiempos del enviado de Dios Jehová (¿Sería una de las primeras feministas?). También, la lucha contra la adversidad, la envidia y el maltrato del hombre y la deshonra que a veces se cree que hay en el mismo genero.

Para que ello nos lo muestre, la actriz Rooney Mara brilla en su papel, pues su rasgo tan particular que posee: misterio, la dirige a una buena interpretación en la que demuestra compasión, amor al prójimo, lealtad, fuerza, miedo, perdón, infelicidad y paz.

Joaquin Phoenix interpreta a Jesús con serenidad, muy apacible (pero muy caucásico, tomando en cuenta que Jesús nació en el medio oriente, ya deberían poner a alguien moreno ¿no?); Chiwetel Ejiofor crea un Pedro odioso e imperfecto (no a muchos les gustará esto); y Tahar Rahim un Judas desde una perspectiva diferente a lo conocido.

Tiene escenas y movimientos de cámara interesantes, y la música de nuestro amado y recordado Jóhann Jóhannsson (falleció en febrero de este año con cuarenta y ocho años, una pena) plantea la propuesta introspectiva del film, algo que al público promedio no puede agradarle mucho. 

La mayor propuesta de la obra es la reivindicación de María de Magdala y el posible eco que hará en algunos para realizar otros trabajos de esta índole en donde se puede mostrar y divulgar la verdad. Fuera de eso, es una cinta muy común – quizás convendría dar cabida a lo que se cree que hizo después, tras presenciar la resurrección y permanecer fiel a Jesús y a lo que él predicaba.